George Virgiliu Teianu tras su detención en 2024

George Virgiliu Teianu tras su detención en 2024ISAAC BUJ/EUROPA PRESS

El rumano que mató a su mujer a con 66 cuchilladas ante su hija de dos años se enfrenta a 27 años de cárcel

George Virgiliu Teianu se sienta este viernes en el banquillo ante un tribunal popular. Burló la orden de alejamiento, convenció a Chari para ver a su hija menor y la asesinó dentro del coche delante de la bebé

La Audiencia Provincial de Palma acoge desde este viernes el juicio con jurado popular contra George Virgiliu Teianu, el rumano de 40 años acusado de asesinar de forma salvaje a María del Rosario Díaz (Chari), su pareja, el pasado 10 de diciembre de 2024 en el barrio palmesano de Can Pastilla. El crimen se produjo en el interior de un coche y ante la presencia de la hija menor de ambos, de tan solo 21 meses. El presunto asesino le dio 66 puñaladas con un cuchillo y luego salió corriendo.

El Ministerio Fiscal reclama una condena total de 27 años de prisión por los delitos de asesinato con alevosía y ensañamiento, quebrantamiento de medida cautelar y lesiones en el ámbito familiar.

Un mes antes del asesinato, el Juzgado de Instrucción número 4 de Palma había dictado un auto de protección que determinaba la prohibición absoluta de acercarse a menos de 500 metros de la mujer y la obligación de llevar una pulsera telemática vinculada al sistema Cometa. Pero Teianu, con antecedentes por robos y pertenencia a organización criminal, urdió un plan. Hostigó a la víctima con llamadas y mensajes insistentes, la convenció para ir a recoger juntos a la hija menor de ambos a la escoleta. Ella, cediendo a la presión o buscando una tregua en el infierno, accedió a la cita y dejó el dispositivo de control en su domicilio.

A las 14.30 horas se produjo el encuentro. Recogieron a la pequeña de la guardería, la víctima se sentó en el asiento del copiloto y el acusado se puso al volante, con la niña en la sillita en la parte trasera. Entonces él se dirigió hacia Can Pastilla con una conducción lenta y errática. Dentro del vehículo, donde era casi imposible defenderse, la atacó.

Entre las 14.53 y las 14.58 horas, Teianu sacó de imprevisto un cuchillo de 15 centímetros de hoja que ocultaba en su ropa y, sin piedad, comenzó a asestarle puñaladas de manera implacable. Hasta 66 heridas incisas en la cabeza, el cuello, el tórax, el abdomen y los brazos. La violencia fue tal que le seccionó la yugular y le perforó ambos pulmones. Chari murió de un shock hipovolémico mientras su cuerpo quedó desplomado entre el salpicadero y el asiento.

Fuga, accidente y desprecio absoluto

George Virgiliu Teianu no se detuvo ni mostró atisbo de humanidad, y aceleró la marcha de forma temeraria hasta que se chocó contra otro turismo en la calle Camí de Can Pastilla. El impacto dejó herida leve —con hematomas y un edema frontal y ocular— a su propia hija de 21 meses, que seguía en el asiento posterior y había presenciado la muerte de la madre.

Tras el choque, los viandantes increparon al hombre y él se bajó del turismo, abandonó el cadáver de Chari y a la bebé herida, y echó a correr. Poco después, a las 15.29 horas, los agentes de la Policía Local lo detuvieron en un parque público cercano.

Un viejo conocido de los calabozos

El procesado era un viejo conocido de los calabozos. El historial de George Virgiliu Teianu ya estaba plagado de sombras y violencia antes de convertirse en un asesino. La Policía tenía su rostro más que fichado. En septiembre de 2022, ya fue arrestado tras darle una brutal paliza al portero de una discoteca del Arenal, en Palma. Por aquello estuvo casi dos años en prisión preventiva pero logró salir tras abonar una fianza de 15.000 euros que le devolvió fugazmente a la calle antes de volver a delinquir y matar a Chari.

Este viernes se formará el jurado popular que lo juzgará. En total, la Fiscalía solicita 25 años de cárcel por el asesinato, un año por el quebrantamiento y otro año más por las lesiones a la menor, además de la privación de la patria potestad y la prohibición de acercarse a sus hijas durante tres décadas.

El Ministerio Fiscal aplica en su calificación la agravante de género y la circunstancia mixta de parentesco al considerar que el crimen se cometió en el marco de la relación sentimental que ambos mantenían desde hacía una década y como manifestación de violencia de género.

Además, solicita que el acusado indemnice con 100.000 euros a cada una de sus hijas, además de 500 euros a la menor por las lesiones sufridas, 30.000 euros a los padres de la víctima y 15.000 euros a la hermana.

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