El antes y el después

El antes y el después

Se desploma la icónica roca de Ibiza que llevaba millones de años en pie: «Le falló la base y pum»

La emblemática formación rocosa en la costa ibicenca se ha venido abajo de forma repentina tras una larga 'fatiga' de materiales y la erosión de la dana Adam

El paisaje de la costa de Ibiza ha perdido una de sus siluetas más reconocibles. El monolito de es Paller d’en Camp, situado entre las playas de es Figueral y Aigües Blanques, se desplomó el pasado viernes tras años de desgaste natural. Las lluvias torrenciales de la dana Adam terminaron por precipitar la caída de una formación rocosa de unos diez metros de altura que llevaba millones de años expuesta a los elementos.

«Le falló la base y se desplomó», explica el geólogo Luis Alberto Tostón, que ya había advertido del riesgo de colapso durante la celebración del Geolodía, el pasado 30 de mayo. Entonces señaló que la formación podía caer en cualquier momento, aunque no imaginaba que ocurriría tan pronto. «Puede durar un día, cinco días, cinco meses, 5.000 años o cinco millones de años, pero más pronto que tarde caerá», advirtió durante aquella visita. Y «pum». Ya no está.

La explicación no se encuentra únicamente en la fuerza de las últimas precipitaciones sino también en un proceso geológico prolongado, marcado por la erosión y el deterioro progresivo de la estructura de la roca. Lo que el experto describe como una fatiga del material.

«A veces los materiales los sometemos a tanta fuerza que, de repente, un día, pum, se cae. Se va acumulando esfuerzo poco a poco, lentamente, y de repente el tornillo que nos sujeta se cae y se nos cae todo», describe el geólogo, que apunta a que su estructura debilitada durante mucho tiempo terminó perdiendo su estabilidad.

Pero la fatiga no explica por sí sola el desplome. La roca magmática que formaba es Paller d’en Camp estaba muy fragmentada y presentaba numerosas grietas. El agua de lluvia se filtraba por ellas y erosionaba progresivamente los puntos de contacto entre los bloques, debilitando la estructura desde el interior.

Eso, sumado a su ubicación, en primera línea de costa, hacía que estuviera expuesta durante años a la acción del mar. Además, se apoyaba sobre un terreno de arcillas, un material distinto de la roca magmática y más vulnerable a la erosión. Las lluvias registradas unos 15 días antes del derrumbe provocaron la caída de una parte de ese terreno, que constituía la unión natural entre el monolito y la línea de costa.

«Yo pienso que eso le quitó un poquito de soporte también al monolito», señala Tostón, que considera que la pérdida de ese apoyo pudo contribuir a desencadenar el colapso.

Según los testimonios de vecinos de la zona que ha recogido el geólogo, esa primera parte ya se había desprendido días antes de que cayera la formación principal.

El desenlace llegó el viernes de la semana pasada, después de varios días de calma meteorológica. No había un temporal inmediato ni un episodio de fuerte oleaje que explicara por sí solo la caída. Para entonces, sin embargo, la roca ya se encontraba en una situación de gran inestabilidad. «De repente, sin nadie que lo empuje, ni viento, ni agua ni nada, pum, no sabes por qué, se desmorona», lamenta el especialista.

«Es como una pieza de Tetris o un rompecabezas, le quitas uno pequeñito y de repente se cae toda la estructura», resume. El derrumbe se produjo en cuestión de segundos.

La formación tenía un valor geológico singular. Su origen se remonta a una antigua intrusión de magma que se enfrió bajo el mar y quedó alojada en una fractura alargada. Los movimientos geológicos posteriores hicieron aflorar esa estructura, que quedó expuesta a la intemperie y a la erosión durante millones de años.

Su singularidad explica el interés que despertaba entre los especialistas y el valor que tenía como monumento geológico.

El pasado domingo, dos días después del derrumbe, Tostón regresó al lugar para observar los restos. Hizo las fotos que ilustran esta noticia. Apenas cinco meses antes había llevado hasta allí a unas 120 personas durante el Geolodía para explicar el origen y las características geológicas del entorno. El monolito había sido uno de los protagonistas de aquella jornada. Ahora, donde antes se alzaba su silueta, quedan los fragmentos de una estructura que durante millones de años resistió la erosión hasta que la suma de las grietas y la pérdida de apoyo terminó por vencerla.

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