La Guardia Civil en un operativo en MallorcGuardia Civil

Un marroquí detenido por el secuestro y brutal agresión de dos jóvenes magrebíes extutelados

Los tres jóvenes, usuarios de un centro de atención de Cáritas Mallorca, dormían en la calle cuando fueron atacados

La Guardia Civil ha detenido a uno de los cinco encapuchados por el supuesto secuestro, agresión y robo a tres jóvenes inmigrantes extutelados que dormían en la calle en Inca, tal y como ha adelantado en exclusiva Última Hora. El arrestado es un hombre de nacionalidad marroquí y fuentes policiales descartan motivos de racismo. La principal hipótesis con la que trabajan los investigadores es la de algún tipo de ajuste de cuentas.

La agresión ocurrió durante la noche del jueves al viernes de la semana pasada. Según la denuncia, cinco personas encapuchadas llegaron al lugar en dos vehículos y, armadas con palos, atacaron a los tres jóvenes, todos ellos de 18 años y usuarios de un centro de atención de Cáritas Mallorca.

Al maletero y puñalada

Tras esa primera agresión, los asaltantes habrían introducido a los jóvenes en los maleteros de los vehículos y los trasladaron hasta un descampado. Allí volvieron a golpearlos y se llevaron sus pocas pertenencias. Cáritas Mallorca ha explicado en un comunicado que uno de ellos recibió además una puñalada en una pierna.

Los tres tuvieron que recibir asistencia hospitalaria por heridas de diferente consideración. Entre las lesiones sufridas figuran una fractura de nariz, varios dedos rotos y heridas en la cabeza que necesitaron puntos de sutura.

Una vez recibieron el alta médica, y acompañados por personal de Cáritas, presentaron una denuncia ante la Guardia Civil. Los agentes de la Unidad de Policía Judicial abrieron una investigación para identificar y localizar a los cinco sospechosos, unas pesquisas que ya han desembocado en esta primera detención. Mientras avanza la investigación, los tres jóvenes permanecen en uno de los espacios de acogida de Cáritas, donde reciben acompañamiento durante su recuperación.

Los chicos habían estado tutelados por la Administración y, tras alcanzar la mayoría de edad, se encontraban sin una alternativa habitacional adecuada. En el momento de la agresión estaban durmiendo en un espacio público.

Cáritas ha advertido de que esta situación se produce de forma habitual entre jóvenes migrantes que, al cumplir los 18 años, deben abandonar los centros de protección de menores «sin disponer de una red familiar, social o residencial suficiente».

Ante esta realidad, la entidad ha reclamado a las administraciones y organismos competentes que habiliten los recursos necesarios para acompañar a estos jóvenes en su transición hacia la vida adulta y evitar que queden expuestos a situaciones de extrema vulnerabilidad.