Mirador del Galliner en Son Marroig
Felipe VI elige el mirador más espectacular de Mallorca para ver el eclipse
El Rey disfrutará de su afición a la astronomía desde este emblemático enclave, que está cerrado al público entre ayer y hoy: «Gracias por su comprensión»
«El Museo Son Marroig y toda la propiedad permanecerán cerrados el martes 11 y miércoles 12 con motivo del eclipse. Gracias por su comprensión». Un escueto y directo mensaje en la página web de una de las fincas más célebres de Baleares ha sido la pista definitiva. El Rey Felipe VI ha elegido el mítico museo de Son Marroig, ubicado en el municipio de Deià y enclavado en la Serra de Tramuntana, como la atalaya privilegiada para contemplar el eclipse solar total que paraliza hoy a medio país. Mallorca es uno de los lugares más favorables de la geografía española para seguir este fenómeno astronómico.
La cita permitirá al jefe del Estado dar rienda suelta a la astronomía, una de sus aficiones más cultivadas desde la infancia. Aunque la Casa Real no ha confirmado oficialmente si la Reina Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía le acompañarán en el evento, todas las miradas apuntan a la presencia casi segura de la Reina Sofía, bien conocida por su arraigada afición a la fotografía y su idilio vital con las islas.
Son Marroig representa uno de los espacios más icónicos, cinematográficos y románticos del archipiélago. Es famoso por albergar cientos de bodas al año y por ser uno de los escasos puntos geográficos idóneos para intentar avistar el esquivo «rayo verde» durante el atardecer, el lugar es un templo al paisaje mediterráneo.
La finca, catalogada como Bien de Interés Cultural en la categoría de Lugar Histórico, hunde sus raíces en la economía agraria de la Mallorca del siglo XV, cuando se la conocía como la Foradada dels Masroig. Su imponente arquitectura responde a la necesidad de protección frente a las constantes incursiones piratas: su torre defensiva de planta cuadrada, erigida en el siglo XV, custodia la leyenda —relatada por los cronistas locales— de haber sido el lugar exacto donde los corsarios raptaron a la última mujer de la zona tras desembarcar al amparo de la famosa formación rocosa de sa Foradada.
El célebre templete
Sin embargo, la historia moderna de Son Marroig no se entiende sin la figura del archiduque Luis Salvador de Austria, pieza fundamental del mecenazgo y la vida cultural balear de finales del siglo XIX. El aristócrata ilustrado compró la propiedad en 1877 fascinado por su salvaje belleza. Tras su muerte, en 1927, la finca se transformó en la Casa Museo privada que hoy conocemos, creada para preservar y divulgar su desbordante legado y su amor visceral por la naturaleza mallorquina.
En el interior de la casona se respira historia. Se encuentra desde una cama con dosel de origen portugués adquirida por el propio Archiduque en Llucmajor, hasta un vestíbulo con arcos apuntados, pasando por un portal barroco procedente de la Cartuja Vieja. Entre sus vitrinas descansan valiosos collares fenicios, cerámicas griegas y romanas, y una edición original de 'Die Balearen', la obra magna del archiduque. Sus paredes albergan además una formidable colección pictórica firmada por maestros de la talla de Joaquín Mir, Anglada Camarassa, Antoni Ribas o Erwin Hubert.
Pero si hay una imagen que quedará para el recuerdo durante este eclipse solar, es la del jardín exterior. Allí se alza el mítico templete de mármol de Carrara, de base circular, ocho columnas jónicas y cúpula semiesférica con bucráneos esculpidos. Con la silueta inconfundible de sa Foradada a un lado y el azul infinito del Mediterráneo al frente, Felipe VI observará cómo la luna oculta al sol desde uno de los balcones más bellos del mundo.