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El 'Jurassic Park' español está en Castilla-La Mancha: así es la tierra donde los dinosaurios aún dejan huella

Bajo los campos de Cuenca y Guadalajara emerge un mapa fósil único en Europa que revela cómo era la vida cuando los titanes dominaban la Tierra

El hallazgo parecía una casualidad, pero llevaba esperando millones de años. En el yacimiento de Poyos, en Guadalajara, un grupo de paleontólogos levantó la tierra con la precisión de quien abre un libro antiguo y, entre los estratos, aparecieron los restos de varios huevos de titanosaurio, un saurópodo colosal que caminó por estas tierras hace 72 millones de años.

La escena, casi cinematográfica, ha sido descrita como «única en el mundo»: dos tipos diferentes de huevos conservados en un mismo nivel geológico. El descubrimiento, dirigido por Francisco Ortega y Fernando Sanguino, ha convertido al yacimiento en una referencia internacional para comprender la diversidad de los dinosaurios del Cretácico en la Península Ibérica.

Nueva vitrina con huevos de titanosaurios descubiertos en el yacimiento cretácico de Poyos (Guadalajara)JCCM

Mientras el polvo rojizo de la excavación flotaba en el aire, los investigadores sabían que no estaban ante un simple fósil, sino ante un mensaje del pasado. Bajo los montes de Guadalajara dormía el testimonio de un tiempo en el que Castilla-La Mancha era un vergel de vida exuberante, habitado por criaturas que hoy solo sobreviven en las vitrinas del Museo de Paleontología de Cuenca.

Cuenca: la cuna donde el tiempo se detuvo

Unas horas al sur, la tierra vuelve a hablar. En Lo Hueco, a las afueras de Cuenca, la historia se conserva con una precisión asombrosa. Este yacimiento, descubierto durante las obras del AVE, se ha convertido en uno de los depósitos fósiles más importantes de Europa. Aquí aparecieron huesos articulados de saurópodos, tortugas y cocodrilos que convivieron hace más de 70 millones de años, en lo que entonces era una extensa llanura fluvial bañada por el clima cálido del Cretácico.

Excavación de la cola de un dinosaurio en Lo HuecoTurismo Serranía de Cuenca

Caminar por Lo Hueco es viajar a un ecosistema perdido: los restos emergen como fragmentos de una civilización natural que el tiempo quiso enterrar pero no borrar.

El Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA) custodia hoy muchos de esos tesoros: vértebras que pesan decenas de kilos, cráneos de cocodrilos prehistóricos, piezas de flora petrificada que reconstruyen la imagen de una región tropical, exuberante y húmeda, muy distinta a la meseta actual.

Museo Paleontológico de CuencaTurismo de Castilla-La Mancha

Las Hoyas: el humedal que guarda la vida

Pero si hay un lugar donde la ciencia y la poesía se dan la mano, ese es Las Hoyas, también en la provincia de Cuenca. A primera vista, no parece más que un paisaje de piedra y matorral, pero bajo sus capas calizas se conserva uno de los archivos naturales más completos del planeta.

Hace unos 125 millones de años, esta zona era un humedal inmenso donde convivían peces, insectos, pequeños mamíferos y las primeras aves. Gracias a un proceso de fosilización excepcional, se han hallado restos de piel, plumas y tejidos blandos que permiten reconstruir con detalle la vida del Cretácico Inferior.

Simulación Las HoyasPortal Cultura Castilla-La Mancha

En Las Hoyas, cada fragmento de roca cuenta una historia microscópica: un pez que saltó y quedó atrapado en el fango, una hoja que flotó hasta hundirse en la laguna, el rastro de una criatura que cruzó la orilla y nunca volvió. El tiempo, paciente, los transformó en piedra y los dejó listos para ser descubiertos millones de años después.

Una región que respira pasado

La paleontología ha hecho visible lo que la tierra llevaba siglos ocultando: que Castilla-La Mancha fue un territorio de gigantes. Sus valles, hoy dorados por el trigo y el sol, fueron en otro tiempo selvas húmedas donde los titanosaurios caminaban entre coníferas y helechos gigantes.

Lo que comenzó como un descubrimiento aislado en Guadalajara se ha convertido en el hilo conductor de un relato mucho más amplio: el de una región que fue cuna de vida, puente entre continentes y hogar de criaturas que desaparecieron cuando el mundo cambió para siempre.

Los museos y yacimientos de Castilla-La Mancha forman ahora un mapa oculto del tiempo, una ruta que une ciencia, historia y emoción. Desde los huevos de Poyos hasta las huellas de Las Hoyas, cada paso revela un fragmento de la epopeya natural que precedió al hombre.

El viaje continúa bajo nuestros pies

Quien recorra hoy estas tierras verá campos de cereal, pueblos tranquilos y horizontes infinitos. Pero bajo esa calma late otro paisaje, más antiguo y salvaje, donde los saurópodos todavía dejan su sombra al caer la tarde.

Castilla-La Mancha no solo custodia su historia: la sigue escribiendo, capa a capa, excavación a excavación. En cada piedra hay un latido fósil, una promesa de descubrimiento. Porque, aunque los dinosaurios desaparecieron hace millones de años, en esta tierra todavía se puede escuchar su eco.