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Varias personas en las inmediaciones del aeropuerto de Ciudad Real en 2025
Europa Press

La rave más secreta de Europa toma un pantano de Albacete tras una noche de caos y guardias civiles heridos

Cerca de mil caravanas recorrieron varios municipios antes de asentarse en el entorno de El Cenajo, en un operativo marcado por la tensión y la intervención de la Guardia Civil

La conocida como Big Fucking Party, una de las raves más herméticas y controvertidas del circuito underground europeo, ha terminado arrancando en el entorno del embalse de El Cenajo, en la provincia de Albacete, tras horas de incertidumbre y desplazamientos constantes. El inicio de la fiesta no fue inmediato ni sencillo: estuvo precedido por un largo periplo de vehículos, controles policiales y una noche de máxima tensión en distintos puntos de la comarca.

La llegada de los primeros participantes comenzó el martes en la pedanía de Cordovilla, perteneciente a Tobarra. A partir de última hora de la tarde y, sobre todo, ya entrada la noche, el número de furgonetas y caravanas fue creciendo hasta conformar una caravana que acabaría reuniendo a cerca de un millar de vehículos procedentes de distintos puntos de España y de otros países europeos.

El primer intento frustrado y el despliegue policial

Todo apuntaba a que la fiesta podría instalarse en ese primer punto. Sin embargo, un rápido despliegue de la Guardia Civil impidió el asentamiento. Los agentes actuaron para evitar que la rave echara raíces en la zona, obligando a los asistentes a replegarse y a mantener el carácter itinerante del evento.

Durante esas primeras horas, la Benemérita trató de frenar el avance del convoy e incluso llegó a inmovilizar cientos de vehículos. La situación se prolongó hasta bien entrada la madrugada, en un pulso constante entre los organizadores y los cuerpos de seguridad, mientras la caravana buscaba un nuevo enclave donde instalar el macroevento ilegal.

De madrugada y sin rumbo fijo: el convoy se dispersa

Fue alrededor de las tres de la madrugada del último día del año cuando parte de los asistentes decidió dispersarse y poner rumbo a otras zonas cercanas al embalse de El Cenajo. El convoy, ya fragmentado, atravesó distintos caminos y términos municipales hasta acercarse definitivamente al pantano, un enclave natural situado en un área limítrofe entre Albacete y Murcia.

Ese movimiento nocturno, marcado por la falta de información oficial y el secretismo habitual que rodea a este tipo de raves, incrementó la tensión y complicó aún más el dispositivo de control desplegado por la Guardia Civil.

Piedras contra los vehículos oficiales y agentes heridos

Durante el traslado, se produjeron los incidentes más graves de la noche. Según ha denunciado la Asociación Unificada de Guardias Civiles, algunos de los asistentes apedrearon vehículos oficiales, lo que provocó que varios agentes resultaran heridos. Un episodio que ha elevado la preocupación por la seguridad de los efectivos y ha vuelto a poner en cuestión la gestión de este tipo de concentraciones ilegales.

Pese a los altercados, la caravana logró finalmente asentarse en el entorno del pantano de El Cenajo, donde la Big Fucking Party ha comenzado bajo una estrecha vigilancia policial.

Tras los incidentes, la Asociación Unificada de Guardias Civiles ha sido contundente. Desde la AUGC denuncian una «falta absoluta de previsión y planificación» ante la celebración de esta rave ilegal en Albacete y advierten de que la situación ha vuelto a poner en peligro la integridad física de los agentes.

La asociación alerta de la improvisación, la escasez de medios y los «riesgos innecesarios» asumidos por los efectivos desplegados, subrayando que, mientras «unos miran para otro lado», son los guardias civiles quienes acaban asumiendo el caos y enfrentándose a situaciones límite que, a su juicio, podrían haberse evitado. Por ello, exigen responsabilidades y una planificación real ante este tipo de eventos.

Un déjà vu de fin de año en Castilla-La Mancha

Lo ocurrido en El Cenajo no es un episodio aislado. El pasado año, coincidiendo también con el cambio de calendario, una macrofiesta similar se celebró en el entorno del aeropuerto de Ciudad Real. Aquel evento se prolongó durante seis días y, según datos de la Subdelegación del Gobierno, reunió a más de 5.000 personas, con un balance final de diez detenidos y 65 denuncias.

En ediciones anteriores, los colectivos organizadores —principalmente procedentes de Bélgica, Francia y Reino Unido— han elegido distintos puntos del país para celebrar estas raves itinerantes, pasando por provincias como Granada o por la Región de Murcia. Un modelo que se repite cada año y que, de nuevo, ha situado a un enclave natural de Albacete en el centro de la polémica.

Con la Big Fucking Party ya en marcha en el entorno del pantano de El Cenajo, todas las miradas están puestas ahora en cómo evolucionarán los próximos días y en si se repetirán los problemas de seguridad que han marcado su accidentado arranque.

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