Beata Maria dels Angels Ginard Martí

Beata Maria dels Angels Ginard Martí

Historia

El martirio de la monja mallorquina en el Madrid republicano

La beata Maria dels Àngels Ginard Martí fue asesinada en la capital durante la Guerra Civil / Su familia ha perdonado el crimen; Hoy una estatua la recuerda en su convento de Palma

a religiosa Maria dels Àngels Ginard Martí, nacida en Llucmajor, es una de las víctimas mallorquinas olvidadas de la Guerra Civil. Su nombre no aparece en ningún censo público ni listado oficial de las instituciones democráticas. Su memoria sólo se conserva en ámbitos religiosos y privados. Es una de las cinco monjas mallorquinas asesinadas durante el conflicto y la única que encontró la muerte en el Madrid republicano, cuando la ejecutaron de un tiro en la cabeza en un bosque de las afueras. Hoy podemos reconstruir su historia gracias a su familia, a la historia oficial de la Iglesia y al historiador Cels Calviño.

Maria dels Àngels nació en 1894 en una familia muy católica. Su padre era capitán de la Guardia Civil y ella creció como la segunda más mayor de nueve hermanos. A causa del trabajo del padre, vivió su infancia en tres lugares diferentes: Llucmajor, Gran Canaria y Binissalem.

Desde muy pequeña tuvo clara su vocación. Visitaba con frecuencia a dos tías monjas en el convento de clausura de Sant Bartomeu de Inca y decidió seguir su camino, pero sus padres le pidieron que esperara. Era demasiado joven. Mientras se hacía mayor, trabajó como bordadora en Palma, a la vez que cuidaba de sus hermanos. El permiso paterno le llegó con 28 años, cuando consiguió ingresar en las Hermanas Celadoras del Culto Eucarístico de Palma, una congregación fundada por el sacerdote mallorquín Miquel Maura Montaner, hermano del presidente Antonio Maura.

Una joven Maria dels Angels

Una joven Maria dels Angels

Según la biografía oficial de la Iglesia, Maria dels Àngels «se caracterizaba por su sencillez, piedad y, sobre todo, por la obediencia y docilidad en aceptar los cargos y traslados que sus superioras disponían». Fue destinada a Madrid y Barcelona, y sería en la capital donde le cogería el estallido de la violencia.

El 18 de julio de 1936 tenía 42 años y trabajaba de administradora de un convento en el barrio de Chamberí. Al ver que la ciudad quedaba en zona republicana y los religiosos eran perseguidos y asesinados, las monjas decidieron vestirse de civiles y refugiarse en casas de fieles anónimos. Cuentan que ella se lamentaba, sobre todo, de la quema de iglesias y elementos sagrados: «Todo lo que nos pueden hacer a nosotras es matarnos, pero esto…».

Maria dels Àngels se escondió en una casa muy cercana a su convento. Desde su ventana, contempló cómo lo saquearon, y allí permaneció segura hasta que el portero de la finca la delató. El 26 de agosto de 1936, unos milicianos, supuestamente anarquistas, entraron en la casa y detuvieron a otra mujer por confusión. Ella decidió, entonces, confesar su condición: «Esta señora no es monja, dejadla. La única monja soy yo». La llevaron a la checa del actual Círculo de Bellas Artes, en la calle Alcalá, y esa misma noche la asesinaron en un bosque de las afueras de Madrid, en la Dehesa de la Villa.

Hoy, justo enfrente de aquella checa, en la iglesia de las Calatravas, la imagen de Maria dels Àngels puede verse en la primera fila del icono de los mártires.

"La mayor felicidad para un cristiano es morir mártir por Jesucristo", reza esta imagen

«La mayor felicidad para un cristiano es morir mártir por Jesucristo», reza esta imagen

Después de la guerra, lograron identificar su cuerpo y actualmente descansa en la famosa capilla Cachito de Cielo, en el barrio de Chueca, en Madrid. El papa Benedicto XVI presidió su beatificación en 2005, en uno de sus primeros actos oficiales como pontífice, pues el decreto lo había firmado Juan Pablo II poco antes de morir. Maria dels Àngels tiene además estatuas en sus conventos de Barcelona y Palma, esta última en la Capilla de la Adoración Perpetua, en la calle Calatrava, 10 (junto al teatro Xesc Forteza).

La estatua de madera a la beata Maria del Àngels Ginard Martí en la Capilla de la Adoración Eterna de Palma

La estatua de madera a la beata Maria del Àngels Ginard Martí en la Capilla de la Adoración Eterna de Palma

La familia ha perdonado

Uno de sus sobrinos nietos es el coronel de Artillería Juan Billón Laá, el cual fue jefe de Estado Mayor de la Comandancia de Baleares entre 2018 y 2020 y ahora es jefe de Cultura en el Ministerio de Defensa. Él explica que, cuando los milicianos detuvieron a Maria dels Àngels, ella «les pidió poder quitarse el delantal que llevaba puesto. Ellos accedieron y ella dejó aquel humilde delantal en la casa, en cuyos bolsillos se hallaban 25.000 pesetas que custodiaba como tesorera del convento, y que la familia de acogida devolvió a la comunidad en 1939». «El honor de tener un miembro de la familia en los altares, y sobre todo en el Cielo, lo llevamos con alegría cristiana, y pedimos con frecuencia su intercesión en nuestras vidas», añade.

Sobre la memoria democrática, su sobrino nieto afirma que «nadie como los familiares y devotos de la Beata María de los Ángeles es tan partidario de la reconciliación y el perdón, y nada está más lejos de nuestras almas que el rencor o la venganza. Aquellos que pudieran algún día en el futuro solicitar el perdón a la Iglesia Católica, lo recibirán plenamente, tal como lo recibimos siempre todos los pecadores en los confesionarios de las iglesias».

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