Una calle al socialista Joan Sampol Llobera
Murió por fuego amigo en el bombardeo republicano de la Colònia de Sant Jordi
La calle Jaume Ferrer, de La Lonja, Palma, tras el bombardeo del 30 de mayo de 1938. Memorias de Luigi Mancini.
El Muro de la Dignidad inaugurado el pasado 27 de julio a las víctimas de los bombardeos de Palma en la Guerra Civil tiene una ausencia por razones circunstanciales, la del socialista palmesano Joan Sampol Llobera. Es una víctima más del fuego amigo, es decir, por una bomba de un avión republicano, en este caso en la Colònia de Sant Jordi. Una forma de restituir su figura es dedicarle una calle y mi propuesta es que sea la de uno de los culpables de los bombardeos: el también socialista Indalecio Prieto. Hay razones de sobra para hacerlo.
Desde el punto de vista de la izquierda balear, el asturiano Indalecio Prieto Tuero no merece una calle en Palma porque fue el principal responsable del abandono de la conquista republicana de Mallorca. Boicoteó la empresa que lideraba el capitán Alberto Bayo retirándole el apoyo de la marina y la aviación, abandonando así de manera dramática a sus camaradas mallorquines.
El muro de la Dignidad con las víctimas de los bombardeos de Palma
Cuando los milicianos estaban consiguiendo avanzar, el 26 de agosto de 1936, Prieto publicó un artículo condenando la expedición. En él afirmó que «la conquista de cualquier provincia española vale de momento muchísimo más que la toma de Mallorca». Su visión estratégica era completamente nula: «No van a venir los mallorquines a nado, con su fusil a la espalda, a invadirnos por Levante», añadió. La realidad es que la isla se convirtió en un portaviones italiano desde el que bombardear todas las ciudades republicanas de Levante, con unas consecuencias humanas, económicas y militares descomunales.
Indalecio Prieto, en su despacho, y Alberto Bayo, durante el desembarco en Mallorca en agosto de 1936.
Además, cuando en mayo de 1937 lo nombraron ministro de Defensa, comenzó la mayor campaña de bombardeos sobre Palma. En una semana se produjeron 45 muertos y más de cien heridos, la gran mayoría civiles inocentes. Las incursiones y las muertes continuaron un año más a pesar de no existir ningún plan de reconquista de la isla. Es posible que Palma sea la única ciudad del mundo que tiene una calle dedicada a alguien que la bombardeó.
Prieto 'vendió' el puerto de Maó
Hay un tercer agravio de Prieto a Baleares. En 1938 propuso al Reino Unido cederle los puertos de Maó y Cartagena a cambio de su apoyo en la guerra. Así lo revelan los papeles del Foreign Office. El capitán Bayo también lo denunció en sus memorias: «Prieto trató de entregar a España». Y añadió: «Fue como si Dios se convirtiera ante mis ojos en un traidor a nuestra causa. A Franco le arrancaremos su presa de sus ensangrentadas manos; al inglés no se la habríamos quitado jamás».
El informe que revela la oferta de Prieto de ceder los puertos de Maó y Cartagena a Reino Unido. 1 de marzo de 1938. Foreign Office 371-W2870.jpg
En cambio, Joan Sampol Llobera fue un socialista pacífico, sin delitos de ningún tipo, que murió víctima de la guerra y la represión, y que nunca ha recibido un gesto de memoria, ni en dictadura ni en democracia. Cuando comenzó la guerra, tenía 25 años y vivía en la calle Socorro, número 8, en el barrio de Sa Gerreria de Palma. Trabajaba de tipógrafo y era vicesecretario de la Unión Tipográfica Balear, sociedad integrada en UGT. En los primeros días, quizá por miedo a la represión o a los bombardeos, decidió escapar con otro joven socialista, Pau Bujosa Femenias, a la Colònia de Sant Jordi. La casualidad quiso que allí resultara herido durante un bombardeo republicano el 6 de agosto de 1936.
La metralla le alcanzó el brazo y la pierna derecha. Mientras le atendía el médico, la Guardia Civil le identificó y lo calificó de «socialista peligroso», así que pasó a condición de detenido. Lo encerraron una noche en Santanyí y luego tres falangistas lo trasladaron al Hospital Provincial de Palma. Quizá por el retraso en la asistencia, unas heridas que al principio no parecían graves acabaron causándole la muerte más de un mes después, el 15 de septiembre de 1936.
El interrogatorio a Joan Sampol
Antes de morir fue interrogado. Él declaró que trabajaba en la imprenta La Esperanza de Palma, pero que «fue despedido por reducción de personal». Investigaron sus antecedentes, pero no encontraron nada. Su jefe en la imprenta solo dijo de él que extendía «sus ideas sociales en el taller».
Joan Sampol explicó que en aquel momento «carecía de trabajo y que, por el temor ante la presencia de los aviones en Palma, se trasladó con su madre y hermana a la Colònia de Sant Jordi, por creer que allí estarían más seguros». Aseguró «no estar afiliado a ningún partido, solo a la Unión Tipográfica Balear», que no entendía su detención porque no había «tomado nunca parte en mítines ni otras algaradas, ni tampoco por escrito había excitado a violencias o desmanes». Por último, protegió a su compañero Pau, que también estaba herido, a quien aseguraba no conocer.
Causa judicial contra Joan Sampol Llobera y Pau Bujosa Femenias, heridos en un bombardeo republicano
El otro, Pau Bujosa, tenía 22 años, estaba casado y era obrero curtidor. En 1936 era vocal de Esquerra Republicana Balear en Palma. Tras curarse de sus heridas, fue encerrado en el Castillo de Bellver. Abrieron una causa contra él y todos los testigos confirmaron su buena conducta. El dueño de su fábrica afirmó que era «de ideas avanzadas, pero que estas nunca las puso de manifiesto. Al contrario, siempre se portó correctamente». Se congelaron sus bienes hasta que sobreseyeron su caso en diciembre de 1936. A partir de ahí, perdemos su pista.
Me gustaría contactar con sus familiares: manuelaguilerapovedano@gmail.com.