Vista del monasterio de Uclés, los restos del castillo a su lado y abajo las murallas antiguas
¿Qué pueblo de Cuenca es conocido como «El Escorial de La Mancha»?
Así lo llaman por su monasterio, de reconocibles mimbres similares a los del gran monasterio madrileño
Quizá algún conquense se sienta agraviado por decir que Cuenca es La Mancha. Son las cosas de «la región inventada», las particularidades geográficas fabricadas por la mano del hombre, o más bien de los políticos, que muchas veces son otra clase de «hombres», como por ejemplo la actualidad indica.
«El Escorial de la Mancha» es como llaman a Uclés por su monasterio, de reconocibles mimbres a los del monasterio madrileño. Donde está el monasterio de Uclés, sobre un cerro, antes había un castillo (o varios: primero uno árabe y luego otro perteneciente a la Orden de Santiago) del que se conserva la muralla, la torre albarrana y otras dos más.
Fachada oriental
Un castillo que sufrió las habituales reformas por el paso del tiempo y de los propietarios y de las necesidades, pero que alcanzó un destino especial y distinto al de otros muchos castillos con trayectorias temporales similares, pero con final diferente. Carlos I fue el mecenas de la construcción del monasterio donde antes había un castillo.
Fachada principal del monasterio
Una metáfora física de la guerra sustituida por la paz, cuya imagen terminó siendo una joya artística española por la profusión de estilos y la preciosidad de su mezcla, de sus elementos y de su detalle, tan lejos y tan cerca de la sobriedad del herreriano escurialense, no así lejos en su imagen general, mayormente reconocida como «El Escorial de La Mancha» por su inconfundible iglesia herreriana.
El patio y la torre de la iglesia
Los grandes arquitectos de la época tomaron parte en su diseño y creación, como Vandelvira, el autor del renacentismo del Alcaraz albaceteño, entre otras obras, Enrique Ega o Pedro de Ribera, discípulo de Churriguera, de cuya personalidad está empapado el monasterio.
El destino fue duro con este edificio extraordinario. Los franceses lo saquearon y destruyeron en la Guerra de la Independencia tras conquistar Uclés. Luego sufrió los efectos del abandono producido por la desamortización. Los republicanos, durante la Guerra Civil, también lo asaltaron y desvalijaron. Casi dos siglos de construcción y otros varios de conflictos y avatares. Fue colegio, hospital y cárcel y hoy está convertido en, además de en monumento irremediablemente visitable, en lugar dinámico e incomparable de eventos culturales.