Vista de una de las cabras protagonistas de la escena.
Las cabras de Mallorca ya han encontrado para qué sirven los coches: llegar a las hojas más altas
Varios ejemplares utilizan los vehículos de un aparcamiento como improvisadas escaleras para alcanzar las ramas de un almez
Las cabras de Mallorca parecen haber encontrado una nueva utilidad a los coches que poco tiene que ver con aquella para la que fueron fabricados. Si las hojas más apetecibles de un árbol están demasiado altas, basta con convertir los vehículos aparcados en una improvisada escalera.
Es la peculiar escena recogida en un vídeo difundido en Instagram por Mallorca Viral, en el que varios ejemplares aparecen encaramados sobre coches para alcanzar las ramas de un almez. Los animales se desplazan sobre los vehículos aparentemente ajenos a la preocupación que semejante excursión pueda provocar entre sus propietarios.
La autora de las imágenes contempla atónita el particular festín: «Dos bocs, damunt els cotxos que se menjen un lladroner! Idò que vos pensau?», comenta mientras graba la escena. Al enfocar a otro de los animales, añade: «I aquest també és xulo. Ho veis, quin bocarro!».
Según explicó la mujer a Mallorca Viral, entre los animales que aparecen en las imágenes habría dos ejemplares «pigosos o faixats» y otro mallorquín fino.
La ubicación exacta en la que fueron grabadas las imágenes no ha sido confirmada. Un usuario apunta en los comentarios a Cala Sant Vicenç, en el municipio mallorquín de Pollença, aunque no existe confirmación de que la escena se produjera efectivamente allí.
Lo que sí dejan claro las imágenes es el objetivo de las cabras: alcanzar las hojas del árbol. Para ello aprovechan la altura de los vehículos estacionados debajo y se suben sobre ellos hasta situarse prácticamente a la altura de las ramas.
A la búsqueda de alimento
Más allá de lo pintoresco de la escena, la presencia de cabras en lugares frecuentados por residentes y turistas se ha convertido en un fenómeno suficientemente habitual en Mallorca como para haber obligado al Consell a adoptar medidas.
En noviembre de 2025, el Departamento de Medio Ambiente, Medio Rural y Deportes prohibió alimentar artificialmente o atraer mediante comida a las cabras salvajes y asilvestradas en zonas concurridas por el público. Entre los lugares señalados expresamente por la institución se encuentran precisamente aparcamientos, calas, miradores y otros espacios visitados por residentes y turistas.
El Consell explicó entonces que se trata de un problema que se ha agravado durante los últimos años debido a la presencia de cabras que descienden de las zonas montañosas en busca de agua y alimento y que se sienten atraídas por jardines, papeleras y zonas verdes de urbanizaciones y áreas turísticas. Una situación que, según la institución insular, resulta además más frecuente durante los meses de verano.
El Consell advierte de que alimentar a estos animales puede modificar su comportamiento natural, generar dependencia y favorecer concentraciones anómalas de ejemplares. También puede llegar a provocar episodios de agresividad y generar problemas de seguridad vial.
Por ello, la institución incluso aprobó un modelo de cartel con una advertencia en catalán, castellano e inglés: «Prohibit alimentar les cabres / Prohibido alimentar a las cabras / Do not feed the goats».
No todas son cabras «finas»
El Consell también advierte de que no debe confundirse la cabra salvaje mallorquina, conocida como «fina», con las cabras de origen doméstico que se han asilvestrado en tiempos más recientes.
La cabra salvaje mallorquina habita principalmente en las sierras de Tramuntana y Levante y desciende de los primeros caprinos introducidos por el hombre en Mallorca en tiempos ancestrales. Con el paso del tiempo se adaptaron a los ecosistemas de la isla hasta adquirir características propias.
Las cabras asilvestradas constituyen, sin embargo, la inmensa mayoría de la población caprina existente actualmente en las sierras mallorquinas. El Consell calcula que representan entre el 80 y el 90 % del total.
Su elevada densidad puede ocasionar daños sobre la vegetación y las especies endémicas y, además, su hibridación supone una amenaza para las poblaciones de cabra salvaje mallorquina.
Nada de eso parece preocupar demasiado a las protagonistas del vídeo de Mallorca Viral. Con un almez lleno de hojas por encima de sus cabezas y varios coches convenientemente estacionados debajo, las cabras encontraron la solución más sencilla: utilizar las carrocerías como escalones. Otra cuestión es qué opinaron los propietarios de los vehículos cuando regresaron al aparcamiento.