Victoria Ramis

Victoria Ramis: «Baleares no puede perder a sus futuros enfermeros; el CEU nace para retener el talento de las islas»

La nueva directora del grado de Enfermería del CEU destaca el compromiso humanista de la institución para formar a profesionales excelentes centrados en el cuidado del paciente

Victoria Ramis (Inca, 1974) ha dedicado más de veinte años a hacer funcionar el engranaje de la sanidad pública balear. Vivió los comienzos agitados de Son Llàtzer, vio nacer el hospital de su ciudad natal y, ahora, salta al terreno de la docencia para ponerse al frente del grado de Enfermería en el desembarco del CEU Beato Luis Belda en Palma. «Parece que voy abriendo puertas», reflexiona entre risas. Frente al recelo y las trabas corporativas, la actual supervisora de Enfermería del hospital de Inca aboga por sumar el impulso privado al sistema y retener el talento joven en Baleares.

— ¿Compaginará su actividad en la sanidad pública con la dirección del grado en el CEU?

— Sí, continuaré con mi puesto en el Hospital de Inca, como supervisora de Enfermería -enfocada en la formación y docencia-, realizando mi jornada de mañanas, y voy a compatibilizarlo con mi actividad en el CEU, a la que me dedicaré por las tardes.

Creo que esto es precisamente lo que puede aportar valor al CEU y a los alumnos: contar con un perfil que siga plenamente conectado con la realidad de la sanidad, en concreto de la sanidad pública, que es mi sector. Para los estudiantes es muy estimulante y valioso tener a profesionales que les acerquen el día a día real de la profesión y no solo la teoría.

— ¿Qué la motivó a dar este paso y asumir la dirección de Enfermería en el CEU Beato Luis Belda?

— En los últimos años sí tenía la inquietud por abrir alguna puerta más en mi trayectoria profesional y la docencia me atraía mucho. Al tratar de cerca con los alumnos de universidad que rotan por nuestro hospital a través de las prácticas, me daba cuenta de lo importante que es ofrecer una formación mucho más integral.

Yo ceo que la sociedad tan digitalizada e informatizada como la actual, demanda profesionales capaces de manejar tecnología avanzada y de ser muy buenos técnicamente. Pero, sobre todo, lo que la gente de verdad necesita es que la miren a los ojos: saber acompañar a los pacientes y a sus familias en situaciones complejas. Veía ahí una pequeña carencia. Los estudiantes llegan muy bien preparados en lo técnico o en notas de acceso, sin generalizar, pero a veces les falta trabajar esa faceta más humana.

Una amiga me avisó de que abría el CEU, que tenía un compromiso con los valores cristianos y lo conocía porque fue una de las opciones que valoré por esa base de formación en valores. Así que mandé la propuesta para una asignatura y, no me esperaba, y tuve que pensarlo bien y todo me llevaba a la misma respuesta: que sí.

¿Impartirá también clases?

— Sí. Asumo la dirección del grado, del profesorado y de la organización general, pero también voy a dar clase. Para el CEU es fundamental que no nos quedemos únicamente en la gestión de despacho, sino que mantengamos un contacto directo con los alumnos, que es nuestro foco principal.

En el primer semestre impartiré, en colaboración con otros profesores, la asignatura Introducción a los cuidados de enfermería. En el segundo semestre daré Comunicación en Ciencias de la Salud. Son dos materias muy afines a lo que me motiva. La comunicación, al final, es la base de las relaciones humanas, no sólo entre enfermera y paciente sino también entre el resto de profesionales con los que vayamos a trabajar, como médicos, fisioterapeutas o psicólogos, grados que también están en CEU. Es una oportunidad excelente para enseñarles a interactuar antes de salir al mundo laboral.

— ¿Están listas las obras para arrancar el curso en septiembre?

— Todo lo necesario para empezar las clases en septiembre está perfectamente listo, incluyendo las aulas, los laboratorios y la planta de simulación indispensables para las prácticas del centro. Hay una zona del campus que precisa de más obra y no estará finalizada para septiembre, pero no es necesaria de entrada, ya que empezaremos únicamente con los primeros cursos y esas fases se irán completando a medida que los estudiantes avancen.

— ¿Cómo funciona el proceso de acceso y qué disponibilidad de plazas hay de Enfermería?

— A diferencia de la universidad pública, las privadas no funcionan directamente con una nota de corte pública tradicional. El CEU Beato Luis Belda sigue el proceso de admisión propio del CEU San Pablo, basado en una serie de pruebas de acceso, requiriendo siempre haber aprobado la PAU. En cuanto a la oferta, se han convocado 100 plazas para Enfermería y están prácticamente cubiertas.

¿Cuál es el perfil de los alumnos matriculados?

— La gran mayoría del alumnado de la universidad es de Mallorca o del resto de Baleares, me atrevería a decir que en torno al 90%. Uno de los objetivos principales del CEU es retener el talento en Baleares para evitar que los estudiantes tengan que irse fuera por la limitación de plazas y acaben desarrollando su carrera lejos de las islas. Para favorecer esto, el proceso de admisión del CEU otorga una puntuación adicional a los residentes en Baleares.

— La UIB hizo un comunicado reivindicando la exclusividad en el uso de los hospitales públicos para las prácticas clínicas de sus estudiantes de ciencias de la salud, ¿Qué opina de esta cuestión?

— En Baleares existe un déficit real de profesionales sanitarios y toda opción orientada a formar nuevo personal debe ser bienvenida. Todas las opciones tienen que ser bienvenidas.

Para garantizar las prácticas de sus alumnos, el CEU ha firmado un convenio principal con la Red Asistencial Juaneda, además de un acuerdo con el Servicio de Salud (Ib-Salut) para la atención primaria. Los alumnos realizarán su formación hospitalaria en Juaneda y la rotación de atención primaria —que es un servicio exclusivamente público— en los centros de salud del Ib-Salut.

Tal vez por falta de comunicación la UIB pensó que un nuevo centro privado les quitaría plazas de prácticas, pero eso es inviable: el Govern jamás autorizaría la llegada de una universidad sin tener garantizada la formación del alumnado. De entrada, el CEU solo usará la red pública para la atención primaria. Sin embargo, como responsable de prácticas en el Hospital de Inca, sé bien que el 30% de las plazas públicas se quedan sin utilizar año tras año. Es un recurso al que hay que darle una vuelta y se tiene que poder repartir. Yo les he dicho a UIB y Cesag: Uno más uno son dos, siempre suman, nunca restan; tenemos que colaborar.

— ¿Desde qué curso se inician las prácticas clínicas y cómo se desarrollan?

— Las prácticas clínicas comienzan desde el primer curso en Enfermería —con aproximadamente un mes de duración inicial— y van aumentando paulatinamente en tiempo y complejidad técnica a lo largo de los cuatro años de grado. Como comentaba, la parte asistencial hospitalaria se realizará en Juaneda, y las de atención primaria en el Ib-Salut en cursos posteriores.

— El campus dispondrá de un centro de simulación clínica avanzada. ¿En qué consiste esta metodología?

— La simulación clínica es una metodología docente innovadora en la formación universitaria en el área sanitaria. Consiste en recrear escenarios e instalaciones lo más parecidos a la realidad hospitalaria (quirófanos, salas de urgencias, habitaciones de pacientes) utilizando equipamiento real y simuladores o muñecos de alta tecnología que reaccionan a distintas situaciones clínicas, como una parada cardíaca.

Esto permite crear un «entorno seguro»: el alumno entrena técnicas y toma decisiones sabiendo que, si comete un error, nadie sufrirá ningún daño. El profesorado a cargo de esta área está específicamente formado en esta metodología.

— ¿Qué equipo docente respaldará la formación en estos primeros años?

— En el primer curso, un peso importante de las asignaturas básicas de anatomía, fisiología y estructura del cuerpo humano recae en profesionales médicos. A medida que avanza la carrera, se incorporan más perfiles propiamente de enfermería. En este primer año contaremos con entre cuatro y cinco profesores enfermeros; entre ellos, por ejemplo, el director de enfermería de la Clínica Juaneda, Toni Riera.

— ¿Cuál es la situación actual respecto a la demanda de enfermeros en Baleares?

— Es evidente que el incremento de la demanda asistencial exigirá reforzar las plantillas. Esta necesidad responde a varios retos estructurales y de futuro que debemos abordar desde la prevención y la planificación. El Hospital de Inca cuenta con un nuevo plan director previsto para los próximos años, lo que aumentará progresivamente la necesidad de incorporar personal de enfermería. Además, la próxima apertura del Nuevo Son Dureta como centro de atención intermedia —prevista para el próximo año— requerirá dotar de profesionales a todas las unidades que se pongan en marcha.

Ten en cuenta que el sistema de enfermería en estos momentos eh tiene que poder responder a a a a a la realidad de hoy en día, que hay un envejecimiento de la población, ¿por qué? Pues porque hay una medicina que funciona y consigue alargar la vida de los pacientes de la gente. Y eso también es más cuidado, claro.

Y luego hay otra realidad, que es el sufrimiento de los pacientes de salud mental. En la sociedad en la que estamos viviendo han aumentado las enfermedades que tienen relación con la salud mental y a las que hay que darle salida también. No podemos esperar a que el problema nos alcance o «nos pille el toro». Es necesario anticiparse, poner el foco en estas realidades de futuro no muy lejano y planificar con antelación para garantizar la sostenibilidad y calidad del sistema sanitario balear.

— ¿Por qué es crucial impulsar la investigación en enfermería?

— Enfermería tradicionalmente, no tiene mucha inquietud tradicionalmente por la investigación. No sé si es porque los centros donde han estado quizás no les habían promovido meterse a investigar. Una de las cualidades que tiene el CEU precisamente es fomentar la investigación. Y es crucial en enfermería, porque hay muy poco profesional al que investigue. Así que sería como darles un empujón.

— La primera promoción de enfermería del Beato Luis Belda saldrá en 2030. ¿Qué me dirá cuando hablemos dentro de cuatro años?

— Gestionar un cambio no es fácil. Hay resistencia, miedos, inseguridades ante todos los actores que están en ese escenario. Pero una vez esto ha pasado, el resultado es que habremos formado a 50 nuevos profesionales de enfermería para la comunidad balear. Será un orgullo. Diremos que qué bien hecho y que nos hemos complementado.