El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-PageDAVID ESTEBAN GONZALEZ/JCCM

Page rompe el guion y exige a PP y PSOE un gran pacto para frenar la «desvertebralización» de España

En plena efeméride por los 50 años de la muerte de Franco, el presidente castellano-manchego reclama recuperar el consenso de la Transición y armonizar servicios entre autonomías para recomponer el Estado

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha aprovechado un foro informativo organizado por El Mundo en Toledo para lanzar un mensaje especialmente claro a los dos grandes partidos nacionales. Ha pedido a PP y PSOE explorar un acuerdo amplio para armonizar servicios públicos entre comunidades autónomas, un pacto que —ha insistido— debe liderar el Gobierno central con el objetivo de frenar la «desvertebralización» que, según ha señalado, atraviesa el país.

Page ha hecho un repaso a las últimas cinco décadas para recordar cómo España ha pasado «de ser un país centralista» a otro profundamente descentralizado, mientras el Estado «se ha ido despreocupando» de competencias esenciales cedidas a las autonomías.

Ese proceso —«con acierto y buena intención», ha matizado— ha terminado «deshilachando el puzle» territorial. Por eso ha considerado urgente impulsar una verdadera armonización.

Una radiografía que cruza España: «Es sentido común»

Para ejemplificarlo, ha recurrido a un caso sencillo: «¿Es normal que una radiografía en La Coruña se pueda ver en un ordenador en Tomelloso? Es de sentido común».

Ha defendido que esa coordinación debería extenderse a muchas más áreas. «Hay muchas cosas que se pueden ahormar», ha subrayado, siempre bajo la dirección del Estado.

Además, ha reclamado más inversiones destinadas a cohesión territorial, otro de los «pactos posibles» para recomponer el país.

Cincuenta años después: un clima opuesto al de la Transición

Page ha enmarcado su intervención en la efeméride que se recuerda estos días: los cincuenta años de la muerte de Francisco Franco. Castilla-La Mancha ya ha preparado su propia conmemoración, aunque el presidente ha explicado que lo esencial es lo que representó aquel punto de inflexión: el nacimiento de una España basada en acuerdos y expectativas compartidas.

Sin embargo, ha dicho que hoy el país atraviesa un ambiente político «totalmente opuesto» al que acompañó a la Constitución.

«El problema no es tanto qué hacer ante la crisis, sino qué es España. Y eso genera incertidumbre global», ha lamentado.

Por eso ha defendido «recuperar la normalidad», algo que —ha señalado— requiere «prescindir de quienes generan confrontación y frentismo».

Un aviso a PP y PSOE: «Los partidos no son un fin en sí mismos»

El presidente también ha aprovechado para advertir sobre la deriva del sistema de partidos.

«Los partidos que vertebran la política se están convirtiendo en fines en sí mismos. Y no lo son», ha afirmado.

Ha pedido recuperar la idea original de la democracia: situar los intereses del país por encima de los intereses partidistas.

Del regreso de la Corona al presente político

Page ha recordado igualmente la vuelta de la Corona al escenario institucional tras la etapa anterior y ha valorado el papel de Juan Carlos I como una figura con «dimensión de Estado». Ha destacado su determinación en momentos clave y su capacidad para tomar decisiones arriesgadas que contribuyeron al avance democrático.

«Cuando se necesitaba alguien que metiera prisa e incluso osadía, ha estado Juan Carlos», ha dicho. «Y hoy, que se necesita una enorme paciencia, está Felipe. Los papeles no han ido mal».

«Responsable, pero no vanidoso»: cómo ha descrito su papel en el PSOE

Preguntado por su posición dentro del PSOE, Page ha afirmado que se siente «responsable», pero «sin vanidad».

«No tengo ambiciones personales. Hablo de cuestiones estratégicas, no de conspiraciones», ha asegurado.

Ha añadido que se conforma con «rendir tributo a España y al PSOE» y con sostener un socialismo «con espacio propio, que no se vende al mejor postor».