El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta del Congreso, Francina Armengol

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta del Congreso, Francina ArmengolEuropa Press

Armengol se supera en su culto a Pedro Sánchez y lo califica como «faro y luz del progresismo»

La presidenta del Congreso amarra su cabeza de lista a la Cámara Baja y anima a toda la izquierda a concurrir en una lista única al Senado el 29-N

Francina Armengol siempre ha sido una de las líderes más sanchistas de España, pero no siempre fue así. En las primarias de 2017, dio un giro sorprendente y apoyó a Patxi López como líder del PSOE. La victoria de Pedro Sánchez obligó a la líder balear a pagar por sus pecados convirtiendo al PSOE balear en el más sanchista de España. Ese intenso seguidismo del PSOE balear durante años le sirvió a Armengol para colocarse como presidenta del Congreso en 2023 como pieza clave de su gobierno Frankenstein y actuar al dictado de Moncloa en la cámara baja. Ahora, con el adelanto electoral del 29-N, la líder socialista vuelve a aplaudir y loar las bondades de su líder calificándolo como «la luz y el faro del progresismo europeo e internacional».

Durante su intervención en el Consejo Político de los socialistas baleares celebrado en Palma este sábado, la dirigente insular ha dado por segura la continuidad del jefe del Ejecutivo al frente de la Moncloa tras las elecciones.

Además, Armengol ha animado a articular una candidatura conjunta entre las distintas fuerzas parlamentarias a la izquierda del PSOE para el Senado en Baleares -algo que ya se está gestando-, con el objetivo de maximizar sus opciones frente a la mayoría del Partido Popular (PP) y obtener así «los mejores resultados» para el archipiélago.

La mallorquina situó esta contienda como el primer paso de un ciclo que debe culminar con la recuperación del gobierno autonómico y de los ayuntamientos de la región en mayo de 2027. Eso sí, sin ella, que despejó la incógnita al retirarse de la carrera al Gobierno balear y digitó a la actual secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez. Francina prefiere el Congreso. De hecho, ha sido ratificada por unanimidad como candidata del PSIB-PSOE a la Cámara baja.

El oráculo de Francina

«Vamos a una campaña electoral que tiene una primera parada en las elecciones generales y una segunda parada fundamental en las elecciones municipales, insulares y autonómicas, que también vamos a ganar. Esta campaña nos servirá para que nuestros candidatos y candidatas puedan gobernar a en mayo de 2027, de lo que estoy absolutamente convencida», ha afirmado.

También ha rechazado las dudas arrojadas por PP y Vox en relación al voto por correo y se ha mostrado preocupada de que desde el verano del 2023 el PP se instaló en el discurso de que Sánchez era un presidente ilegítimo.

«Según lo que pase el 29 de noviembre, empezarán con su discurso de que no ha sido válido, de que no es un presidente legítimo. Porque saben, como yo y como vosotros, que el próximo presidente volverá a ser Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Están tapándose ya las heridas», ha indicado, al tiempo que ha calificado de «vergonzoso» que se cuestione la democracia de España «a estas alturas».

Armengol ha celebrado la convocatoria electoral después de que la derecha catalana y española hayan tumbado las soluciones al problema de la vivienda. «Que la gente hable y vote una mayoría en el Congreso que pueda dar soluciones a la vivienda», ha animado.

En la misma línea, ha confiado en una victoria socialista en Baleares que permita a Rosario Sánchez ser presidenta del Govern y ha defendido que será mejor presidenta con Pedro Sánchez en la Moncloa.

Una vivienda disparada

Armengol ha cargado contra la presidenta balear, Marga Prohens, por las políticas de vivienda y ha responsabilizado a los populares de no haber frenado la escalada de precios de los últimos años, olvidando sus ocho años de Aquí no hay quien viva en Baleares.

Armengol llegó al Consolat de Mar en 2015 y salió en 2023. Entre una fecha y otra, la vivienda en Baleares subió un 63 % mientras que en el conjunto de España lo hizo un 47 %. No fue, desde luego, un fenómeno exclusivamente balear ni atribuible a una sola administración, pero en las islas la escalada fue sensiblemente mayor y atravesó de principio a fin los dos mandatos de la socialista.

Fue también durante aquellos años cuando se abrió la veda de las plazas turísticas (las oficiales) y las islas sumaron 115.000 en ocho años. Luego, por supuesto, está la oferta ilegal que no aparece en los registros y a la que no se le metió mano.

Este sábado ha insistido, sin embargo, en que «sólo hay política de vivienda cuando gobierna la izquierda» y que el PP «se lo cargó todo» y que simplemente ha repartido las viviendas que les dejaron ellos en el Ejecutivo del Pacte.

La singularidad balear

Francina Armengol ha reiterado la necesidad que tiene Baleares de que haya un gobierno central progresista «que entienda las singularidades» y ha reivindicado que el Régimen Especial fue «batallado» por los socialistas por lo que ha rechazado la oposición del Govern de Prohens a la propuesta del sistema de financiación y que «se hayan negado a sentarse a la mesa para luchar por los intereses de los ciudadanos del archipiélago».

Este escenario, ha afirmado, también se juega en las elecciones del 29 de noviembre. «Del sistema de financiación depende nuestra sanidad, nuestra educación y nuestra política social», ha señalado, y ha alertado de que a la derecha no le importa tener más financiación «porque son las políticas que quieren recortar».

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