Esta imagen, cada vez más común
¿Ocio?
¿Pero por qué tengo que aguantar la música del de al lado en la playa? Palma requisa 18 altavoces
El ruido de los altavoces portátiles se ha convertido en una fuente habitual de conflictos en las playas. Palma estudia ahora limitar su uso para proteger la tranquilidad y la convivencia
Uno de los símbolos de la era que vivimos es el ruido. El ‘chunda-chunda’ constante. Durante años fueron los coches que pasaban por las calles con la radio a todo dar. Después llegaron los altavoces portátiles, cada vez más pequeños y cada vez más potentes, y la música empezó a acompañar a algunos también por calles y plazas. Y, por supuesto, llegó el turno de las playas. No hablamos de los chiringuitos, bares o locales que desarrollan una actividad regulada y tienen que cumplir sus correspondientes normas y horarios. Hablamos de ciudadanos particulares que llegan a la playa, plantan su altavoz en la arena y deciden, por su cuenta y riesgo, que unas cuantas decenas de metros a la redonda van a escuchar la música que a ellos les apetece. Reguetón, bachata, pop o lo que toque. El género es lo de menos. El volumen, no.
Ocurre en Palma y, en realidad, basta darse una vuelta en verano por playas y calas de Baleares para comprobar que los altavoces se han convertido en un elemento más del equipaje playero y la pregunta es, ¿pero por qué tengo que aguantar la música del de al lado en la playa? ¿Por qué no te pones auriculares?
No todos los ayuntamientos ofrecen cifras sobre las actuaciones contra esta práctica. Palma sí acaba de hacerlo. Y los números indican que no se trata precisamente de algún caso aislado. La Policía Local de Palma ha levantado 24 actas de denuncia y ha requisado 18 altavoces durante un dispositivo contra el incivismo desarrollado entre los días 11 y 13 de septiembre en Playa de Palma. El operativo tenía como objetivo frenar distintas conductas incívicas y preservar la convivencia en primera línea de playa. Y una de las prioridades, según ha explicado este martes la Policía Local, ha sido precisamente combatir la contaminación acústica en las zonas de baño.
Los agentes han intervenido altavoces y equipos de música de gran potencia que estaban funcionando a un volumen excesivo. En estos casos, la Policía identificó a los responsables, tramitó las correspondientes actas administrativas y procedió a retirar los aparatos.
Altavoces incautados por la Policía Local de Palma en la operación contra el incivismo en Playa de Palma
Pero los altavoces no han sido el único problema encontrado durante los tres días de vigilancia. El dispositivo también ha tenido que intervenir ante otra práctica que empieza a verse en algunas zonas de playa: la ocupación del espacio público como si se tratara de una parcela privada.
Los policías localizaron grupos de turistas que habían instalado en la arena carpas tipo cenador con las que, en la práctica, acotaban zonas para su uso exclusivo. Los agentes les indicaron que debían desmontarlas y liberar el espacio.
También hubo actuaciones dentro del agua. La Policía ordenó retirar del mar varios hinchables acuáticos de grandes dimensiones que, debido precisamente a su tamaño, se habían convertido en un obstáculo y suponían un riesgo para la seguridad del resto de bañistas.
El dispositivo actuó igualmente contra la elaboración y el consumo de bebidas alcohólicas en la playa. Los agentes encontraron incluso estructuras de madera que habían sido montadas sobre la propia arena para utilizarlas como barras improvisadas durante concentraciones de botellón.
Estas reuniones, además de las molestias que podían ocasionar, estaban generando importantes acumulaciones de residuos. La Policía Local señala especialmente la presencia de numerosas botellas de vidrio amontonadas junto a las papeleras. El problema no era únicamente de limpieza: los cristales y las botellas abandonadas suponían también un riesgo de cortes y lesiones para quienes posteriormente utilizasen la zona de arena.
El balance de los tres días deja así 24 denuncias y 18 altavoces requisados, además de las intervenciones relacionadas con cenadores, hinchables, alcohol y residuos. Un catálogo bastante completo de conductas que la Policía Local engloba dentro del incivismo en Playa de Palma.
Y entre todas ellas aparece una que hasta hace relativamente poco resultaba bastante más difícil de encontrar en una jornada normal de playa. El altavoz portátil ha hecho posible llevar la música prácticamente a cualquier sitio. También ha conseguido que la escuche quien no la ha pedido. El ‘chunda-chunda’ que primero salía por las ventanillas de los coches ya ha encontrado sitio para plantar la sombrilla.