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Los inmigrantes en Baleares priorizan el castellano sobre el catalán por pura utilidad
La Memoria del CES recoge estudios que revelan que el aprendizaje del catalán queda en segundo plano cuando las necesidades materiales son prioritarias
Los inmigrantes de Baleares tienden a priorizar el aprendizaje del castellano frente al catalán cuando sus principales preocupaciones son económicas. Así lo recoge la Memoria de 2025 del Consejo Económico y Social (CES) de las Islas Baleares, en un estudio de Maria del Mar Venrell e Isabel Crespí que analiza los motivos por los que estos ciudadanos aprenden catalán y constata, a partir de distintas investigaciones, que las necesidades materiales condicionan las decisiones lingüísticas.
El documento recoge estudios realizados entre colectivos inmigrantes de Mallorca que muestran que, cuando las necesidades económicas son prioritarias, el catalán queda relegado a un segundo plano, mientras que el castellano suele aprenderse por razones prácticas. Una vez cubiertas esas necesidades, puede surgir el interés por aprender catalán por motivos de integración social o identificación cultural.
La Memoria del CES recoge una investigación realizada entre mujeres marroquíes residentes en Mallorca que identifica una motivación principalmente instrumental para aprender catalán. «En el caso de las mujeres marroquíes, predomina una motivación principalmente instrumental —aunque también puede ser integradora— para aprender catalán, mientras que el castellano a menudo se prioriza por razones prácticas», dicen las autoras.
Motivos «más simbólicos»
Un estudio posterior, elaborado por Catalina Amengual-Ripoll en 2026 y centrado en otros colectivos inmigrantes, apunta en la misma dirección: cuando las necesidades económicas ocupan el primer lugar entre las preocupaciones de estas personas, el aprendizaje del catalán pasa a un segundo plano.
Según recoge el documento, una vez satisfechas esas necesidades materiales, puede aparecer un mayor interés por aprender la lengua catalana «por motivos más simbólicos o de integración».
Los investigadores sitúan estas decisiones en un contexto más amplio, en el que el aprendizaje de una lengua no depende exclusivamente de la voluntad individual, sino también de factores sociales, económicos y políticos. En este sentido, el CES recuerda que las lenguas minoritarias no siempre se perciben como instrumentos eficaces para mejorar la situación económica de quienes las aprenden, puesto que inicialmente pueden asociarse a menos beneficios materiales que las lenguas dominantes.
No obstante, esa percepción puede cambiar cuando la lengua minoritaria también es oficial, como sucede con el catalán en Baleares, donde su conocimiento constituye un requisito para acceder a numerosos puestos de trabajo de la Administración pública.
Satisfacción vital en relación al catalán
Otra de las investigaciones citadas por el CES, elaborada por Marina Massaguer en 2022, introduce una relación entre la satisfacción vital y la disposición a aprender catalán.
Según este trabajo, las personas no catalanohablantes con mayores niveles de satisfacción vital tienden a invertir menos esfuerzos en aprender esta lengua. Por el contrario, quienes presentan niveles inferiores de satisfacción pueden percibir el catalán como un recurso para mejorar sus oportunidades laborales o sociales.
La investigación también recuerda que las decisiones lingüísticas están condicionadas por las relaciones sociales, la identidad, las motivaciones individuales y la distribución desigual de los recursos. Así, según recoge el CES, «el aprendizaje de una lengua (…) no es un proceso neutral ni puramente individual sino que se inscribe en relaciones sociales, políticas e históricas que condicionan quién aprende qué lengua, en qué condiciones y con qué objetivos». Los investigadores subrayan que también influyen motivaciones personales, el contexto de aprendizaje y las relaciones de poder.
Otras políticas lingüísticas
Las investigaciones recogidas en la Memoria de 2025 del CES, además, plantean la necesidad de incorporar los factores socioeconómicos al análisis del aprendizaje y uso del catalán en Baleares. El organismo considera que las políticas lingüísticas no deberían centrarse únicamente en la promoción simbólica de la lengua, sino tener en cuenta las condiciones materiales que facilitan o dificultan su aprendizaje y utilización.
Los estudios citados por el CES muestran, finalmente, que las prioridades lingüísticas no siempre coinciden con los objetivos de promoción institucional de una lengua. Para determinados colectivos inmigrantes en Baleares, la necesidad de avanzar económicamente puede situar al castellano por delante del catalán, mientras que el interés por aprender este último puede aumentar una vez alcanzada una mayor estabilidad material.