La barriga, la clave
IA
'Enséñame esa barriguita': La IA permite un reconocimiento «facial» de las lagartijas de Baleares
Una inteligencia artificial desarrollada en Baleares reconoce a cada 'sargantana' por el dibujo único de su barriga, distingue a las viejas conocidas de las recién llegadas y acierta en casi el 99% de los casos
Ni DNI, ni pasaporte, ni reconocimiento facial. A las lagartijas baleares les basta con enseñar la barriga para demostrar quiénes son. Un equipo de investigadores del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea) ha desarrollado una herramienta de inteligencia artificial capaz de identificar a cada ejemplar por el dibujo único de sus escamas. Una especie de detector de identidades que, además, sabe distinguir entre las viejas conocidas y las recién llegadas.
El invento se llama ReMatch y funciona de una manera parecida a los sistemas de reconocimiento facial, aunque en este caso no se fija en los ojos, los oficios nasales o la boca, sino en el mosaico de escamas que las sargantanes tienen en el vientre. Cada lagartija luce su propio patrón, una especie de huella dactilar que permite reconocerla incluso años después; y parece que la inteligencia artificial tiene buen ojo para estos pequeños reptiles. En las pruebas realizadas, ReMatch acertó a la primera en el 98,4% de los casos cuando la lagartija ya estaba registrada en su base de datos. En un escenario más parecido a lo que sucede en plena naturaleza, donde también aparecen ejemplares desconocidos, la tasa de acierto fue del 92,46%.
¿Esta lagartija me suena o es nueva por aquí?
Una de las particularidades más curiosas del sistema es que cuando recibe una fotografía, compara las escamas del animal con las de cientos de ejemplares que ya conoce. Si encuentra suficientes coincidencias, lo identifica, pero si ninguno encaja, es capaz de concluir que está ante una lagartija nueva, al menos para su particular archivo de identidades. Esto permite a los científicos saber quién sigue por la zona, quién lleva tiempo sin aparecer y qué nuevos individuos se han incorporado a la población. Una especie de censo de vecinos en el que las lagartijas no tienen que rellenar ningún formulario.
Todo ello sin necesidad de recurrir constantemente a los tradicionales sistemas de marcado, como anillas, etiquetas o bandas, que pueden exigir capturar y manipular a los animales. Una fotografía adecuada puede ser suficiente para reconocer a un ejemplar y seguirle la pista a lo largo de los años.
Catorce años fotografiando barrigas de lagartija
Detrás de esta tecnología hay también una buena dosis de paciencia. Los investigadores han trabajado con 4.619 fotografías de 1.009 lagartijas diferentes, tomadas en el Illot d'en Curt, en Mallorca, durante 14 años, entre octubre de 2010 y septiembre de 2024. En otras palabras, más de una década fotografiando y examinando las barrigas de estos reptiles para comprobar qué ejemplares volvían a aparecer.Las imágenes forman parte de BalearicLizard, una base de datos que ahora se ha puesto a disposición del público. Incluye las fotografías originales, primeros planos de las escamas ventrales y datos como la fecha de observación y la identidad de cada animal.
Hasta ahora, los expertos reconocían a las lagartijas comparando la disposición de sus escamas. ReMatch automatiza buena parte de ese trabajo y, además, permite visualizar los puntos y líneas que coinciden entre dos fotografías, de manera que los investigadores pueden comprobar por qué el sistema considera que se trata del mismo individuo