Arqueta con los restos de los Reyes Recesvinto y WambaEl Debate

Toledo pide al Papa que de por «finiquitado» el acuerdo para guardar los restos de Wamba y Rescesvinto

Los restos de los reyes visigodos llegaron a la catedral en 1845, después de estar enterrados durante más de 600 años en la ermita de Santa Leocadia y ahora se pide que «obtengan el merecido descanso que la doctrina de la Iglesia predica y propugna»

El historiador Jorge Miranda y el despacho de abogados del exalcalde de Toledo, Joaquín Sánchez Garrido, han enviado una carta al Papa, León XIV, en la que piden que dé por «finiquitado y rescindido» el acuerdo por el que la Catedral toledana mantiene, en calidad de depósito, los restos de los reyes visigodos Wamba y Recesvinto, a fin de que ambos monarcas sean inhumados y «obtengan el merecido descanso que la doctrina de la Iglesia predica y propugna para todos los muertos, con la decencia y respeto que se merece toda persona humana».

En la misiva, Miranda y Sánchez Garrido explican que el depósito de la arqueta en la que se encuentran los restos mortales de Recesvinto y Wamba se encuentra «en calidad de depósito, con carácter transitorio» desde el año 1845, después de que fueran trasladados a mediados del siglo XIII por Alfonso X 'El Sabio' a la ermita de Santa Leocadia, ya desaparecida, donde permanecieron «cristianamente enterrados» durante unos 600 años.

Ambos lamentan que hayan pasado 181 años desde ese momento «sin que sus restos volvieran a ser sepultados, permaneciendo pendientes de que el mencionado depósito fuera levantado para retornar a ser inhumados a la espera piadosa de la resurrección y juicio final».

Los promotores de esta iniciativa destacan que la Congregación para la Doctrina de la Fe «se reafirma constantemente en las razones doctrinales y pastorales para dar siempre preferencia a la sepultura de los cuerpos», insistiendo en que la propia Iglesia «recomienda que de manera preferencial los cuerpos de los difuntos sean sepultados en los cementerios».

Situación esperpéntica

«Es la misma Iglesia quien considera la sepultura de los muertos como una obra de misericordia corporal desde los tiempos de las catacumbas, favoreciendo el recuerdo y la oración de la comunidad», añadiendo además que el derecho canónico «establece de forma clara y meridiana en su artículo 1242 que 'no deberán enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice o de sepultar en su propia iglesia a los cardenales o a los obispos diocesanos, incluso los eméritos'».

Por todas estas razones, demandan a León XIV que «priorice la legislación eclesiástica, la moral, la doctrina y la antiquísima costumbre de la Santa Madre Iglesia Católica sobre un simple acuerdo civil de carácter administrativo y rango menor», aseverando que, a su juicio, no existen «justificación alguna» en la actualidad para la continuidad de dicho acuerdo.

De esta manera, solicitan al Papa que «proporcione las instrucciones, a quienes correspondan, para dar por finiquitado y rescindido dicho compromiso, al no existir motivo objetivo alguno que justifique su continuidad en el tiempo y su semi ocultación a la comunidad cristiana que permita poder mostrar sus respetos».

Así, creen que 2026 puede «constituir el final de una situación esperpéntica» y que el Patrimonio Cultural Español «asuma la responsabilidad que le es consustancial e inherente y proporcione los honores y dignidades protocolarias que correspondan a dos reyes españoles en su retorno a la inhumación»