Hernandez Mosquera frente a las autoridades en el acto de este viernes en Palma
El General de la Guardia Civil se compromete a luchar para que los guardias civiles quieran venir a Baleares y quedarse a vivir
Hernández Mosquera destaca los avances en la mejora de las plantillas, la modernización de las instalaciones y el nuevo complemento de insularidad
El máximo responsable de la Guardia Civil en Baleares, Alejandro Hernández Mosquera, se ha comprometido a trabajar para conseguir que los agentes no solo quieran venir destinados al archipiélago, sino que también puedan establecerse en las islas y desarrollar en ellas su proyecto de vida. Durante su discurso este viernes de toma de posesión como general jefe de la 17ª Zona, Hernández ha situado la fidelización de los efectivos entre sus principales prioridades, ante las dificultades que supone el elevado coste de la vida y, especialmente, el acceso a la vivienda. «No basta con cubrir las plantillas; necesitamos que los guardias civiles quieran venir a las islas, que puedan desarrollar aquí su carrera profesional y que encuentren condiciones óptimas para permanecer con sus familias», ha defendido Hernández, quien continúa al frente de la Guardia Civil en Baleares, aunque ahora con el empleo de general de brigada.
El pasado 26 de septiembre, ascendió a general de brigada después de haber ejercido como coronel jefe de la Zona de la Guardia Civil de Baleares desde noviembre de 2018. Su toma de posesión no supone, por tanto, un relevo al frente del Instituto Armado en el archipiélago sino la continuidad de su gestión con un rango superior, después de que el Gobierno elevara la categoría de la 17ª Zona para que pasara a estar dirigida por un oficial general.
La vivienda, el gran reto
Durante su intervención, Hernández Mosquera ha reconocido que el elevado coste de la vida y de la vivienda constituye uno de los principales obstáculos para conseguir que los agentes permanezcan en Baleares. Para hacer frente a esta situación, ha anunciado que seguirá trabajando con las distintas administraciones públicas y el sector privado para encontrar soluciones habitacionales destinadas a los guardias civiles.
Sin embargo, ha dejado claro que la vivienda no es la única cuestión que debe abordarse. También ha avanzado que continuará reclamando a la cadena de mando medidas que permitan hacer más atractivo y sostenible el destino en Baleares, entre ellas una valoración adecuada del servicio en las islas dentro de los baremos profesionales y el reconocimiento del derecho preferente cuando corresponda. El objetivo, según ha explicado, es conseguir que los guardias civiles encuentren en Baleares mejores oportunidades para desarrollar tanto su carrera profesional como su vida personal y familiar. En este sentido, ha reivindicado que detrás de cada agente hay una persona y, en muchos casos, una familia que comparte las dificultades y sacrificios asociados al servicio. «Cuidar de ellos no es solo una cuestión de justicia; es también una condición indispensable para garantizar la continuidad, la experiencia y la eficacia de nuestra institución», ha subrayado.
El complemento de insularidad, un avance
No obstante, ha puesto en valor la mejora del complemento de insularidad, una reivindicación vinculada a las especiales dificultades que afrontan los agentes destinados en el archipiélago. El General ha agradecido expresamente el plus, que establece una compensación diferenciada para las islas en función de sus circunstancias específicas, aunque insiste en la necesidad de seguir impulsando medidas que permitan consolidar las plantillas y favorecer la permanencia de los efectivos.
El ascenso de Hernández Mosquea se enmarca en la reorganización de la estructura de mando de la Guardia Civil en Baleares. El Real Decreto 398/2026, de 20 de mayo, elevó la categoría de la 17ª Zona para que pasara a estar dirigida por un oficial general, en reconocimiento a la singularidad geográfica, demográfica y operativa del archipiélago.
El responsable de la Guardia Civil en las islas ha cerrado su intervención comprometiéndose a mantener una relación cercana con los agentes y una colaboración constante con las administraciones. «El rango cambia, pero el compromiso permanece», ha concluido.