De izquierda a derecha, David Galadí, Ignacio Andrés Roselló, Susana Malón.
Ibiza limita la contaminación lumínica: villas, discotecas y hasta las piscinas deberán adaptar sus luces
El Consell aprobará definitivamente a finales de octubre un reglamento que obligará a modificar las instalaciones públicas y privadas
El Consell de Ibiza aprobará definitivamente este mes de octubre el Reglamento de Protección del Medio Nocturno, una normativa que obligará a adaptar las instalaciones de iluminación de toda la isla para reducir la contaminación lumínica. Las nuevas exigencias afectarán tanto al alumbrado público como al privado, incluidas las viviendas, las villas, las fachadas iluminadas, las instalaciones ornamentales, las pantallas publicitarias e incluso la iluminación subacuática de las piscinas.
El conseller de Gestión Ambiental, Ignacio Andrés Rosselló, ha presentado este miércoles el reglamento acompañado por Susana Malón, de la empresa Lumínica Ambiental, encargada de su redacción, y David Galadí, de la Universidad de Córdoba. La normativa desarrolla una ley autonómica aprobada en 2005 y llega, por tanto, más de dos décadas después de que el Govern balear estableciera el marco legal para proteger el cielo nocturno.
Según ha explicado Rosselló, está previsto que la aprobación definitiva se produzca en el pleno del Consell del próximo 31 de octubre, aunque ha precisado que esa es la fecha que maneja actualmente la institución. Posteriormente, el texto deberá publicarse en el Boletín Oficial de las Islas Baleares (BOIB) y entrará en vigor transcurridos 20 días.
A partir de entonces se establecerá un periodo de seis meses de adaptación para las nuevas obras e infraestructuras. En el caso de las instalaciones existentes, el plazo general será de cuatro años, aunque determinadas instalaciones que ya se aproximan a los requisitos del reglamento dispondrán excepcionalmente de hasta ocho años para adecuarse.
Más allá de las farolas
Uno de los aspectos más relevantes de la nueva normativa es que no se limitará a las farolas y al alumbrado de las carreteras. También afectará a las instalaciones privadas, especialmente en las zonas rurales y espacios naturales protegidos. Durante la rueda de prensa, los expertos han sido preguntados expresamente por la proliferación de villas que permanecen intensamente iluminadas durante la noche.
«Este reglamento es de obligado cumplimiento para las instalaciones públicas y también privadas de iluminación», ha aclarado David Galadí, quien ha subrayado que el alumbrado particular deberá adaptarse a los mismos criterios de protección establecidos para cada zona.
El técnico de Medio Ambiente del Consell Jaume Estarellas ha explicado que las exigencias dependerán de la ubicación de cada inmueble. Así, una vivienda situada en suelo rústico protegido deberá cumplir condiciones más estrictas que otra localizada en suelo rústico común o en un núcleo urbano. Entre los parámetros que se regularán figuran la intensidad de la luz, su orientación y la contaminación que pueda producir sobre el entorno.
La normativa también alcanzará a la iluminación ornamental de edificios y fachadas, cuyo brillo se limitará en función del horario y de la época del año. Las pantallas publicitarias estarán igualmente sujetas a restricciones.
Incluso las piscinas deberán ajustarse a las nuevas exigencias. Susana Malón ha explicado que el reglamento contempla la reducción de la iluminación subacuática a partir de determinadas horas, salvo cuando existan necesidades de seguridad.
Ses Salines, cala d'Hort y es Amunts
El reglamento establece una zonificación de Ibiza según la sensibilidad de cada territorio a la contaminación lumínica. Las áreas de mayor protección tendrán limitaciones más exigentes, mientras que en las zonas urbanas se permitirán niveles superiores de iluminación.
Entre los espacios especialmente protegidos figuran el Parque Natural de ses Salines, el entorno astronómico de Cala d'Hort y la costa de es Amunts, donde existen colonias de aves marinas y rapaces especialmente sensibles a la iluminación artificial. También se han incluido determinadas áreas de ses Feixes y el entorno del observatorio de Puig des Molins.
Jaume Estarellas ha explicado que el reglamento permitirá establecer nuevos puntos de especial protección si aparecen necesidades relacionadas con la biodiversidad. Por ejemplo, la presencia de colonias de murciélagos o de aves durante su periodo reproductivo podría justificar restricciones adicionales, permanentes o temporales, sobre la iluminación de un determinado lugar.
Los expertos han advertido, además, de que la contaminación lumínica no se limita al lugar donde se instala una fuente de luz. Susana Malón ha señalado que incluso la iluminación procedente de Dénia puede afectar al observatorio de Cala d'Hort, según los cálculos realizados.
Calidez sin apagar las calles
Los responsables técnicos han insistido en que el objetivo no consiste en dejar Ibiza a oscuras, sino en mejorar la calidad de la iluminación y reducir su impacto ambiental. Para ello, el reglamento regulará aspectos como la intensidad, la uniformidad, la orientación y el color de la luz. Se favorecerá el uso de tonalidades más cálidas, con menor presencia de luz azul, que resultan menos perjudiciales para la biodiversidad y las personas.
La evolución de la tecnología LED permite actualmente utilizar iluminación cálida sin renunciar a una adecuada reproducción de los colores ni a la eficiencia energética, según han explicado los especialistas. Galadí ha advertido de que instalar tecnología LED no garantiza por sí mismo una menor contaminación lumínica. Lo determinante, ha señalado, es cómo se utiliza la luz y hacia dónde se proyecta.
También se contempla la posibilidad de reducir o apagar determinadas instalaciones cuando no sean necesarias, así como utilizar sistemas inteligentes capaces de modificar la intensidad o el color de la iluminación. Otro de los objetivos es evitar la denominada luz intrusa, aquella que penetra en las viviendas desde el exterior y que puede alterar el descanso de sus ocupantes.
¿Costes y objetivos?
Pese al alcance de las nuevas obligaciones, el Consell todavía no dispone de una estimación económica sobre cuánto costará adaptar las instalaciones de iluminación de Ibiza. Rosselló ha admitido al respecto que actualmente no es posible realizar esa valoración. Los expertos han explicado que todavía se desconoce cuántas instalaciones deberán modificarse y qué actuaciones necesitará cada una.
Galadí ha señalado, no obstante, que existen líneas de subvenciones canalizadas a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), cuyos requisitos serían compatibles con los establecidos en el reglamento.
Tampoco se ha fijado un porcentaje concreto de reducción de la contaminación lumínica que deba alcanzarse durante los próximos años. «No se prevé qué cantidad de mejora habrá», ha dicho Galadí, «se prevé que de aquí a ocho años todas las instalaciones de alumbrado de la isla cumplirán la normativa».
Para conocer el impacto real de las medidas será necesario realizar mediciones de la situación actual y evaluar su evolución durante el periodo de adaptación.
El Consell, finalmente, prevé organizar durante los primeros seis meses talleres de concienciación y jornadas técnicas dirigidas especialmente a los ayuntamientos, los profesionales encargados de aplicar el reglamento y los instaladores.