Fachada del establecimiento
Sucesos
El hotel okupado en Mallorca acoge rumanos y magrebíes que se dedican a robar: temor entre los vecinos
Fuentes policiales confirman a El Debate la peligrosidad de algunos de los ocupantes, vinculados a robos, mientras vecinos y comerciantes denuncian peleas nocturnas y temen por su seguridad
La okupación del antiguo hotel Elegance, situado en la calle Girona de s'Arenal, en el término municipal de Llucmajor (Mallorca), ha adquirido una dimensión especialmente preocupante. Fuentes policiales consultadas por El Debate confirman la peligrosidad de algunos de los individuos que permanecen en el establecimiento, entre los que se encuentran personas de origen magrebí y nacionalidad rumana. Según estas fuentes, algunos de los ocupantes están vinculados con robos, una circunstancia que ha disparado la inquietud entre los vecinos y comerciantes de esta zona eminentemente turística de la isla.
La situación ha motivado incluso la intervención de la USECIC de la Guardia Civil, cuyos efectivos ya han penetrado en el recinto hotelero, según ha podido saber este periódico. Se trata de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia, un grupo especializado de la Benemérita que presta apoyo operativo a las unidades territoriales en actuaciones de prevención de la delincuencia, mantenimiento del orden y seguridad ciudadana, así como en dispositivos que requieren una intervención policial reforzada. La presencia de estos agentes en el inmueble evidencia que las actuaciones policiales han ido más allá de las patrullas ordinarias que ya habían acudido a la zona por los incidentes denunciados. No obstante, la okupación continúa y el malestar vecinal no ha hecho sino aumentar.
El antiguo hotel se encuentra en una calle estrecha, paralela a la avenida de Europa, una de las principales arterias de s'Arenal. Es un entorno marcado por la actividad turística, con numerosos comercios, establecimientos de restauración y viviendas habitadas por personas que, en buena medida, dependen directa o indirectamente de este sector. A ello se suma la proximidad de un colegio y de varios espacios infantiles, lo que acrecienta la preocupación por las posibles consecuencias de los altercados.
Peleas, gritos y miedo a salir perjudicados
Dos vecinos que residen en el edificio contiguo al establecimiento han confirmado a El Debate que las discusiones, los gritos y las peleas se suceden prácticamente todas las noches. Ambos han solicitado que se preserve su identidad por temor a posibles represalias. Los residentes describen una convivencia cada vez más difícil, marcada por los ruidos nocturnos y la incertidumbre sobre lo que puede suceder en el interior del inmueble. Pero su preocupación va mucho más allá de las molestias que impiden descansar.
Temen que alguno de los enfrentamientos pueda terminar provocando daños personales, tanto entre los propios ocupantes como a terceros que se encuentren en las inmediaciones. También les inquietan las posibles consecuencias materiales de los altercados, especialmente los desperfectos que podrían sufrir los vehículos estacionados junto al hotel o las propiedades colindantes.
La inquietud se extiende también a los comerciantes de la zona, que observan con preocupación lo que sucede en un enclave donde la tranquilidad y la seguridad son especialmente importantes para la actividad turística. La presencia de familias, trabajadores del sector y menores que frecuentan los espacios públicos próximos añade sensibilidad a un problema que, según los testimonios recabados, se prolonga durante las noches.
La situación resulta especialmente incómoda para quienes viven pared con pared con el antiguo establecimiento hotelero. Los residentes aseguran que los altercados se repiten y que, pese a la presencia policial, siguen sin recuperar la tranquilidad.
La Guardia Civil ya ha entrado en el hotel
Como adelantó El Debate, patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Local de Llucmajor ya se habían desplazado hasta el hotel Elegance a raíz de los incidentes registrados. Sin embargo, aquellas intervenciones no consiguieron poner fin a la okupación ni a los problemas de convivencia denunciados por los residentes. Ahora se conoce, además, la intervención de la USECIC, una unidad especializada de la Guardia Civil que participa en dispositivos de seguridad ciudadana y presta apoyo a los puestos territoriales cuando las circunstancias operativas así lo requieren.
Mientras tanto, el establecimiento continúa ocupado y los vecinos permanecen pendientes de una solución. La combinación de altercados nocturnos, preocupación por posibles robos y temor a que se produzcan daños personales o materiales ha convertido el antiguo hotel en un foco de inquietud para su entorno inmediato.
Mallorca acumula varios precedentes de hoteles okupados
El caso del hotel Elegance no es el primero de estas características que se registra en Mallorca. La isla acumula varios episodios recientes de establecimientos turísticos sin actividad que han terminado siendo ocupados, especialmente durante los meses de temporada baja.
Uno de los precedentes más conocidos tuvo lugar en enero de 2025 en el aparthotel Sol y Mar de Cala Bona, en el municipio de Son Servera, donde un grupo de personas accedió a las instalaciones aprovechando su cierre temporal. La situación obligó a intervenir a la Guardia Civil y a la Policía Local y llegó a motivar la visita del entonces conseller de Turismo, Jaume Bauzà. Finalmente, los últimos ocupantes abandonaron voluntariamente el establecimiento el 18 de enero.
Otro episodio se conoció en febrero de 2025 en el complejo turístico Bellevue de Port d'Alcúdia, concretamente en el edificio Neptuno II, cuya okupación volvió a poner de manifiesto las dificultades para proteger determinados inmuebles turísticos que permanecen cerrados.
Pero uno de los antecedentes más conflictivos se produjo precisamente en s'Arenal de Llucmajor, en junio de 2024. Un grupo de ciudadanos argelinos que anteriormente había protagonizado problemas de convivencia en el Molinar de Palma terminó ocupando el antiguo horno Joan Tomàs, situado en la calle Marineta.
La tensión alcanzó su punto álgido cuando entre 100 y 200 personas se congregaron en las inmediaciones del inmueble tras un presunto robo denunciado por vecinos. La Guardia Civil y la Policía Local tuvieron que intervenir para evitar enfrentamientos y el Ayuntamiento acabó tapiando los accesos al edificio, que presentaba riesgo de derrumbe.
Más de dos años después, s'Arenal vuelve a encontrarse ante una okupación que preocupa a sus residentes. Esta vez, el escenario es un antiguo hotel situado en pleno entorno turístico y la alarma vecinal se ve reforzada por las informaciones policiales sobre algunos de sus ocupantes. Los vecinos del edificio contiguo siguen denunciando peleas y gritos nocturnos y temen que, antes de que se encuentre una solución, los incidentes puedan terminar causando daños personales o materiales.