Jugadores del Albacete Balompié celebran la victoria sobre el Real Madrid en Copa del Rey
La Copa del Rey le pega un 'Albacetazo' a un Real Madrid al que no le valió solo con el escudo en el Belmonte
El Albacete Balompié da la sorpresa y firma una noche para la historia con el gol de Javi Villar y el doblete de Jefte, que arruinan el estreno de Álvaro Arbeloa con un marcador final de 3 a 2
El fútbol es caprichoso y gusta de grandes historias. La de ayer en el Carlos Belmonte entra directamente en la crónica histórica de la ciudad, con un Albacete que imprimió ilusión, rigor y esfuerzo a un desafío prácticamente imposible. El pico a escalar era casi inasumible. Un Real Madrid herido, con cambio de entrenador incluido y que venía a Albacete a reponerse de la derrota en Supercopa. Álvaro Arbeloa iniciaba una nueva era, ansiada para el 'espartano', que no pudo con el soñador 'Quijote'.
Desde que el sorteo decidió que el Real Madrid pelearía los octavos de final contra el Albacete, la ciudad se volcó para un día que, independientemente del resultado, entraría de lleno en el recuerdo de los albaceteños. El rival imponía respeto, con un elenco de grandes nombres del escaparate fútbol y la sensación de que quizá el Alba podía pagar los platos rotos de la derrota blanca en Supercopa.
Veintiún años después, Albacete y Real Madrid volvían a verse las caras. Nostalgia de tiempos de gloria pasados, que ya quedan muy lejos para los que los disfrutaron y que escriben un relato 'legendario' para aquellos que no vieron un Alba en la élite del fútbol español. La noche se presentaba fría, Vinicius lo comentaba durante el calentamiento y la niebla de la primera mitad terminó por confeccionar el ambiente mágico necesario, para una gesta en forma de 'Albacetazo', que dejó K.O. a todo un Real Madrid.
Tres goles para el recuerdo
Los jugadores del Albacete celebran su primer gol, obra del defensa Javi Villar
Es fácil caer en el tópico, pero cuando se trabaja, se corre y se juega con una idea, se puede hacer frente a cualquier rival. Tres premisas básicas que abandonaron Chamartín hace ya algún tiempo y que sirvieron al Albacete para mostrar que el único blanco fue el del Alba. Soñar te puede llevar a calcular erróneamente o incluso pensar que todo vale, pero si algo supo hacer bien el equipo de Alberto González fue creer desde la conciencia. Un planteamiento táctico estudiado y ensayado que dejo estéril a un Real Madrid, que solo encontró la red tras jugadas a balón parado.
Javi Villar y Jefte son desde ayer parte de la historia del Albacete Balompié. Nombres que resonarán con el paso de los años en un recuerdo compartido que une. El doblete de Jefte, tras partir del banquillo es la culminación a una historia personal de superación. Un jugador que abandonó el balón para curarse mentalmente hace años, que trabajó durante el proceso como electricista y que puede presumir de dos tantos para eliminar al Real Madrid y que significan el histórico pase a cuartos de final del Albacete.
El que abrió la lata de Javi Villar es otro golpe más a la filosofía de un Real Madrid que rifa su cantera opacándola con el brillo de las estrellas galácticas, que no pudieron frenar su testarazo inapelable al primer palo. El canterano dio comienzo a la condena de los de Chamartín, que llegaban con estreno en el banquillo, tras una polémica destitución de Xabi Alonso. La actitud de los jugadores en el partido le da la razón. Un bajo rendimiento que solo se entiende mirando a la plantilla que juzga métodos, entrenadores y esfuerzos, con el beneplácito de un Florentino Pérez que se puso del lado futbolista. Veinticuatro horas después el argumento de su cese, se cayó.
El Alba se ha ganado el privilegio de tomarse otra Copa, los cuartos de final aguardan y otro equipo de Primera visitará el férreo feudo que es el Carlos Belmonte. La victoria debe servir para fortalecer la unión entre afición y equipo, que se necesitan más que nunca para solventar la delicada situación en Liga, a un punto del descenso y con tan solo una victoria en los últimos siete partidos. Los niños y niñas presentes anoche en el estadio han construido un recuerdo inolvidable, abrazando a sus seres más queridos y gritando descontroladamente en la noche en la que el pequeño tumbó al gigante.
La primera victoria ante el Real Madrid
Marcador Albacete 3-2 Real Madrid en el Carlos Belmonte
La complicada situación en Liga de los de Alberto González obligaba a guardar para el verdadero objetivo de la temporada: la salvación. Hasta ocho suplentes del Albacete Balompié para enfrentar a los de Arbeloa que comparecieron en el once titular con nombres como Vinicius, Güller o Huijsen, que lideraron un Madrid sin: Mbappe, Rodrygo, Courtois, Bellingham, Rudiger, Mendy, Trent, Brahim, Tchouameni y Carreras. En ningún momento lograron tambalear al Alba, que supo reponerse a los duros golpes del empate madridista, tras ponerse hasta dos veces por delante en el marcador.
La cita comenzó horas antes en las calles de la ciudad que fueron tomadas por la afición inundándolas de cánticos y colores. El recibimiento al autobús local vaticinaba el empujo de los más de 16.000 albacetistas, que empujaron al equipo hacia la victoria. Los jugadores respondían desde un autobús que entre cristales tintados y humo de bengalas se abría paso contagiándose de ilusión. El mensaje quedó claro en la arenga de Alberto González. El Alba jamás le había ganado un partido al Real Madrid, porque ese día estaba reservado. Y no se equivocó.
Un Albacete que supo crecer
Los jugadores del Albacete celebran el segundo gol de su equipo
Albacete Balompié y Real Madrid se presentaban sobre el césped con dos onces titulares cargados de suplencias. Los de Arbeloa dominaban el balón, pero lejos de crear peligro al Alba, que defendió incluyendo a Javi Villar entre los centrales para formar la línea de cinco defensores.
Poco a poco el Albacete tomaba el pulso al partido y pequeñas acciones engancharon a una afición que empezó a ver posibilidades en balones al espacio que les acercaban a la meta defendida por Lunin.
El estallido llegaría en el minuto 42, en que un córner bien botado por Lazo recibía el cabezazo de Javi Villar al primer palo del ucraniano. La alegría se esfumó con la igualdad en la última de la primera mitad, tras dudas en el área albacetista que permitieron el tanto de Mastantuono.
En los primeros compases del segundo acto, el Real Madrid salió con mejor cara, pero de nuevo el espejismo que se esfumo gracias al buen hacer defensivo del Alba, que no dio opción de traspasar sus líneas. Cumplidos los primeros treinta minutos del segundo tiempo, Alberto González, lejos de echarse más atrás, expuso todo el talento del equipo, dando entrada a jugadores como Jefte, Riki y Agus Medina, con los que ganaron 'pie' para la salida al ataque.
La triple entrada del minuto 55 cambió por completo el destino del partido y erigió a Jefte como protagonista de la noche. Él no lo sabía, pero en sus botas se iba a escribir un nuevo capítulo en la identidad del Albacete Balompié. Un mal despeje de la zaga merengue serviría para la volea en el flanco izquierdo del canario, que acercaba el sueño en el minuto 81. Cuando más cerca estaba, el balón parado congeló el Belmonte con el cabezazo de Gonzalo, pero con el tiempo reglamentario en fase agonizante, un balón al espacio fue perseguido por la fe de Jefte. Lunin no salía, Carvajal y Alaba corrían sin demasiado interés.
Tiempo de sobra para el canario. Controló, se perfiló y probó un primer disparo al segundo palo taponado por el capitán blanco, que dejó el balón de nuevo a Jefte, que a la segunda sí, encontró la rosca perfecta para ponerla al palo largo y desatar el delirio en el Carlos Belmonte. Y se acabó. Final del partido en una noche mágica de Copa, en la que el sueño se tornó realidad y revivió el espíritu de un 'Queso Mecánico' que Albacete necesita de vuelta.