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Patrimonio e Historia

Seiscientos años bajo tierra: el misterio de la tumba perdida del último rey de Mallorca

Cien toneladas de tierra removidas en un antiguo convento de Soria, tres esqueletos y una incógnita que sobrevive desde la Edad Media: ¿dónde descansan los restos de Jaume IV?

Murió en 1375 y fue enterrado lejos del reino que aspiró a recuperar. Más de seis siglos después, nadie sabe con certeza dónde descansan sus huesos. Bajo el suelo de un antiguo convento de Soria, un equipo de arqueólogos lleva días buscando cualquier rastro de Jaume IV de Mallorca, un Rey sin reino.

Han removido más de 115 toneladas de tierra y escombros en el lugar donde las fuentes sitúan su sepultura. Han descendido hasta niveles alterados durante siglos, reconstruido las sucesivas transformaciones del edificio y recuperado restos humanos, pero la tumba que fueron a buscar continúa sin aparecer. Ni la sepultura, ni su cubierta, ni una inscripción. Nada que permita decir que Jaume IV sigue allí.

La excavación, sin embargo, ha dejado una última puerta abierta antes de concluir. Entre la tierra han aparecido tres esqueletos masculinos y diversos fragmentos óseos que ahora deberán pasar por el laboratorio. Las pruebas de carbono 14 determinarán su antigüedad y, si alguno pertenece al siglo XIV, la búsqueda podría entrar en una fase completamente distinta. Hasta entonces, el enigma permanece bajo tierra.

A 500 kilómetros de la isla

La campaña arqueológica comenzó el pasado 14 de septiembre en el antiguo convento de San Francisco de Soria, concretamente en el espacio que ocupaba la capilla de la Concepción. Allí habría sido enterrado Jaume IV después de morir con apenas 38 años. La investigación entra ahora en su recta final, con cinco días más de trabajo previstos sobre el terreno y pocas esperanzas de localizar intacta la sepultura que se buscaba.

El principal enemigo de los arqueólogos no ha sido esta vez la profundidad, sino el tiempo. El convento sufrió numerosas transformaciones a partir del siglo XVIII y la zona donde se encontraba la antigua cripta fue vaciada y posteriormente rellenada con escombros. Siglos de obras y destrucciones han desdibujado el escenario que encontraron quienes enterraron allí a Jaume IV. Eso explicaría que, después de retirar toneladas de material, no haya aparecido ningún elemento que pueda asociarse directamente con el monarca. Existe incluso la posibilidad de que sus restos fueran removidos y trasladados durante alguna de aquellas intervenciones. Los propios investigadores, sin embargo, consideran que por ahora existen pocos indicios para sostener esa hipótesis.

La esperanza está depositada en los huesos recuperados. Los arqueólogos han localizado tres esqueletos masculinos en niveles vinculados al suelo del siglo XVIII, además de otros fragmentos óseos. El carbono 14 permitirá establecer cuándo vivieron aquellas personas. Si alguno de los restos pudiera fecharse en el siglo XIV, los investigadores dispondrían de una nueva pista y podrían plantearse posteriores comparaciones con restos relacionados con Jaume III, padre de Jaume IV. Por eso, la consigna entre los responsables del proyecto es prudencia. «Debemos ser muy prudentes y dejar que sea la investigación científica la que determine qué son estos restos. La prueba de carbono 14 nos permitirá avanzar en el conocimiento de su cronología, pero todavía estamos lejos de poder afirmar que sean los restos de Jaume IV», ha advertido la vicepresidenta y consellera de Cultura y Patrimonio del Consell de Mallorca, Antònia Roca, durante su visita a las excavaciones.