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Rais Millán, ravero de Barcelona asistente de la 'Big Fucking Party' que se celebra en Férez EUROPA PRESS / VÍCTOR FERNÁNDEZ 01/1/2026EUROPA PRESS / VÍCTOR FERNÁNDEZ

Una megarave ilegal convierte un embalse perdido de Albacete en territorio sin ley en pleno Año Nuevo

La macrofiesta sin autorización sigue activa, con caminos colapsados y tensión constante con la Guardia Civil

La rave ilegal instalada en el entorno del embalse del Cenajo sigue activa. Lejos de disolverse tras la noche de Año Nuevo, la macroconcentración mantiene ocupados caminos rurales, zonas de monte y terrenos colindantes al pantano, en el término municipal de Férez, sin autorización administrativa ni control oficial.

Miles de personas procedentes de distintos países europeos permanecen en la zona, levantando una ciudad efímera que funciona al margen de la ley y fuera de cualquier supervisión institucional, en un entorno natural que no está preparado para soportar un evento de esta magnitud durante varios días consecutivos.

Nada de lo que ocurre es espontáneo. La convocatoria se ha organizado mediante canales opacos y contactos cerrados, una fórmula diseñada para retrasar la intervención policial y facilitar que la ocupación se consolide antes de que puedan adoptarse medidas efectivas.

La estrategia continúa funcionando mientras la llegada de nuevos vehículos no cesa y los accesos siguen viéndose desbordados por un flujo constante de asistentes que se suman a la concentración.

Accesos colapsados y tensión constante con la Guardia Civil

La Guardia Civil mantiene controles en los caminos colindantes, pero la situación sigue siendo tensa. Los accesos permanecen colapsados y se registran episodios continuados de desobediencia por parte de asistentes que fuerzan el paso, aparcan fuera de las zonas habilitadas o acceden a pie por viñedos y senderos para esquivar la vigilancia.

La presión de cientos de vehículos y miles de personas dificulta cualquier actuación eficaz y prolonga una situación que, lejos de normalizarse, continúa generando problemas de seguridad.

Música sin licencia y actividad ininterrumpida

La música electrónica no se ha detenido. Los escenarios ilegales continúan activos, con sistemas de sonido de gran potencia funcionando sin autorización, sin control de horarios ni de niveles acústicos.

Durante el día y la noche, el ruido se extiende por el entorno natural, evidenciando la ausencia total de permisos y de un marco legal que garantice la seguridad de los asistentes y el respeto al medio ambiente.

Un impacto ambiental que se agrava con el paso de los días

Con el paso de las jornadas, el impacto sobre el entorno se intensifica. El tránsito constante de vehículos deteriora caminos rurales, se ocupan nuevas zonas del monte y aumenta el riesgo ambiental en un espacio sin infraestructuras ni servicios adecuados para gestionar residuos, aguas o emergencias.

La permanencia prolongada de la rave agrava una situación que ya de por sí resulta incompatible con la protección del entorno natural.

La autogestión no sustituye a la legalidad

Los participantes insisten en que se organizan y limpian sus espacios, pero la autogestión no puede sustituir a la legalidad ni a las obligaciones administrativas que conlleva un evento de esta magnitud.

La ausencia de permisos implica también la ausencia de seguros, planes de evacuación, controles sanitarios o garantías mínimas en caso de incidente grave.

La rave del Cenajo se mantiene como un problema abierto. Mientras la música sigue sonando y la ciudad ilegal continúa creciendo, las administraciones afrontan una situación compleja en la que cualquier actuación requiere un delicado equilibrio entre seguridad, legalidad y control del orden público.

Lo que ocurre hoy en este embalse de Albacete no es un hecho aislado ni cerrado. Es una situación en desarrollo, que sigue poniendo en evidencia la dificultad para frenar este tipo de eventos ilegales cuando ya están en marcha y la sensación de impunidad que rodea a un fenómeno que, una vez más, continúa activo en pleno corazón del campo español. Y mientras la rave siga activa, la pregunta no es cuántos días durará, sino hasta cuándo se permitirá que la ilegalidad se convierta en norma.

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