La excavadora ha comenzado a limpiar la zona pasadas las 10.30 horas.

La excavadora ha comenzado a limpiar la zona pasadas las 10.30 horas.G.R.P.

Desalojo en el «vertedero» de Ses Feixes de Ibiza: niños, enfermos y trabajadores tienen dos horas para marcharse

Unas 80 personas viven en tiendas y chabolas en la ciudad y el Ayuntamiento asegura que sus Servicios Sociales «no han detectado ningún vulnerable»

A las nueve de la mañana, una excavadora comienza a abrirse paso entre las cañas de Ses Feixes d’es Pratet, en Ibiza. A su alrededor, decenas de personas recogen ropa, colchones y algunas de sus pertenencias en bolsas. Para muchos ha llegado la hora de abandonar el lugar en el que llevan viviendo desde hace meses. «Nos han dado dos horas», repiten varios de ellos.

Ha comenzado el desalojo de parte del asentamiento ilegal instalado en este humedal declarado Bien de Interés Cultural, convertido en algunas zonas en un auténtico vertedero y en el que residen alrededor de 80 personas en tiendas de campaña y chabolas. Muchos llegaron hasta aquí después del desalojo del asentamiento de Sa Joveria, que tuvo lugar el pasado mes de mayo. Y muchos tienen trabajo. Incluso en empresas que prestan servicios públicos.

Es el caso de un marroquí que prefiere no dar su nombre y que cuenta que lleva más de dos décadas en Ibiza. Lleva puesto el uniforme de la empresa para la que trabaja en un servicio de limpieza municipal. Su jornada laboral continúa aunque estén desalojando el lugar en el que vive. «Yo me voy ahora y por la tarde ya vendré a por mis cosas», explica.

El lugar está plagado de chabolas y tiendas de campaña.

El lugar está plagado de chabolas y tiendas de campaña.G.R.P.

Su vecino de tienda tampoco se encuentra precisamente en una situación sencilla. Según cuenta, es otro ciudadano marroquí que lleva aproximadamente el mismo tiempo residiendo en Ibiza y que cada mañana acude al Hospital Can Misses para recibir diálisis. «No sé qué hará él, pero yo tengo claro que no vuelvo a vivir en un piso con yonkis», sentencia.

Una bebé entre basuras

A pocos metros, dos mujeres jóvenes acompañadas por una niña de unos dos años meten sus pertenencias en bolsas. No quieren hablar. Con evidente preocupación explican únicamente que llevan unas dos semanas viviendo allí.

El asentamiento es un auténtico vertedero. Centenares de garrafas de agua vacías, colchones destrozados, plásticos, jeringuillas, restos de todo tipo y montañas de desperdicios se acumulan entre las antiguas feixes de un espacio protegido por sus valores patrimoniales. Alrededor de algunas de las infraviviendas se observan recipientes con restos de comida ya podrida. El hedor va más allá de lo desagradable.

El asentamiento está lleno de todo tipo de basura a pesar de que en las cercanías hay numerosos contenedores.

El asentamiento está lleno de todo tipo de basura a pesar de que en las cercanías hay numerosos contenedores.G.R.P.

Abel es saharaui y comparte chabola con un compatriota. Asegura que esa misma mañana les han comunicado que deben abandonar el terreno. «Nos vamos a la calle», dice con una sonrisa que contrasta con la situación.

Trabaja en un rent a car. Su solución inmediata tiene cierta paradoja: pasará de trabajar con coches a vivir en uno. «Ahora viviré en el coche. La empresa no puede darme alojamiento», cuenta. Y deja claro que no todos los habitantes del asentamiento son responsables del estado en el que se encuentra Ses Feixes. «Aquí hay gente muy guarra, pero no somos nosotros», subraya.

Un desalojo que «va en serio»

Mahfod también procede del Sáhara. Apenas habla español. En su caso afirma que sabía desde hacía una semana que tendría que marcharse, pero que nadie le había comunicado cuándo se produciría el desalojo. «Esta mañana nos han dado solo dos horas», explica mientras saca sus escasas pertenencias del interior de una tienda de campaña formada por sábanas y mantas colgadas entre la maleza. No tiene trabajo y su plan es irse a la Península si no encuentra nada en la isla.

Mientras los residentes recogen sus cosas, la excavadora avanza lentamente entre las cañas y la maleza. Uno de los operarios explica que el objetivo durante esta primera jornada no es derribar las infraviviendas, sino dejar claro a quienes todavía permanecen allí que el desalojo «va en serio».

Los trabajadores están acompañados de dos agentes de la Policía Local. Nada que ver con el despliegue organizado en mayo para el desalojo de Sa Joveria, llevado a cabo por orden judicial y en el que participó la Policía Nacional mientras el alcalde de Ibiza, Rafael Triguero, supervisaba la situación. Todo ello a pesar de que horas antes de que se activara el dispositivo apenas quedaba ya nadie en el interior del campamento.

«La gente se va, ninguno ha puesto inconveniente», explica el responsable del equipo de sacar a los residentes en Ses Feixes. Calcula que «de aquí a unos tres días se irán todos».

Interior de una de las chabolas de Ses Feixes, en Ibiza.

Interior de una de las chabolas de Ses Feixes, en Ibiza.G.R.P.

La existencia bajo la maleza de los antiguos canales del sistema de regadío de Ses Feixes «no es ningún problema» para los trabajos de desalojo y limpieza del lugar.

Lo que sí le sorprende, cuenta, es encontrarse periodistas en el lugar. La actuación no había sido comunicada previamente a los medios.

En una furgoneta a la espera de piso

Tommy García es peruano y lleva solo unos días en el asentamiento. Llegó a Ibiza hace tres años y trabaja como jardinero. A finales de mes podrá mudarse a una habitación que le proporciona su empresa por 450 euros mensuales. Hasta entonces también tendrá que improvisar. Cuenta que dormirá en una furgoneta porque «van a ser pocos días».

Junto a la gran tienda de campaña en la que está viviendo, hay un espacio destinado a cocina en el que destaca una bombona de butano.

Mientras hace la maleta explica que les echan porque «hay gente muy cochina». Nadie le había dicho, al parecer, que este asentamiento era ilegal.

66 años y buscando trabajo

Muy cerca se encuentra Guerdundula Schmitz, alemana de 66 años. Ha vivido durante meses en otra tienda de campaña junto a su pareja y su perro. Sentada en el suelo, observa incrédula los movimientos de la excavadora. Asegura que la Policía Local les acaba de comunicar que disponen de dos horas para recoger. «No sé exactamente dónde vamos a ir», admite.

Vista de otra de las chabolas del asentamiento.

Vista de otra de las chabolas del asentamiento.G.R.P.

Antes estuvo en Sa Joveria. Tampoco tiene trabajo y, pese a su edad, dice que continúa buscando empleo. «Siempre he trabajado en mantenimiento de casas», explica. Poco después, ella y su pareja abandonan Ses Feixes. Sus pertenencias caben en varias bolsas y un carro de la compra.

Alivio entre los vecinos del barrio

Entre los vecinos del barrio hay alivio por el inicio de la actuación, aunque el asentamiento está lejos todavía de haber desaparecido. Vanessa Vivas vive al lado. Su principal preocupación son los menores que, asegura, llevan tiempo viviendo en el interior.

Su visión sobre la convivencia con parte de los habitantes adultos del asentamiento es mucho más dura: «Son muy sucios. Te insultan, te escupen por ir con pantalón corto». Otros vecinos relataron semanas atrás que una residente en el barrio había sido amenazada con un cuchillo por pasear al perro cerca del asentamiento.

¿No hay vulnerables?

El concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Ibiza, Jordi Grivé, ha acudido a Ses Feixes a media mañana. El edil ha explicado que es la propiedad de la finca la que está realizando la limpieza «a instancias del Ayuntamiento». Los trabajos no terminarán este martes. Grivé calcula que será necesaria aproximadamente una semana para retirar la enorme cantidad de residuos acumulados, que deben además separarse antes de su eliminación.

Operarios y agentes de la Policía Local en el desalojo de Ses Feixes de Ibiza.

Operarios y agentes de la Policía Local en el desalojo de Ses Feixes de Ibiza.G.R.P.

El edil ha recordado que el Ayuntamiento dispone de una comisión para el seguimiento de estos asentamientos, que se han convertido en un grave problema para la ciudad en los últimos años. La grave crisis de vivienda que sufre la isla en general y los miles de trabajadores que cada temporada necesita la maquinaria turística son el caldo de cultivo idóneo para la aparición de estos campamentos. En su erradicación trabajan técnicos de los departamentos de Urbanismo, Medio Ambiente y Servicios Sociales. Pero el problema está en que, desmontado un asentamiento, pasan pocos días hasta que aparece otro.

En el caso del de Ses Feixes, Grivé asegura que los Servicios Sociales municipales «no han detectado ningún vulnerable». La afirmación choca con las escenas que deja el propio desalojo: una bebé en brazos de una madre desesperada mientras recoge sus cosas para irse; una mujer de 66 años sin apenas esperanza y el relato de cómo uno de sus residentes pasa buena parte del día recibiendo diálisis en Can Misses. Cuesta creer que, si se les ha ofrecido ayuda, no la hayan aceptado.

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