El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, en el Debate sobre el Estado de la Región
Page anuncia en el Debate de la Región decenas de ayudas, inversiones y logros y dispara a Sánchez y al PP
El presidente de Castilla-La Mancha hizo gala del crecimiento económico y de los avances en todos los aspectos desde que está al frente del Gobierno de la Junta
Para empezar el Debate de la Región en Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page utilizó el tono de la cordialidad y de la unidad, aludiendo a la ausencia de frentismo y de corrupción. Prometió escuchar todos los argumentos de PP y Vox y reafirmó la lealtad de la tierra con la Constitución. Fue un sobrevuelo antes del asalto contenido y progresivo y trufado de recados al PP de Cospedal y la herencia recibida.
El PP no fue el único objetivo en el ínterin de los disparos de ametralladora de ayudas, inversiones, deducciones y datos positivos de crecimiento, también el Gobierno de Pedro Sánchez, cuando dijo: «No vamos a permitir ningún tipo de financiación de privilegio más allá del régimen común que tenemos los españoles». Por entonces todavía aplaudía el PP de Núñez, no así Vox, que no lo hizo en ningún momento.
Page dijo: «Aquí se va en serio o no se va. Aquí intentamos ser serios, incluso cumpliendo las normas presentando los presupuestos para poderlos aprobar en tiempo y en forma ». Entonces humeaba el cañón del revolver en el breve, pero importante tiempo de la parada gestual del presidente castellanomanchego. Cargó y continuó hablando de una socialdemocracia «no fanática, no dogmática, inclusiva, que no critica a quien tiene éxito y a quien tiene dinero».
Dijo que ya pasaron los tiempos en que solo podia hablar un presidente autonómica de una comunidad historica «y los demás a callar». Habló del interés general «que aquí tenemos asumido». Defendió el crecimiento de la Comunidad, del PIB, de la población, del liderazgo mundial en el sector primario... Sacó pecho de ser la cuarta región que más riqueza ha creado en el siglo. Y disparó datos desde la tronera.
Panes de conciliación, inversiones empresariales, ayudas a las pymes, formación, turismo. En el ínterin, se acordó de Cospedal: «Si quieres empleo, vota al PP, por Dios, por Dios». Pidió la unión de sindicatos e empresarios, habló de devolver al camino «a quien gandulea», de responder al mercado de trabajo. Hizo gala de la gestión: «Somos serios. Se puede ser progresista en los ingresos, en quien cobrar y se puede ser progresista en quien invertir».
«El mayor de mis incumplimientos es que hacemos más de lo que hemos prometido». Habló de los «justos desahucios». Del trasvase con ráfaga directa a Núñez y la «sumisión» al PP de la Comunidad Valenciana y de Murcia. Reclamó el traslado del domicilio fiscal de quienes viven en la región, pero tributan fuera. Los incendios, la vivienda, con distintos planes, como la reducción a la mitad del impuesto de transmisiones por adquisición de vivienda para menores de 36 años. Lo mismo para los actos jurídicos documentados.
Por hablar habló de los senderistas, de su alma, de la salud, de la esperanza de vida en la región, de las posibilidades, de las perspectivas. Respondió a las acusaciones de la oposición en temas como la sanidad apuntando a la financiación autonómica, a la ausencia de una nueva financiación autonómica que llevan muchos años esperando. Todos los tonos posibles en la intervención de Emiliano García-Page: el cordial, el bromista, el serio («somo serios», repitió con insistencia), el acusador, el irónico, el informativo... en la ondulación de un discurso que no tuvo interrupciones de rechazo, salvo alguna pequeña algarada.
Se mecían las cortes al ritmo de las palabras de Page, sobre todo con las cuchilladas de soslayo, casi invisibles, que alcanzaban a los más sensibles. por decir, dijo que «la economía va bien», y entonces apareció Aznar sin aparecer y sin mencionarse. Rencillas particulares con alusiones desde la Cámara surgieron hacia al final de la intervención. Le espetó al PP que se trata hoy a más del doble de enfermos de cáncer. «No les acuso», dijo, «somos serios aquí», volvió a decir. Arreciaba la risa irónica en los pequeños detalles del ocaso discursivo, donde la sanidad (los logros) fue protagonista. En el casi final «pagista», todavía quedaban anuncios y orgullos, de que «muchos apostaron por la independencia, nosotros apostamos por la dependencia: la que vale la pena».