El desenfreno en Ibiza llega también al mar.
La locura del verano en Ibiza: coches dentro del mar ante la falta de aparcamiento en la isla
Las surrealistas imágenes se viralizan en una isla saturada de vehículos en plena temporada alta
Encontrar aparcamiento en Ibiza en pleno agosto puede convertirse en una misión imposible. Tanto que, al menos a juzgar por algunas de las imágenes que circulan estos días por las redes sociales, parece que cuando ya no queda sitio en tierra siempre queda una última posibilidad: el Mediterráneo.
Un coche con buena parte del vehículo metida en el agua y los faros encendidos. Otro con el morro hundido en el mar junto a una zona rocosa. Y un tercero prácticamente en vertical, con las ruedas traseras encaramadas sobre un muro de piedra. Son algunas de las escenas que está recopilando y publicando estos días en Instagram la cuenta @easyibizaislandboy y que muestran el lado más surrealista del verano ibicenco.
Se desconocen las circunstancias exactas por las que los vehículos terminaron en semejantes lugares y, por tanto, si se trata de accidentes, errores de conducción o cualquier otra situación. Pero las imágenes han servido para que las redes sociales vuelvan a tirar de humor ante uno de los grandes problemas que sufre Ibiza durante la temporada alta: la enorme presión de vehículos y las dificultades para aparcar en algunas de las zonas más concurridas de la isla.
«Ni la IA supera a Ibiza en verano, la isla está un par de niveles por encima», ironiza el responsable de la cuenta junto a uno de los vídeos, en el que puede verse un automóvil metido en el agua mientras al fondo permanecen fondeadas varias embarcaciones.
Otro de los vídeos muestra un vehículo en una posición todavía más inverosímil en el entorno de Cova Santa. La parte delantera permanece apoyada en el suelo mientras la trasera ha terminado sobre un muro de piedra, dejando el coche prácticamente en vertical.
«En Ibiza tenemos mucho problema de aparcamiento... Algunos improvisan aparcamientos a doble altura», bromea la misma cuenta.
Ibiza intenta poner freno a los coches
Detrás de la anécdota existe un problema que las administraciones llevan tiempo intentando controlar. La saturación de las carreteras durante los meses de verano llevó a Ibiza a implantar un sistema para limitar la entrada y permanencia de vehículos procedentes del exterior de la isla.
La regulación se ha endurecido este verano. El límite establecido para 2026 es de 17.668 vehículos diarios sujetos al cupo, 2.500 menos que el año anterior. De ellos, 14.000 corresponden a vehículos de alquiler, mientras que 3.548 plazas quedan reservadas para turistas que llegan con su propio coche y otras 120 para residentes de Formentera.
La restricción permanece vigente entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, coincidiendo precisamente con los meses en los que la presión turística alcanza sus niveles más elevados.
La medida trata de aliviar unas carreteras que cada verano soportan el parque móvil habitual de los residentes junto a miles de coches de alquiler y vehículos trasladados a la isla por visitantes. El problema se traslada inevitablemente al aparcamiento, especialmente en las playas más conocidas, los núcleos urbanos y las principales zonas de ocio.
La otra cara del verano ibicenco
Las imágenes de los coches se suman a una larga colección de escenas que cada verano se viralizan desde Ibiza y que muestran la otra cara de uno de los destinos turísticos más conocidos del mundo.
La combinación de masificación, ocio nocturno, vehículos de alquiler, playas abarrotadas y una red viaria limitada por las dimensiones de la propia isla convierte los meses de julio y agosto en un desafío cotidiano para muchos residentes.
También alimenta el debate sobre el modelo turístico y sobre determinados comportamientos de una parte de quienes llegan a Ibiza atraídos fundamentalmente por la fiesta y el ocio nocturno, mientras instituciones y residentes reclaman desde hace años un turismo más respetuoso con el territorio y con quienes viven en la isla durante los doce meses del año.