El procesado junto a su abogado de oficio
Tribunales
El jurado declara culpable de asesinato al hombre que apuñaló 66 veces a su ex en presencia de su bebé
Tras poco más de 24 horas de deliberación, el tribunal del jurado considera probado que fue él quien llevaba el cuchillo -y no ella, como sostenía el procesado- y tenía la voluntad de acabar con su vida
El Tribunal del Jurado ha declarado culpable de asesinato a George Virgili Teinau, el hombre que asestó 66 puñaladas a su expareja en el coche mientras circulaban con su hija de 21 meses. Ocurrió en diciembre de 2024 y ahora, después de una semana de juicio, el jurado confirma el asesinato tras algo más de 24 horas de deliberación.
El jurado da por probado que el hombre acudió en coche con su expareja, a pesar de tener una orden de protección en vigor, a recoger a su hija de la 'escoleta', y que fue él quien portaba el cuchillo, y no ella -como sostuvo el procesado en la última sesión. «De manera súbita e inesperada sacó un cuchillo que llevaba entre su ropa y asestó hasta 66 puñaladas a la víctima, que falleció a los pocos minutos, principalmente por las heridas que le perforaron la yugular y los pulmones», consideran como hecho los integrantes del tribunal.
Con el cadáver dentro del vehículo, siguió circulando hasta provocar un accidente en el que la bebé resulto también herida y ser detenido poco después. Para el jurado, además, el procesado asesinó a su pareja «movido por su condición de mujer y por el contexto de dominación» a la que la tenía sometida.
Respecto a la posibilidad de que el hombre actuara bajo los efectos de las drogas, el jurado ha rechazado el extremo admitiendo que podía presentar un consumo ocasional pero no una dependencia que condicionada sus actos. Descarta así sus palabras de que «tenía el demonio dentro» y «no era él» después de "dos noches sin dormir, consumiendo cocaína, marihuana y chocolate.
Un juicio intenso (con desmayos incluidos)
Durante las distintas sesiones, el jurado popular ha escuchado a investigadores, testigos, médicos forenses y especialistas que han reconstruido lo sucedido aquel 10 de diciembre de 2024. La primera sesión estuvo protagonizada por el jefe del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que reconstruyó los movimientos del vehículo a partir de cámaras de seguridad, testimonios y dispositivos telemáticos. El inspector explicó que Teianu tenía vigente una orden de alejamiento que quebrantó para encontrarse con Chari y que la agresión comenzó, según la investigación, durante una parada del coche. El vehículo acabó colisionando con otro turismo y el acusado abandonó el lugar antes de ser detenido. «En los 16 años que llevo en la Policía no había visto una burrada semejante», declaró el investigador al describir la escena del crimen.
Las siguientes sesiones permitieron profundizar en la relación de la pareja y en los momentos posteriores al asesinato. Los testimonios recabados por la Policía describieron un historial de amenazas, sometimiento y malos tratos, así como la negativa del acusado a aceptar la separación. También se abordó la situación de las dos hijas menores y el impacto que la violencia ejercida contra su madre había tenido en su vida cotidiana.
La jornada dedicada a la prueba forense fue una de las más impactantes. El médico que practicó la autopsia detalló las 66 heridas de arma blanca que presentaba Chari, varias de ellas mortales, con perforaciones en ambos pulmones y una importante lesión vascular. Explicó que la víctima falleció por una hemorragia masiva y que las heridas en manos y brazos evidenciaban que había intentado defenderse. La exhibición de las fotografías y las explicaciones del especialista provocaron que un miembro del jurado se desmayara dos veces y tuviera que ser sustituido.
Otra de las declaraciones más duras fue la de una técnica de Infancia y Familia, que describió las secuelas de la violencia en las dos hijas de la pareja. La mayor había aprendido a reconocer las señales que precedían a las agresiones y a guardar silencio sobre lo que ocurría en casa. Según la profesional, vivía en un estado permanente de miedo y alerta y ahora se refiere a su padre como «el desconocido». También advirtió de las posibles consecuencias psicológicas para la pequeña, que presenció el crimen con apenas 21 meses.
El momento más esperado llegó con la declaración del propio Teianu, que reconoció haber matado a Chari, pero sostuvo que fue ella quien sacó el cuchillo y lo atacó primero. Entre lágrimas, aseguró que no había planeado el crimen y atribuyó su reacción al consumo de drogas y a una pérdida de control. «Tenía el demonio dentro de mí», afirmó. En sus informes finales, la Fiscalía rechazó esta versión y defendió que se trató de un asesinato con alevosía y ensañamiento. La defensa pidió que se valorasen las atenuantes de drogadicción y confesión. El acusado cerró el juicio pidiendo perdón a la víctima, a sus hijas y a toda su familia, antes de que el jurado se retirase a deliberar. Hoy ya se sabe que no les convenció.