Momento de la inauguración del nuevo reloj del paseo de Vara de Rey.AY. DE IBIZA

El misterio del «IIII»: por qué el nuevo reloj urbano de Ibiza no marca el cuatro como «IV»

El reloj recuperado por el Ayuntamiento tras años sigue una tradición centenaria de la alta relojería que también puede verse en la Puerta del Sol de Madrid

Ibiza ha recuperado uno de los elementos urbanos más queridos por los vecinos de la ciudad, que había desaparecido durante el anterior mandato municipal del PSOE para dejar paso a un árbol solar cuyo reloj digital apenas llegó a funcionar. Un elemento que nunca fue del gusto de los ibicencos.

Durante décadas, el reloj de Vara de Rey fue el punto de encuentro por excelencia de la gente de la isla. «Quedamos en el reloj» era una frase habitual para varias generaciones de residentes, por lo que su retirada provocó numerosas críticas al entonces alcalde, el socialista Rafa Ruiz. Ahora, bajo el mandato del popular Rafa Triguero, el emblemático reloj ha vuelto al paseo, aunque con un diseño diferente.

Ya no se trata del antiguo reloj digital con publicidad de una entidad bancaria, sino de un reloj urbano artesanal de doble esfera donado por la empresa Flash Ibiza S.L., con la condición de que permanezca visible en Vara de Rey durante, al menos, los próximos treinta años. Integrado en una de las farolas del paseo, el reloj es de doble cara y su estructura está fabricada con caja y biseles de acero inoxidable y las agujas de aluminio.

Vista del nuevo reloj del paseo de Vara de Rey, en Ibiza.AY. DE IBIZA

Incorpora dos mecanismos autónomos de la firma suiza Mobatime, alimentados con pilas de litio de una duración estimada de entre seis y siete años. Además, cuenta con una antena GPS para garantizar la sincronización exacta de la hora y un sistema de iluminación LED con luz cálida, lo que garantiza su visibilidad tanto de día como de noche con un bajo consumo energético.

Pero no son estas cuestiones las que han llamado la atención. Tras la inauguración muchos ciudadanos repararon en un detalle que llamó especialmente la atención: el número cuatro aparece representado como IIII y no como IV, tal y como dictan las normas actuales de los números romanos. Lejos de tratarse de un error, responde a una tradición relojera con varios siglos de historia.

El llamado «cuatro del relojero»

En el mundo de la relojería esta representación recibe incluso un nombre propio: el «cuatro del relojero». Desde el siglo XIX, la inmensa mayoría de fabricantes de relojes monumentales y de alta relojería utilizan la grafía IIII en lugar de IV.

La explicación más aceptada es puramente estética, según recoge Periódico de Ibiza y Formentera. Al utilizar I, II, III y IIII en el primer cuarto de la esfera, las cifras mantienen un equilibrio visual con las horas situadas en el lado opuesto, donde predominan los números VIII, IX, X, XI y XII. La distribución de las letras I, V y X resulta así mucho más armónica.

El propio British Horological Institute, una de las principales instituciones de referencia para el sector, considera que esta disposición responde tanto a criterios de simetría como de tradición. Además, el uso del IIII permite dividir visualmente la esfera en tres bloques de cuatro horas según las letras predominantes: I, V y X.

Una antigua tradición

Aunque hoy la forma correcta de escribir el cuatro en números romanos sea IV, durante la Antigua Roma convivieron ambas grafías. Tanto IIII como IV aparecen en inscripciones, monumentos y documentos históricos, sin que existiera una norma única.

Con el paso del tiempo terminó imponiéndose el IV para la escritura, pero la relojería conservó la forma tradicional.

Alrededor de esta costumbre también han surgido numerosas leyendas. Una de las más conocidas atribuye la decisión al rey Luis XIV de Francia, quien supuestamente ordenó cambiar el IV por el IIII porque le parecía más elegante. Sin embargo, los historiadores descartan esta teoría, ya que existen relojes con esa numeración muy anteriores a su reinado.

Otra hipótesis sostiene que algunos artesanos evitaban utilizar el IV porque coincidía con las dos primeras letras del nombre latino de Júpiter (IVPPITER), aunque tampoco existen pruebas documentales que lo acrediten.

De Rolex a la Puerta del Sol

Lo que sí está documentado es que la tradición ha llegado intacta hasta nuestros días. Firmas de alta relojería como Rolex, Cartier o Patek Philippe continúan utilizando el IIII en muchas de sus esferas.

Lo mismo sucede en numerosos relojes monumentales. El célebre reloj de la Puerta del Sol, en Madrid, representa igualmente el cuatro con cuatro barras verticales. Y también el histórico reloj de la Catedral de Ibiza, fabricado en París por la casa Collin en 1874, mantiene esa misma disposición.

Así, el nuevo reloj de Vara de Rey no esconde ningún error de fabricación. Al contrario, sigue una de las tradiciones más arraigadas de la relojería mundial, una costumbre que ha sobrevivido durante siglos y que continúa marcando las horas en algunos de los relojes más emblemáticos del mundo.