Piscina
El repugnante reto viral que está cerrando piscinas en toda España llega a Toledo
Olías del Rey se une a los más de 300 municipios afectados por el reto viral que está colapsando piscinas en España
Todo empezó —cómo no— en redes sociales. En 2018, surgió un reto escatológico que parecía destinado a extinguirse por absurdo: defecar en una piscina pública o comunitaria, grabarlo y subirlo a internet. El «juego», entre lo infantil y lo criminal, pasó entonces casi desapercibido. Pero este verano ha vuelto con una fuerza insospechada, alimentado por TikTok, Telegram y foros anónimos. Y sus consecuencias están dejando huella: más de 300 piscinas cerradas en toda España por presencia de heces en el agua.
La última víctima de este disparate: la piscina de la urbanización Los Olivos, en Olías del Rey (Toledo). El pasado fin de semana, en pleno agosto, los residentes se encontraron con el acceso clausurado y un cartel que no dejaba lugar a dudas: piscina cerrada temporalmente. En el agua, restos evidentes de una deposición humana. Se activó de inmediato el protocolo sanitario, con evacuación, análisis químicos y tratamiento de choque con cloro. Resultado: al menos 48 horas sin baño y un cabreo monumental entre los vecinos.
Riesgos que van más allá del asco
Aunque muchos vean este reto como una simple guarrada adolescente, los expertos lo califican de peligro real para la salud pública. El contacto con aguas contaminadas por materia fecal puede provocar desde gastroenteritis hasta hepatitis A, pasando por infecciones parasitarias y bacterianas difíciles de eliminar con cloro ordinario.
La OMS ya alertó hace años de que los agentes patógenos presentes en las heces pueden resistir horas —e incluso días— en agua tratada, y las piscinas comunitarias se convierten en auténticos focos de contagio si no se actúa con rapidez.
Un reto que nació en internet… y se ha hecho viral por toda España
Desde julio, se han registrado casos en Valladolid, Torrelavega, Sopela, Berga, Sant Joan de Vilatorrada, Algete, y decenas de municipios más. En algunos, como en Cataluña o Euskadi, se han instalado cámaras de vigilancia, y se han abierto expedientes sancionadores por delitos contra la salud pública.
En total, más de 300 instalaciones cerradas en lo que va de verano.
¿Un final para este verano de mierda?
El caso de Olías del Rey es solo un reflejo más de una tendencia que mezcla lo viral con lo repugnante. Un verano que, para muchos, se está convirtiendo en un campo de batalla entre el civismo y el absurdo digital.
Con cada cierre, con cada piscina contaminada, con cada chapuzón frustrado, la indignación crece. Porque hay cosas que no deberían ponerse nunca de moda. Y hacer caca en una piscina —por likes o por estupidez— es una de ellas. A la pregunta de Luis Ventoso: ¿Reto viral… o sociedad tarada? La b, la b.