Montero, Belarra y Muñoz, en un concierto en Menorca en el verano del 25RRSS

El perfil

Lucía Muñoz, la amiga 'flotillera' de Irene Montero y Ione Belarra que quiere ser alcaldesa de Palma

La dirigente de Podemos Baleares, que pasó 40 días fuera del Ayuntamiento durante su viaje a Gaza, aspira a repetir como candidata en 2027 tras una legislatura marcada por sus polémicas sobre Israel, el turismo o los carteles ¡queer' del Patrón de la ciudad

Lucía Muñoz cumple con todas las «turras» previsibles de Podemos: anti-Israel, antifascismo, antiturismo, antidesahucios, anti-patriarcado, anti-Policía... Anti-todo, excepto anti - sueldo público. Por algo se presenta ahora a las primarias de Palma para volver a encabezar la candidatura morada en 2027, después de una legislatura en la que ha habido semanas en blanco en el Ayuntamiento porque su única concejal de Podemos estaba enrolada en la Global Sumud Flotilla rumbo a Gaza.

Aquello fueron 40 días lejos de Cort y de sus obligaciones municipales, incluido el primer pleno del curso político, pero no de la nómina. El alcalde de Palma, Jaime Martínez, le reprochó que hubiera cobrado íntegramente su salario y le pidió que devolviera la parte correspondiente al tiempo que pasó fuera. Muñoz le contestó que dejara de decir «cuñadeces» y defendió que «nuestros votantes apoyan las misiones humanitarias». La discusión terminó trasladándose al pleno, con Martínez llamándola «vividora» y la concejal entregándole el chándal con el que había sido deportada por Israel. Ahora Muñoz vuelve a pedir a los palmesanos cuatro años más, esta vez con la intención de aumentar la solitaria representación que conserva Podemos en el Ayuntamiento.

Tiene 32 años, nació en Palma y lleva ya unos cuantos viviendo de la política. Entró en el Congreso en 2019, con 25, como diputada de Unidas Podemos por Baleares y permaneció allí hasta agosto de 2023. Politóloga por la Carlos III y con un máster en Cooperación Internacional por la Complutense, antes había trabajado como técnica de proyectos de cooperación y educación en ONG.

En la Cámara Baja fue portavoz de la Comisión Mixta para el Estudio de los Problemas de las Adicciones, además de ocupar otros cargos parlamentarios, y ahí apareció una de sus primeras genialidades: la marihuana. «El debate no es si se va a legalizar el cannabis o no, sino sobre cómo», explicaba en 2020, cuando Podemos preparaba una regulación integral que incluía el autocultivo y un sistema de licencias para la producción y distribución. La legalización no salió adelante. Su carrera política, sí.

En 2023 cambió el Congreso por el Ayuntamiento de Palma y encabezó la candidatura de Unidas Podemos. El partido perdió dos de sus tres concejales y Muñoz quedó como única representante del espacio morado. Después se hizo con la coordinación de Podemos en Baleares y ahora pretende repetir como cabeza de lista en Cort. La formación ya ha abierto las primarias y la prensa balear da por hecho que encabezará la candidatura municipal.

Para la nueva campaña ha escogido dos asuntos que conoce bien del repertorio del partido: vivienda y masificación turística. Dice que durante estos años sus propuestas para combatir esta última han sido rechazadas y quiere construir una mayoría que cambie el «modelo de ciudad». Su frase de campaña es que Palma deje de ser «un parque temático» y vuelva a ser una ciudad para sus residentes, pero resulta imposible olvidar aquellas vacaciones en Menorca con sus íntimas Irene Montero e Ione Belarra. Un viaje de amigas que no masifica. El turismo de Podemos no satura los destinos, el del resto sí.

Cerca de Montero y Belarra, asegurándose la silla

Muñoz mantiene una relación de amistad con las dos dirigentes nacionales de Podemos y en agosto de 2025 las tres compartieron unos días en la isla junto a otras amigas. Fueron a Cala Pregonda y Cala Escorxada, pasearon por Ciutadella y asistieron en Mahón a un concierto de Fermín Muguruza. Las vacaciones quedaron convenientemente documentadas en las redes y una de aquellas fotografías acabó circulando por media España: Montero y Belarra posaban sonrientes delante de una pintada de «Menorca antifa». La foto era de Muñoz. Le gustó tanto que reivindicó enseguida la autoría. «Creo que es la mejor foto que he hecho nunca», escribió, antes de bromear con la posibilidad de cobrar derechos de autor a «los fachas enrabietados» que la difundían.

La foto ha envejecido bien. La hoy aspirante a la Alcaldía de Palma, que ha elegido la masificación turística como uno de sus asuntos de campaña, pasó aquel agosto de calas, paseos y concierto con Montero y Belarra en Menorca. Ahora quiere que Palma deje de ser «un parque temático» y vuelva a pertenecer a sus residentes. Su turismo, se ve, no masificaba a los residentes de Menorca. Ellas levitan y se evaporan.

De aquellas vacaciones a la siguiente aventura transcurrieron apenas unos días. El 31 de agosto Muñoz partió de Barcelona en la Global Sumud Flotilla, acompañada en la despedida precisamente por Belarra y Montero. Esta vez el viaje duró bastante más. Israel interceptó la expedición, Muñoz fue detenida y posteriormente deportada.

Cuando regresó a Palma, después de esos 40 días que terminarían provocando la disputa por su sueldo, Gaza ya se había convertido en el asunto que iba a ocupar buena parte de su actividad política; y de Gaza pasó a Israel. A finales de 2025, al enumerar sus deseos para el nuevo año, Muñoz pidió que en 2026 «desaparezca el Estado de Israel». La Federación de Comunidades Judías de España la denunció ante la Fiscalía de Delitos de Odio y argumentó que la negación del derecho a la existencia del Estado judío podía constituir una manifestación de antisemitismo. No fue precisamente una frase de la que Muñoz tratara después de desmarcarse.

Palestina acabaría llegando incluso a las fiestas de Sant Sebastià. Podemos Palma organizó en enero la segunda edición de La Santa Punxada, su alternativa queer a las celebraciones del patrón de la ciudad, y en el cartel apareció una bandera palestina entre demonios rosas. El año anterior la formación ya había presentado una versión sexualizada de Sant Sebastià, convertido en icono LGTBIQ+, junto a una sobrasada fálica. El alcalde la calificó entonces de «vomitiva» y Abogados Cristianos llevó el asunto a los tribunales, aunque la denuncia terminó archivada.

Todos los clichés en ella

Pero no todo va a ser Oriente Próximo. En su perfil de X se presenta como «Feminista i bisexual» y en Palma ha participado en las batallas habituales de Podemos sobre desahucios, memoria democrática o derechos LGTBIQ+.

También ha respaldado la movilización contra la masificación turística, un terreno que este verano volvió a provocar problemas cuando la plataforma Menys Turisme, Més Vida difundió un manual de «acción directa» contra la turistificación que incluía medidas como hacer pintadas o introducir silicona en cerraduras de viviendas turísticas. Mientras otros sectores de la izquierda balear trataron de marcar distancias con determinadas formas de protesta, Muñoz salió en defensa del movimiento.

Todos los clichés de Podemos se cumplen en ella. También el de saber acercarse a las de arriba para repartirse las pocas migajas que quedan del partido.