Un momento de la ceremonia de beatificación de los 20 sacerdotes asesinados en la Guerra Civil en Ibiza.G.R.P.

El cardenal Semeraro ante los beatos de Ibiza: «El martirio no celebra la muerte, proclama que la vida pertenece a Cristo»

La Catedral de Ibiza acoge la primera beatificación celebrada en Baleares, en la que han sido elevados a los altares 20 sacerdotes asesinados en 1936

Tenía apenas 24 años y llevaba solo dos meses ordenado sacerdote cuando fue asesinado y su cuerpo arrojado al mar. Se llamaba Juan Torres Torres y este sábado, 90 años después de su muerte, la Iglesia lo ha elevado a los altares junto a otros 19 sacerdotes de Ibiza y Formentera que perdieron la vida durante la persecución religiosa desencadenada en los primeros meses de la Guerra Civil española.

La Catedral de Ibiza, abarrotada de fieles, ha sido escenario de una jornada histórica para la Iglesia pitiusa. Por primera vez, Baleares ha acogido una ceremonia de beatificación, presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, en representación del Papa León XIV. Veinte sacerdotes asesinados entre el 7 de agosto y el 13 de septiembre de 1936 han sido proclamados beatos en una celebración marcada por el recuerdo de su sacrificio y por un mensaje de perdón, amor y reconciliación.

El momento culminante de la ceremonia ha llegado con la lectura de la Carta Apostólica del Pontífice, fechada el pasado 14 de septiembre, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz. En ella, León XIV ha autorizado que Juan Torres Torres y sus diecinueve compañeros, a quienes define como «fieles anunciadores del Evangelio, que no temieron dar testimonio del Señor Jesús hasta derramar su sangre», sean llamados beatos.

El Papa ha establecido, además, que su memoria litúrgica se celebre cada año el 6 de noviembre, en los lugares y conforme a las disposiciones previstas por la Iglesia.

Proclamados beatos

La solemne celebración ha comenzado a las 11.00 horas. Tras los ritos iniciales y el acto penitencial, el obispo de Ibiza, monseñor Vicent Ribas, acompañado por el postulador de la causa, monseñor Alejandro Cifres, ha solicitado formalmente al representante del Papa la inscripción de los veinte sacerdotes en el número de los beatos.

Cifres ha presentado a continuación una breve reseña biográfica de los mártires, cuyas vidas quedaron truncadas durante las primeras semanas de la contienda. Sacerdotes de distintas edades, procedentes de parroquias de Ibiza y Formentera, que compartieron un mismo destino a causa de su fe y de su condición sacerdotal.

Después de la lectura de la Carta Apostólica por el cardenal Semeraro, se ha descubierto el retablo con la imagen de los veinte nuevos beatos. Sus reliquias han sido llevadas en procesión hasta el presbiterio, donde han recibido la incensación del purpurado. Se trata de restos mortales de dos de los sacerdotes asesinados, Joaquín Cirer Sala y Antonio Tur Costa. La urna será depositada en los próximos días bajo el nuevo retablo.

En primer término, la urna con las reliquias de los sacerdotes Antonio Tur y Joaquín Cirer.G.R.P.

El obispo de Ibiza ha expresado su agradecimiento al Santo Padre y ha recibido de manos del cardenal la Carta Apostólica que acredita la beatificación. La celebración ha continuado con la Eucaristía, concelebrada por numerosos miembros del episcopado y del clero.

Entre las dignidades eclesiásticas participantes han figurado el arzobispo de Valencia, Enrique Benavent; los obispos de Mallorca y Menorca, Sebastià Taltavull y Gerard Villalonga, respectivamente; y los antiguos obispos de Ibiza Agustín Cortés y Javier Salinas, además de otros prelados.

Corderos en medio de los lobos

En su homilía, el cardenal Semeraro ha situado el sacrificio de los veinte sacerdotes en el contexto de las palabras de Jesucristo a sus discípulos, a quienes envió «como corderos en medio de lobos».

El prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos ha recordado que la fidelidad a Cristo no protege necesariamente de las pruebas de la historia, sino que puede exponer a los creyentes a la persecución y a la violencia: «Seguir a Cristo significa estar dispuestos a dar testimonio de Él incluso cuando ello implique un alto precio».

Semeraro se ha detenido especialmente en la figura de Juan Torres Torres, que encabeza la causa de beatificación. El sacerdote, destinado en la parroquia de Nuestra Señora del Pilar de Formentera, fue asesinado el 7 de agosto de 1936, cuando apenas había comenzado su ministerio. «Su historia nos conmueve por la brevedad de un ministerio que acababa de comenzar y que se vio bruscamente interrumpido», ha afirmado el cardenal y ha subrayado que «la fecundidad de una vocación no se mide por su duración, sino por la fidelidad con la que se vive y por la entrega de sí mismo a Cristo».

El purpurado ha recordado también al resto de sacerdotes asesinados durante aquellos días, la mayoría de ellos en la masacre del Castillo de Ibiza, que hoy alberga las instalaciones del Parador de Dalt Vila.

El cardenal Marcello Semeraro durante la ceremonia de beatificación en la Catedral de Ibiza.G.R.P.

Pero el cardenal ha ido más allá del recuerdo histórico en su reflexión para detenerse en el significado cristiano del martirio. «El mártir no es aquel que busca la muerte, sino aquel que no reniega de Cristo ni siquiera cuando la fidelidad al Evangelio lo expone a la muerte», ha explicado. Y ha añadido una de las afirmaciones centrales de su homilía: «El martirio no celebra la muerte: proclama que la vida pertenece a Cristo y que la muerte no tiene la última palabra».

Semeraro ha insistido en que el testimonio de los mártires no debe interpretarse como una exaltación del sufrimiento ni como una manifestación de heroísmo exclusivamente humano, sino como una expresión de fidelidad sostenida por la fe. «No exaltemos, pues, el heroísmo de personas excepcionalmente fuertes, sino la fidelidad de quien permanece en el amor y no deja que el odio de los demás se convierta en su propio odio», ha pedido.

Fidelidad en la vida cotidiana

El cardenal Semeraro ha querido trasladar también el significado de la beatificación al presente. Durante su homilía ha planteado a los fieles varias preguntas sobre el lugar que ocupa Cristo en sus vidas y sobre la capacidad de mantener la fidelidad al Evangelio ante las dificultades.

Ha señalado que los cristianos de hoy no suelen enfrentarse a las circunstancias extremas que padecieron los mártires de 1936, pero ha recordado que la fe también se manifiesta en decisiones aparentemente pequeñas: perdonar cuando resulta más sencillo alimentar el resentimiento, defender a los vulnerables o no guardar silencio por conveniencia. «La fidelidad que nos sostiene en las pruebas extremas se prepara y se alimenta en las decisiones cotidianas», ha explicado.

Veinte vidas truncadas en 1936

Los nuevos beatos fueron asesinados entre el 7 de agosto y el 13 de septiembre de 1936, en uno de los episodios más trágicos de la historia de la Iglesia de Ibiza y Formentera. El primero de ellos fue Juan Torres Torres, nacido en Ibiza el 20 de abril de 1912 y destinado en Formentera, donde murió el 7 de agosto de 1936. Al día siguiente fue asesinado Antonio Tur Costa, ecónomo de la parroquia de Sant Carles de Peralta, y el 10 de agosto perdió la vida Antonio Roig Guasch, responsable de la parroquia de San Francisco Javier de Formentera.

Los otros diecisiete sacerdotes murieron el 13 de septiembre de aquel mismo año en Ibiza. Entre ellos figuraban canónigos de la Catedral, párrocos, coadjutores y sacerdotes que ejercían su ministerio en distintas comunidades de la diócesis.

Familiares de los 20 beatos de Ibiza en la Catedral.G.R.P.

El de mayor edad era José Tur Bennassar, nacido en 1859, mientras que el más joven era Juan Torres Torres. Sus trayectorias reflejan realidades muy distintas de la vida sacerdotal: desde quienes llevaban décadas dedicados al servicio de sus parroquias hasta quienes apenas habían comenzado su vocación ministerial.

La beatificación de los veinte sacerdotes representa la culminación de un largo proceso de recuperación y documentación de sus vidas, impulsado inicialmente por la familia de Juan Torres Torres. Su hermana promovió la causa en 2006 y, dos años después, el entonces obispo de Ibiza, Vicente Juan Segura, inició el proceso diocesano. La causa ha culminado en 2026 con la autorización del Papa León XIV y la solemne ceremonia celebrada este sábado en la Catedral.

«La derrota del fanatismo y la muerte»

El obispo de Ibiza, monseñor Vicent Ribas, ha dedicado sus palabras de agradecimiento a quienes han hecho posible la beatificación y, de manera especial, a los familiares de los sacerdotes asesinados. También ha reconocido el trabajo de historiadores, investigadores, testigos y comunidades parroquiales que conservaron durante décadas la memoria de los mártires.

Dirigiéndose a sus familiares, Ribas ha señalado que, después de tantos años de sufrimiento, la beatificación permite contemplar «la derrota del fanatismo y de la muerte por la santidad, por el amor, por el perdón y la misericordia».

Momento de la beatificación de los veinte mártires de Ibiza, celebrada en la Catedral de la isla.G.R.P.

El prelado ha recordado que los veinte sacerdotes respondieron a la violencia desde su fe y ha destacado el perdón como elemento esencial de su testimonio. «Murieron perdonando a quienes los asesinaban, imitando a Cristo en la cruz, y ese perdón no fue debilidad, sino la victoria suprema del amor sobre el mal», ha afirmado.

Ribas ha defendido que el recuerdo de aquellos acontecimientos debe contribuir a sanar las heridas de la historia y no a perpetuar los enfrentamientos. En este sentido, ha pedido que las nuevas generaciones reciban la memoria de los mártires «no como relato de agravios, sino como herencia de amor». «Esta es y debería ser, para todos, la única memoria histórica», ha añadido el obispo, en una de las reflexiones más significativas de su intervención.

El prelado ha agradecido igualmente la presencia de las autoridades civiles, a las que ha reconocido su participación en una celebración que, según sus palabras, representa «el triunfo del amor que reconcilia».

El obispo de Ibiza, monseñor Vicent Ribas, en la beatificación de los sacerdotes mártires.G.R.P.

La ceremonia ha concluido con la bendición solemne y la interpretación de Set segles fa, el himno dedicado a Santa María de las Nieves, patrona de Ibiza y Formentera.

Representación institucional

Por otro lado, la ceremonia de beatificación de los 20 mártires de Ibiza y Formentera ha asistido una nutrida representación de las instituciones. La presidenta del Govern balear, Marga Prohens, ha asistido a la ceremonia, junto al presidente del Parlament, Gabriel Le Senne. También lo han hecho el vicepresidente del Govern, Antoni Costa, y los presidentes de los consells insulares de Ibiza y Formentera, Vicent Marí y Óscar Portas. Junto a ellos han participado en la Eucaristía los cinco alcaldes de Ibiza: Rafa Triguero, Carmen Ferrer, Marcos Serra, Vicent Roig y Tania Marí.

El cardenal Semeraro saluda al alcalde de Sant Josep, Vicent Roig.G.R.P.

Por parte de VOX, finalmente, han asistido a la ceremonia los diputados autonómicos Sergio Ferrer y Patricia de las Heras, acompañados de Jaime Díaz de Entresotos, Héctor Andrés, Luis Astorri y Araceli Colomar. También ha estado en la Catedral el diputado autonómico del PSOE Marco Antonio Guerrero.