La influencer detenida, preparándose para una fiesta
Crónica negra
La fiesta que nunca existió: la coartada 'bluf' de la influencer acusada de envenenar a su marido
La falsa procedencia de las botellas se convirtió en una pieza clave de una investigación que acabó llegando a los tabloides británicos
La fiesta tenía un pequeño problema: nunca se había celebrado. Ni aquel día ni aquella noche había habido en el hotel el evento del que, según la mujer, procedían las botellas que llevó a casa y dio a probar a su marido durante la cena. Era una historia creíble, hasta que su marido acabó en el hospital, inflado a unos fármacos que él negaba haber tomado y se fue directo a comisaría a denunciar a su propia mujer de haberlo querido matar. La Policía abrió una investigación y todo saltó por los aires, empezando por la fiesta en la que supuestamente le habían regalado las botellas que con tanto ímpetu le daba a probar.
Los agentes llamaron al hotel. Querían confirmar algo tan sencillo como si allí se había celebrado la reunión que Amanda había relatado y la respuesta fue que no. No constaba ninguna celebración que encajara con su relato. Aquella reunión no había tenido lugar y, con ella, desaparecía también la explicación que había dado sobre la procedencia de las botellas.
En una investigación por intento de asesinato, una mentira así huele muy mal. El hombre había incidido mucho a los investigadores que comenzó a encontrarse mal después de beber durante aquella cena y los análisis posteriores revelaron benzodiacepinas y otros medicamentos en su organismo.
La investigación encontró después otra coincidencia. Amanda tomaba medicación (Rivotril) y tenía acceso a uno de los fármacos que aparecieron en los análisis de su marido. Él había insistido desde el hospital en que no había tomado voluntariamente ninguna de aquellas sustancias. Otro de los medicamentos detectados tampoco fue localizado posteriormente en la vivienda.
De Mallorca a Reino Unido
Para entonces el caso de Amanda Jeffrey ya había saltado de Mallorca a Reino Unido, donde su detención por una presunta tentativa de asesinato encontró rápidamente sitio en los tabloides. The Sun la presentó como una personalidad televisiva británica detenida por supuestamente intentar envenenar a su marido en Mallorca, mientras otros medios británicos recogían los detalles de aquella cena, las bebidas y las sospechas del marido. La historia reunía todos los ingredientes para cruzar el Canal: una influencer británica conocida, Mallorca, un matrimonio roto y una investigación por un supuesto envenenamiento.
Mientras el caso crecía fuera, los investigadores continuaban acumulando elementos dentro de la vivienda. Uno de ellos salió de la propia cámara de seguridad de la familia, instalada en la entrada de la casa y capaz de registrar también sonido. Entre las grabaciones aparecieron conversaciones entre Amanda y su madre en las que se hablaba de medicamentos y cantidades. «Es mucha dosis» y «ten cuidado» son dos de las frases que quedaron registradas. Uno de ellos era, precisamente, el que hallaron en los análisis del marido.
Tardó más de una hora en avisar al 061
A esos indicios se sumó la reconstrucción de la mañana siguiente. El marido, que acostumbraba a madrugar, seguía en la cama cuando Amanda salió de casa con el hijo de ambos. Cuando el niño preguntó por él, su madre respondió que estaba muy cansado y que lo dejara dormir. Ella regresó hacia el mediodía y comprobó que continuaba acostado y en mal estado. Según las pesquisas, todavía pasó al menos una hora antes de que se solicitara asistencia sanitaria.
La tesis policial terminó apuntando a que Amanda había introducido una elevada cantidad de benzodiacepinas en la bebida de su marido. La mujer fue detenida como presunta autora de una tentativa de asesinato y posteriormente quedó en libertad hasta que se celebre el juicio.