Monseñor Ribas durante la eucaristía celebrada en la iglesia de la Sagrada Familia, en Sant Antoni.
El obispo de Ibiza, sobre la inmigración irregular: «Las fronteras deben estar gestionadas y protegidas»
Monseñor Vicent Ribas reclama, sin embargo, afrontar la inmigración «con justicia, prudencia y humanidad»
El obispo de Ibiza, monseñor Vicent Ribas, ha defendido la necesidad de gestionar y proteger las fronteras ante el fenómeno migratorio y ha advertido de las consecuencias que tienen las entradas irregulares tanto para la convivencia como para la capacidad de acogida.
Ribas se pronunció sobre esta cuestión durante la celebración de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que tuvo lugar el pasado domingo 27 de septiembre en la iglesia de la Sagrada Familia, en el barrio de Can Bonet de Sant Antoni.
En la eucaristía participaron representantes de diferentes comunidades de inmigrantes establecidas en Ibiza, miembros de la asociación de vecinos y de Cáritas diocesana, además de numerosos fieles.
Mafias que trafican con personas
Durante su homilía, el prelado ibicenco pidió analizar la realidad migratoria «desde la verdad, sin ignorar su complejidad». «Las entradas irregulares tienen consecuencias para la convivencia y para la capacidad de acogida», dijo el obispo ibicenco, «las fronteras deben estar gestionadas y protegidas y existen desgraciadamente redes de trata y explotación que convierten la necesidad de las personas en un negocio».
El obispo defendió, al mismo tiempo, que el control de las fronteras y el cumplimiento de la legalidad no pueden hacer olvidar la situación en la que se encuentran las personas que llegan en condiciones de especial vulnerabilidad: «La defensa de la legalidad y de la seguridad no pueden separarse nunca de la protección de quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad».
Por ello, Ribas reclamó a quienes tienen responsabilidades públicas que afronten el fenómeno migratorio «con justicia, con prudencia y siempre con humanidad».
El obispo reconoció que la inmigración genera posiciones diferentes dentro de la sociedad. «Podemos tener opiniones, planteamientos y preocupaciones distintas», admitió. Sin embargo, trasladó el debate desde las posiciones generales hasta la respuesta individual ante las personas migrantes y refugiadas. «Jesús nos lleva a un terreno más profundo: ¿qué hacemos cuando una persona concreta aparece delante de nosotros?», planteó.
La integración de los inmigrantes
Ribas incidió especialmente en aquellas personas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad. También dedicó parte de su homilía a la integración de quienes llegan. A su juicio, esta «requiere condiciones reales para que quien llega pueda aprender, trabajar, relacionarse y asumir su lugar en la sociedad».
El obispo, además, invitó a los fieles a analizar su propia actitud ante los inmigrantes y a evitar que la defensa de determinados principios se limite únicamente a las palabras. «Podemos defender grandes principios y mantenernos lejos de quien necesita nuestra cercanía, podemos hablar de integración y levantar barreras en nuestras propias relaciones», concluyó, «y podemos acostumbrarnos a situaciones que nunca deberían parecernos normales».