Desayuno AFAMMER 2026AFAMMER

Por qué 2026 será un punto de inflexión para las mujeres del campo

El Año Internacional de la Mujer Agricultora impulsa formación, empleo y liderazgo en el medio rural

En un momento decisivo para el futuro del campo, la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (AFAMMER) ha cerrado 2025 consolidando su papel como una de las organizaciones clave en la defensa de la igualdad en las zonas rurales. Así lo ha expuesto su presidenta nacional, Carmen Quintanilla, durante un desayuno informativo en el que ha hecho balance del último año y ha avanzado los retos que marcarán 2026, declarado por Naciones Unidas como Año Internacional de la Mujer Agricultora.

El crecimiento de AFAMMER no es solo estructural, sino humano. A lo largo de 2025, más de 4.500 mujeres rurales participaron en 132 acciones formativas desarrolladas en toda España, el doble que el año anterior. Cursos, talleres y jornadas que han puesto el foco en la formación para el empleo, la digitalización, los cuidados, el emprendimiento y la prevención de la violencia de género, con un objetivo claro: avanzar hacia una igualdad real que todavía encuentra demasiados obstáculos en el medio rural.

«Invertir en mujer rural es sembrar futuro para nuestros pueblos», ha subrayado Quintanilla, que ha defendido la necesidad de seguir apostando por políticas que permitan a las mujeres quedarse, trabajar y liderar en sus municipios. Programas como Conecta en Rural, Cuida Rural+ o el Plan Plurirregional de Formación han permitido dotar a cientos de mujeres de competencias tecnológicas, mejorar la calidad de los cuidados y reforzar el tejido económico en el campo, con el apoyo de distintas administraciones y entidades sociales.

Uno de los grandes desafíos sigue siendo la brecha digital. Solo el 2% de las mujeres ocupadas en el entorno rural trabaja en el sector de las tecnologías de la información, frente al 5,7% de los hombres. Un dato que, en palabras de la presidenta de AFAMMER, evidencia la urgencia de seguir impulsando la capacitación digital como herramienta clave para el empleo y el liderazgo femenino.

La violencia de género continúa siendo otra de las grandes preocupaciones. En 2025 fueron asesinadas 46 mujeres en España, 16 de ellas residentes en zonas rurales, una realidad que, según Quintanilla, obliga a reforzar los recursos de prevención, atención y protección en los pueblos, donde las víctimas sufren una mayor vulnerabilidad y aislamiento.

Con la mirada puesta en 2026, AFAMMER se suma de manera activa al Año Internacional de la Mujer Agricultora, una iniciativa que busca reconocer el papel esencial de las mujeres en los sistemas agroalimentarios y en el sostenimiento de la vida rural. «La historia de la agricultura no puede escribirse sin ellas», ha afirmado Quintanilla, quien ha reclamado un mayor impulso a la Ley de Titularidad Compartida de las explotaciones agrarias, que desde 2011 apenas ha permitido la inscripción de 1.558 mujeres en toda España.

El próximo año tendrá también una marcada dimensión internacional. AFAMMER volverá a participar en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que celebrará su 70ª sesión en marzo en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, donde la entidad cuenta con estatus consultivo especial. En este foro, la asociación organizará un encuentro centrado en el liderazgo femenino rural y la justicia de género.

La agenda se completa con la participación de Quintanilla el 29 de enero en el I Encuentro de Permacultura que se celebrará en Filipinas, así como con la organización del seminario europeo «La digitalización: una oportunidad para el empleo de las mujeres rurales», que tendrá lugar los días 10 y 11 de febrero en Ciudad Real.

De cara a 2026, AFAMMER dará continuidad a programas consolidados y pondrá en marcha nuevas iniciativas vinculadas a la dinamización del territorio a través del turismo, con el objetivo de poner en valor el patrimonio natural, cultural y los productos locales del medio rural. Una hoja de ruta que refuerza el papel de la asociación como referente del feminismo rural y como voz imprescindible en el debate sobre el futuro del campo en España.