Aula del colegio de La Recueja (Albacete)

Aula del colegio de La Recueja (Albacete)Ayuntamiento de La Recueja

El resurgir de las escuelas rurales: Una historia de lucha contra la despoblación en Castilla-La Mancha

Un total de cuarenta colegios pertenecientes a las zonas rurales han reabierto sus puertas desde 2019

La lucha con la despoblación es desde 2020 uno de los puntos a destacar en las preocupaciones políticas de Castilla-La Mancha. Los pueblos alejados de grandes núcleos se vieron asfixiados durante los años de crisis económica, propiciando el éxodo a la ciudad que se llevó consigo la vida de las zonas rurales.

Años antes, previendo el peligro que podía desatarse, Castilla-La Mancha trabajó con antelación para llegar a la actualidad con un plan de actuación claro. En las múltiples líneas de trabajo se destaca la referente a materia de educación para servir a los vecinos de las pequeñas localidades de este servicio básico.

Curar errores del pasado

De esta manera, se pretendió desde hace una década asegurar a los habitantes afincados en las zonas despobladas y comenzar a dar pasos para alzar la voz en un efecto llamada que nutriera de vida las calles de los pueblos. En 2015 el mínimo de alumnos por escuela se redujo a cuatro para evitar la tendencia de cierre de colegios y poder reabrir aquellos que perdieron la actividad en 2012-2013. En dicho curso, con la normativa anterior que cifraba el mínimo en once alumnos, hasta setenta escuelas cesaron su ejercicio.

La modificación de la ley vigente desde 2007 se llevó entonces por delante en 2012 hasta a seiscientos alumnos de setenta municipios provocando un descenso en picado de las localidades en riesgo de despoblación. Una herida casi mortal para estos territorios de la conocida como ‘España vaciada’.

Desde 2015, con el mínimo de nuevo en los cuatro alumnos se recuperaron de una tacada veintidós centros, una cifra muy alejada de los setenta que había dos años antes y que certificaban el incremento del abandono de los pueblos que habían cerrado sus colegios.

Castilla-La Mancha como ejemplo mundial

La vergonzante situación puso en alerta a las instituciones y desde 2020, con el frenazo de la pandemia incluido, se viene trabajando en la reapertura de aquellos centros que se vieron arrastrados por los recortes de la crisis. Para ello, primero se trabajó en promocionar a las zonas despobladas, crear atractivo y potenciar oportunidades para que la vida fructificase y diera lugar al regreso de la educación rural.

En 2025 y previo a la creación en 2021 de la Ley para el Desarrollo del Medio Rural en Castilla-La Mancha, la situación ha mejorado notablemente y casi se han recuperado la totalidad de los centros. La educación se abre paso en el medio rural y desde 2019 se han recuperado cuarenta escuelas en zonas rurales con riesgo de despoblación.

De esta manera, la cifra se sitúa en 249 centros en pleno funcionamiento, de los cuales cabe destacar que hasta 72 cuentan con menos de los once alumnos que suponían el mínimo con la legislación anterior a la vigente. En el curso recientemente concluido, la región ha dedicado hasta 384 millones de euros en la promoción de las zonas afectadas por la despoblación, lo que supone un 12,6% más que el año anterior.

Pueblos que reabren sus escuelas

Entre las cinco provincias de Castilla-La Mancha llama la atención el caso de la localidad conquense de Fuentenava de Jábaga. En 2021, logró volver al ejercicio de la educación en su centro cerrado entonces desde hacía 49 años. La escuela rural contaba con 150 años de historia cuando cerró sus puertas en el curso 1971/1972.

Cuenca es junto a Guadalajara la provincia castellanomanchega que más ha sufrido, y sufre todavía, el impacto de la despoblación. Solo en 2020 se lograron poner en marcha las escuelas en Castillejo de Iniesta, Albendea, El Hito y presumiblemente también en Fuentelespino de Haro donde los pupitres se hallaban vacíos desde 2014.

En 2022 también volvió a sonar el timbre en Villaescusa de Haro tras doce años de silencio, gracias a la llegada de tres familias jóvenes a la localidad procedentes de Madrid y Albacete. Con tan solo seis niños el colegió logró volver a practicar la enseñanza. Una vivienda barata y el impacto del teletrabajo son dos de los motivos más alentadores para estos pueblos que siguen luchando para paliar la despoblación.

No se precisa de grandes inversiones

En lo más reciente, la escuela de Escariche(Guadalajara) reabrió sus puertas en el último curso gracias a una inversión de tan solo ocho mil euros que ha certificado el regreso de la electricidad y calefacción para servir a los cinco alumnos presentes en las instalaciones. De ellos uno cursa Infantil y los otros cuatro la Primaria.

Otros ejemplos de los últimos años corresponden a Torralba de Calatrava en Ciudad Real con cinco alumnos, en Cuenca el colegio de Cañaveras, Sacedón en Guadalajara o El Herrumblar en Albacete. Todos ellos de vuelta al colegio entre 2022 y 2025 confirmando el impulso por lo rural logrado en los tiempos recientes.

Tras cada reapertura de un colegio se vislumbra una comunidad que se resiste a desaparecer y que fortalece la vida rural. Garantizar una enseñanza para todos y que llega a cualquier parte para mantener los pueblos, que hace no tanto ponían su vida en vilo. De la mano de un puñado de lapiceros y una pizarra se construye el camino en la lucha contra la despoblación, latente en la campana que abre cada día los colegios de cientos de pueblos en riesgo, pero que no cesan su pelea en lo largo y ancho de Castilla-La Mancha.

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