Las otras Maricarmen: cuando vuelves a casa y ya no puedes entrar porque hay okupas
En Baleares se han sucedido casos de propietarios que volvieron del hospital o de un viaje y encontraron su vivienda ocupada y la cerradura cambiada. El último ocurrió hace apenas unos días en Palma
Una puerta forzada por okupas en Mallorca
Maricarmen tiene 87 años y toda España conoce ya su historia (no vamos a repetirla), pero hay otras 'Maricármenes' que también han conocido el drama de perder su propia casa por culpa de okupas. Por ejemplo, un matrimonio de casi 80 años de Mallorca que hace tres años salió de su casa por un ingreso hospitalario y, cuando quiso regresar, descubrió que ya no podía entrar. El marido había tenido que ser ingresado en Son Espases y su mujer se quedó con él. Pasaron tres días fuera. El sábado 1 de abril de 2023, sobre la una de la tarde, ella dejó por unas horas el hospital y volvió a casa pero se encontró que la llave ya no entraba porque le habían cambiado la cerradura. La mujer llamó al timbre de su propia casa y le abrieron dos jóvenes -de 23 y 28 años- que llevaban ya varios días viviendo allí. Según explicaron después a la Policía, una tercera persona les había proporcionado la vivienda a cambio de dinero.
La propietaria llamó al 091. Cuando llegaron los agentes estaba muy nerviosa y tuvieron que tranquilizarla mientras intentaban averiguar qué había ocurrido durante aquellos tres días en los que el matrimonio había estado pendiente del hospital y no de su casa. La Policía comprobó que la puerta había sido forzada y que habían sustituido la cerradura. Los dos okupas fueron detenidos por allanamiento de morada y daños, pero el susto de esta 'Maricarmen' a la mallorquina ahí está.
No ha sido el único propietario de Baleares que ha vuelto del hospital y se ha encontrado con alguien en casa. Este mismo verano ocurrió de nuevo en Palma. Esta vez fue en Son Gotleu y el propietario había estado mucho más tiempo fuera: cerca de un mes ingresado. Cuando recibió el alta regresó a su domicilio. Después de semanas en el hospital, se encontró con que tampoco podía entrar. Durante su ausencia alguien había accedido a la vivienda y había cambiado la cerradura. El hombre llamó a la Policía Nacional y explicó que acababa de salir del hospital, que aquella era su casa y que había personas viviendo dentro. Los agentes se desplazaron hasta el piso y acabaron deteniendo a una mujer por un delito de allanamiento de morada.
De la patera al piso okupa
Otro caso reciente, el de un matrimonio de Palma que hace apenas unos días se marcharon de viaje y, cuando regresaron, descubrieron que había otro bombín. Se acercaron a la puerta y escucharon voces y ruidos al otro lado. Había gente dentro, así que llamaron a la Policía Nacional y varias patrullas acudieron a la finca. Allí, mientras los dueños permanecían fuera de una casa que era suya, los agentes trataban de aclarar quiénes eran las personas que estaban dentro y por qué se encontraban allí.
Uno de los okupas aseguró que residía en el piso junto al resto y que tenían un contrato de alquiler. Eran todos argelinos y los propietarios no sabían nada de aquel contrato. Ni habían alquilado la vivienda a esas personas ni habían autorizado que vivieran allí. Ante los agentes mostraron la documentación que acreditaba que eran los titulares del inmueble y dejaron claro que querían denunciar lo sucedido. Durante la inspección de la vivienda, los agentes encontraron varios patinetes eléctricos, mochilas y prendas de ropa cuya procedencia no estaba clara. La Policía intervino esos objetos para tratar de averiguar su origen y abrió nuevas pesquisas.
Estas otras ‘Maricármenes’ no han tenido protestas en la Puerta del Sol, ni artistas arropándolas, ni un decreto (doble) anunciado después de que su historia llegara a los telediarios, pero la pesadilla por su casa la han sufrido igualmente.