El Ventano del Diablo
El Ventano del Diablo, el espectacular mirador natural de Cuenca desde donde se ve a Dios
Como la ciudad encantada, la piedra caliza, la roca kárstica, la naturaleza, erosionó este lugar, esta suerte de gárgola que el hombre adaptó para llegar a él
Desde lejos parece una calavera asomada al barranco. Su cavidad se ve como un gran ojo maligno que contempla la hermosa Serranía de Cuenca levantarse sobre el Júcar. El poeta y periodista Alfredo Marqueríe lo llamó «esqueleto geológico» y en su inspiración vio en él la representación del «ángel maligno» en un poema famoso:
(Alfredo Marqueríe)
Esqueleto geológico
sobre el abismo
epilepsia de rocas,
tentación de suicidio,
vértigo de la altura...
Dice el viento al oído:
«Lánzate desde aquí,
pero no como Ícaro.
Con las alas de cera
derretidas del Mito.
sino valiente
a cuerpo limpio».
Esqueleto geológico
sobre el abismo,
para subirse en él
y arrojarse al vacío
y acabar de una vez
con todo y uno mismo.
No es el viento quien habla.
¡Es el ángel maligno!
La leyenda incluye al demonio por sus formas, como al demonio recordaron las mismas a Marqueríe, pero solo es una impresión a pesar de la leyenda turística, histórica, lírica y literaria y metafórica.
Como la ciudad encantada, la piedra caliza, la roca kárstica, la naturaleza, erosionó este lugar, esta suerte de gárgola desde lejos que el hombre adaptó para llegar a él y convertirlo en el mirador, en el ventano (la «o» muestra el superlativo en latín) que en realidad son dos aberturas.
La caprichosa forma que en otras partes del cañón son oquedades y esculturas, arte geológico al que el hombre siempre ha aportado su narrativa y sus creencias a los largo de los siglos.
Los fenómenos naturales siempre han representado creencias a lo largo de los tiempos en todas las culturas. Aquí dicen que el diablo se escondía y empujaba por sus balcones a todo el que se asomaba. Y que aullaba desde su altura, aterrando a los hombres, lo cual se explica por el ruido que produce el viento al pasar por sus brechas y grietas.
Vistas, con el Júcar abajo, desde el Ventano del Diablo
También cuentan que sobre el lugar un día cayó un rayo y mató a un padre, el hijo, que estaba con él, huyó y dijo que había sido el diablo el que se lo había llevado. Pero lo cierto es que desde su altura se ve a Dios:
Toda la belleza del cañón del Júcar al que en su día también llamaron el Barranco de los Espectros, que en realidad, más allá de los mitos, es el barranco de Dios, con el Júcar verde, azul y otras veces transparente serpenteando abajo entre los riscos camino de Cuenca y los bosques circundantes.