La detenida, en dependencias policiales.

REMITIDA / HANDOUT por POLICÍA LOCAL DE PALMA
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
08/9/2026

La detenida, en dependencias policialesPOLICÍA LOCAL DE PALMA

La masajista, el pasaporte y un familiar de Corea: así intentó esquivar una multa en Palma

La ordenanza municipal de Palma prohíbe ofrecer masajes en la playa sin autorización, una actividad clandestina que desde hace años forma parte del paisaje veraniego de algunas de las zonas más turísticas de la ciudad. En este caso, la historia tiene como protagonista a una mujer china de 60 años, un bañista necesitado de masaje, unos policías con buen ojo y hasta un «familiar» que vive en Corea. Todo ocurrió sobre las 18.30 horas del pasado domingo en la carretera de s'Arenal, en plena Playa de Palma. Una patrulla de la Policía Local sorprendió a la mujer mientras daba un masaje a un bañista en la arena. Hasta ahí, una intervención de lo más rutinaria.

Los agentes se acercaron a la masajista y le solicitaron la documentación para identificarla y tramitar la correspondiente denuncia por incumplir la ordenanza municipal para el fomento de la convivencia cívica. Pero la tarde estaba a punto de complicarse.

En lugar de entregar un documento de identidad, la mujer enseñó a los policías una fotografía del anverso de un pasaporte chino. A primera vista, aquello podía pasar. La fotografía guardaba un parecido razonable con la masajista y quizá la historia habría terminado con una simple multa de no ser porque los agentes decidieron fijarse un poco más porque había rasgos que no cuadraban, la nariz y la parte inferior de los ojos eran diferentes. Se parecía, sí, pero no tanto.

Los agentes le comunicaron entonces que tendría que acompañarlos a comisaría para proceder a su plena identificación. Ante la perspectiva de que el misterio del pasaporte terminara resolviéndose entre cuatro paredes, la mujer cambió de estrategia y spareció su verdadera documentación. La masajista reconoció que el pasaporte cuya fotografía había mostrado no le pertenecía.

La multa a Corea

Según explicó a los policías, era de un familiar suyo que reside en Corea. La jugada, según se desprende de la intervención, consistía en que la denuncia por los masajes ilegales quedara asociada a la identidad que figuraba en aquel pasaporte y no a la suya. Una maniobra para intentar esquivar una sanción administrativa que terminó metiéndola en un problema bastante mayor.

Una vez descubierta su verdadera identidad, los agentes procedieron a su detención. La mujer, de nacionalidad china y 60 años, pasó de enfrentarse a una denuncia por ofrecer masajes en la playa a ser investigada por dos presuntos delitos: falsedad documental y usurpación de estado civil, este último por haber tratado de hacerse pasar ante los policías por la titular del pasaporte.

Tras la instrucción de las diligencias, quedó en libertad a la espera de ser citada por la autoridad judicial.

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