Juancar Torres, piloto y bombero albaceteño
Juancar Torres planta cara al desierto de Arabia y alcanza el ecuador del Dakar, tras una noche en las dunas
El piloto albaceteño se enfrenta a un reto que responde a un sueño creado en la niñez, que le ha llevado a dormir solo en el desierto midiéndose ante el rally más duro del planeta
España es un país que entiende su cultura deportiva a través de sus campeones. Los deportes interesan y dejan de interesar en función de si es un 'paisano' el que se alza con la gloria. Ejemplos recientes dan cuenta del fenómeno, con la Formula 1 multiplicando su interés general gracias a los éxitos de Fernando Alonso o en menor medida con Rafa Nadal en tenis, aunque en la raqueta España siempre ha gozado de honorable representación.
Mientras tanto, otros deportistas dignos de admirar escriben su historia en silencio, alejados de los focos mediáticos y luchando por mantener vivos una serie de sueños, que debido a la menor visibilidad, se presentan casi imposibles ante la falta de respaldo de instituciones y patrocinadores. El deporte también existe más allá de la élite y en pleno Dakar, hay españoles que se enfrentan a las dunas sin que nadie sepa su nombre.
Dando ‘gas’ a su moto, el albaceteño Juan Carlos Torres se enfrenta al sueño de toda una vida. Un reto que nace en la infancia y por el que ha peleado prácticamente solo para por fin enfrentarse al desierto en el rally más duro del mundo. Escasos patrocinadores, apoyo institucional simbólico, pero mucha ambición para sostener la idea que se sembró cuando todavía era un niño.
Juan Carlos Torres es bombero de profesión y semanas antes de viajar a Arabia Saudí hablaba con El Debate para relatar la construcción de un sueño y su intención de aportar un granito de arena a crear cultura del patrocinio deportivo más allá de los grandes escenarios. En su aventura, el nombre de Albacete atraviesa el desierto de su mano.
Ha sido muy duro, pero el albaceteño ha llegado casi al ecuador de la prueba, tras tener que pasar la noche en el desierto aprovechando el día de descanso. Una noche luchando contra el frío y el agotamiento físico, que le ha permitido llegar al campamento tras pasar la noche en mitad de la nada.
El sueño de toda una vida
Juancar Torres, piloto y bombero albaceteño
Tras varios años invirtiendo en moto, equipo y experiencias necesarias para poder optar a participar en el rally Dakar, Juan Carlos Torres recibió el mensaje de admitido de cara a la edición 2026. Después de la carrera de fondo hasta el billete a Arabia, comenzó a esprintar para llegar a punto a la cita. Contando la etapa prólogo que establece el orden de salida, el albaceteño se enfrenta a catorce días, de los cuales ha superado ya seis etapas.
El comienzo es clave. Un nuevo escenario, un formato de competición diferente y mucho por aprender en la primera toma de contacto. Tras superar la prólogo relataba la rapidez de la prueba, la dificultad de la arena y los diferentes obstáculos, que le llevaron a una filosofía en la que más vale guardar que cometer un error. «El Dakar es muy largo, la gente va a caer por eliminación y no quiero ser yo», comentaba al finalizar la etapa prólogo.
Además, a lo largo de estas primeras etapas ha comentado la importancia de fijarse en pilotos con experiencia, que han acabado varios Dakar y que le ayudan a aprender a gestionar. Una filosofía comprometida con el sueño de acabar el rally más duro del mundo, de no permitir que nadie te diga que no puedes. A su vez, ha realizado una lista de agradecimientos para cada día, que relataba emocionado en la previa de la prueba en los micrófonos de TVE.
Más allá de lo bonito que hay detrás de la ambición de Juancar Torres, el Dakar no es fácil para nadie. Al finalizar la primera etapa comentó sus primeros problemas en el bíceps izquierdo, mientras sacaba la moto de unas piedras donde fue al suelo. El fisioterapeuta confirmó que no había rotura, pero en redes sociales y entre risas confirmaba que, aun con el roto, habría corrido.
Una noche en mitad del desierto
Juancar Torres, piloto y bombero albaceteño
El paso de los días, el cansancio acumulado y el desgaste de la moto marcan el Dakar. Factores de vital importancia que el piloto albaceteño muestra diariamente en redes sociales. Desde el polvo de arena en el filtro de la moto hasta el cambio del embrague, que quedó prácticamente inservible tras una caída.
Juan Carlos Torres corre sin equipo y mientras otros marchan a descansar, él enciende la linterna y comienza a poner su moto a punto para la siguiente etapa. Todo ello tras dos jornadas de maratón que comenzaron a dejar la primera gran lluvia de eliminados del Dakar. Gracias a que contrató el servicio de la marca KTM, que no es barato (1.300€), logró las piezas de repuesto necesarias, lo que muestra la dureza de competir siendo piloto y mecánico.
En el sexto día de competición saltaron las alarmas. El radar que marca la posición de los pilotos durante el recorrido, mostraba como el albaceteño iba perdiendo posiciones, hasta que en el punto del recorrido que marcaba los 248 kilómetros se quedó completamente parado. Todo podría haber pasado. Una caída, una avería en la moto o cualquier incidente que incluso podría haber obligado al abandono, según daban a entender las horas sin avanzar en la etapa.
Todo ello quedó resuelto a la noche, cuando por fin se supo del estado de Juan Carlos Torres. Una decisión difícil, pero valiente que le llevó a dormir toda la noche en mitad del desierto. El agotamiento le obligó a frenar y argumentaba que además no tenía ritmo, que no se le dan también las dunas como deberían por lo que decidió parar y seguir por la mañana aprovechando que al haber día de descanso, podría seguir en carrera.
Felizmente llegó al campamento y su sonrisa mostraba la satisfacción de haber superado el que hasta ahora ha sido su mayor reto en carrera. El albaceteño sigue vivo en su debut en el Dakar. El sueño de toda su vida.