Vladímir Ilích Uliánov, Lenin
575 años de su nacimiento

Isabel la Católica, entre la historia y la Leyenda Negra: así fue la Reina más decisiva de España

Cuando se cumplen 575 años del nacimiento de Isabel la Católica, El Debate revisita la figura de una Reina que forjó España y desmiente los tópicos que han deformado su legado.

Sarah Durwin
Sarah Durwin

Reina, madre, católica y esposa, Isabel la Católica es, probablemente, la reina más importante de la modernidad y ejemplo de mujer en todas sus facetas. Fue retratada por sus contemporáneos como una mujer prudente, honesta, devota, casta, magnánima y ejemplar.

Isabel de Portugal y Braganza, siendo víctima de uno de sus ataques de demencia con su hijo menor, Alfonso de Castilla (izquierda) y su hija mayor, la futura reina Isabel la Católica (derecha)
Isabel de Portugal y Braganza, siendo víctima de uno de sus ataques de demencia con su hijo menor, Alfonso de Castilla (izquierda) y su hija mayor, la futura reina Isabel la Católica (derecha)

Isabel I de Castilla fue una reina ambiciosa y de carácter implacable, pero no estaba destinada a reinar. Ocupaba el tercer lugar en la sucesión, después de sus hermanos varones, Enrique IV y Alfonso; sin embargo, actuaría con astucia y determinación para convertirse primero en princesa de Asturias, luego en heredera y, más tarde, en Reina «propietaria» de Castilla.

Su unión con Fernando II de Aragón, llevada con suma cautela y muchas precauciones, significaría la unión dinástica que transformaría la variedad de reinos de la España medieval en un cuerpo político con una sola dirección, una sola diplomacia, un solo ejército.

Detalle de la "La Rendición de Granada" de Francisco Pradilla y Ortiz
Detalle de la "La Rendición de Granada" de Francisco Pradilla y Ortiz

Muchos cronistas de la época destacaron su fortaleza, su justicia, modestia, constancia y, especialmente, su prudencia, así como su capacidad para atender a sus gobernados, según advierte el catedrático de Historia Medieval Miguel Ángel Ladero Quesada en su artículo titulado Isabel la Católica vista desde sus contemporáneos.

Su esmerada educación para el gobierno le permitió dirigir grandes empresas como la culminación de la Reconquista, la unidad de la nación y el descubrimiento de un Nuevo Mundo. También estableció la Santa Inquisición y creó la Santa Hermandad en favor de la unificación religiosa de la Corona hispánica.

También fue una gran madre y esposa. De la unión con Fernando salieron cinco hijos: Isabel, Juan —el único varón, que moriría a los 19 años—, Juana, Catalina y María. «Para la reina fueron causa de experiencias muy amargas que influyeron en el deterioro de su salud en los años posteriores. Se preocupó siempre de buscar buenos educadores para sus hijos, «nunca fue severa con ellos», destacó la rectora de la Universidad Católica de Ávila, María del Rosario Sáez Yuguero, sobre la faceta de la reina como madre. A pesar de su trabajo como Reina, fue una madre presente que dio mucha importancia a la formación cultural e intelectual y, por supuesto, también religiosa.

La reina Isabel la Católica, presidiendo la educación de sus hijos de Isidoro Santos Lozano Sirgo
La reina Isabel la Católica, presidiendo la educación de sus hijos de Isidoro Santos Lozano Sirgo

Pero Isabel, además de madre, era Reina y sabía que, a través de las alianzas matrimoniales de sus hijos, aseguraría lazos con otros países para dar forma al proyecto titánico que tenía junto a su marido: un Imperio donde no se ponía el Sol. Tuvo que realizar sacrificios para seguir los dictados de una soberana de su época y, a la vez, buscar lo mejor para sus hijos.

Fernando II de Aragón de Bernardino Montañés
Fernando II de Aragón de Bernardino Montañés

Como cónyuge, Isabel la Católica profesó siempre un profundo amor por su marido, al que siempre fue fiel. Ella lo definiría, pocas horas antes de su muerte, como «el mejor Rey de España», mientras que él declaró en su testamento que Isabel «era ejemplar en todos los actos de virtud y del temor de Dios».

La religión fue determinante en la vida de la Reina Isabel la Católica, título que se le concedió en 1496 por decisión común del Sacro Colegio y del Papa, «por sus grandes méritos» en la fe católica y en la fe cristiana. En la bula papal se enumeraron los méritos para tal consideración: la conquista del reino de Granada, la defensa contra los otomanos y la unificación de los reinos bajo una misma fe. En 1958 se inició el proceso de canonización de la Reina Isabel la Católica en la Archidiócesis de Valladolid, provincia a la que pertenece Medina del Campo, donde falleció la reina Isabel la Católica el 26 de noviembre de 1504.

Doña Isabel la Católica dictando su testamento de Eduardo Rosales
Doña Isabel la Católica dictando su testamento de Eduardo Rosales

Sin embargo, su biografía no está exenta de mitos y tópicos, fruto de la propaganda antiespañola que alimenta la Leyenda Negra. Desde El Debate desmentimos algunos de los mitos más repetidos sobre la Reina Católica.

Sobre su higiene

Uno de los tópicos más repetidos de la vida de Isabel la Católica es su relación con la higiene. La afirmación de que la reina castellana era poco aseada y no se cambiaba nunca de ropa deriva de un juramento que nunca realizó. Según la leyenda, Isabel aseguró que no se lavaría ni cambiaría de camisa hasta que Granada fuese conquistada por los cristianos.

Retrato de la reina Isabel la Católica Retrato de Isabel Clara Eugenia de Austria, hija del rey Felipe II de España
Retrato de la reina Isabel la Católica ; Retrato de Isabel Clara Eugenia de Austria, hija del rey Felipe II de España

En realidad, quien aseguró, de forma simbólica, que no se cambiaría de camisa fue Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II y gobernadora de los Países Bajos, hasta pacificar Flandes. Esta promesa se realizó en el contexto de la Guerra de Flandes, que duró más de tres años. No obstante, no existe prueba de que Isabel Clara Eugenia llevase a cabo aquel juramento.

Es más, según el cronista Hernando del Pulgar, Isabel la Católica «era mujer muy ceremoniosa en los vestidos y arreglos, y en sus estrados e asientos, e en el servicio de su persona».

Empeñar sus joyas para financiar el viaje de Colón

En el imaginario popular se ha instalado la idea de que Isabel I de Castilla tuvo que empeñar sus joyas para financiar el proyecto de Cristóbal Colón de llegar hasta Asia navegando hacia el Oeste, pero que acabaría descubriendo un Nuevo Mundo. Esta falsa anécdota viene de la concepción de que era una monarca pobre, con un reino pobre.

Pero nada más lejos de la realidad. Durante su reinado, los Reyes Católicos llevarían a cabo «una serie de procedimientos que los hicieron tener muchísimo dinero», según advierte el doctor en Humanidades y gran defensor de la Hispanidad Juan Miguel Zunzunegui. Es más, los tres barcos y 400 personas que necesitaba Colón para su viaje «eran algo muy barato» para «la monarquía hispana, el reino más rico de Europa», asegura el mexicano.

Corona de Dª Isabel con 14 cm de diámetro Cetro de Dª Isabel con 1 metro de longitud
Corona de Dª Isabel con 14 cm de diámetro; Cetro de Dª Isabel con 1 metro de longitud - Foto: Capilla Real de Granada

Por ello, «Isabel no empeñó sus joyas», sentencia. Si el supuesto de que el reino era pobre fuese cierto, ¿cómo se explica que, seis meses después del primer viaje, la Corona autorizara otra expedición con 17 barcos y 1.500 personas embarcadas?

«Genocida y colonialista»

En 2024, la estatua de la Reina Católica ubicada en la plaza Isabel la Católica de La Paz, Bolivia, fue víctima del vandalismo de un grupo de feministas. El acto tuvo lugar el 12 de octubre de hace dos años y, tras arrojar pintura roja al monumento, escribieron: «Colonialismo es despojo, es racismo, es genocidio». Además, la calificaron de «patrona del colonialismo» en señal de burla. Pero lo que este grupo de feministas no sabe es que la misma reina a la que tacharon de «colonialista» fue quien procuró que los indios no recibiesen «agravio alguno».

Estatua de Isabel la Católica en La Paz, Bolivia, en 1928, donado por la comunidad española en 1928
Estatua de Isabel la Católica en La Paz, Bolivia, en 1928, donado por la comunidad española en 1928

Tras el regreso de Colón en 1493, Isabel redactó una serie de órdenes de cara a los siguientes viajes que se realizarían. La Reina Católica ordenó que tratasen «a dichos indios muy bien y con cariño, y abstenerse de hacerles ningún daño, disponiendo que ambos pueblos debían conversar e intimar y servir los unos a los otros en todo lo que puedan». Por su gran labor en la defensa de la igualdad de los súbditos americanos, la reina Isabel se ganaría el título de precursora de los derechos humanos.

Recepción de Colón a su regreso de su primer viaje por Sus Majestades los Reyes Católicas
Recepción de Colón a su regreso de su primer viaje por Sus Majestades los Reyes Católicas
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Especial realizado por:

Redacción: Sarah Durwin. Diseño: David Díaz.

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