Maderas policromadas
El tesoro oculto bajo una casa de Toledo: el hallazgo medieval que revela siglos de historia
Las 35 tablas medievales halladas en la Bajada del Pozo Amargo salen a la luz tras siglos ocultas mientras Castilla-La Mancha invierte más de cuatro millones en salvar el patrimonio toledano
Toledo guarda historias bajo cada piedra. A veces aparecen cuando nadie las espera, escondidas bajo el suelo de una casa, en un muro olvidado o en un rincón que parecía mudo. Y entonces la ciudad vuelve a respirar su pasado. En esa tarea silenciosa de custodiar la memoria, el Gobierno de Castilla-La Mancha presidido por Emiliano García-Page ha destinado más de cuatro millones de euros en la última década para mejorar y poner en valor el patrimonio de la capital toledana, una inversión que ha permitido restauraciones, excavaciones y proyectos culturales que devuelven vida a siglos de historia.
El hallazgo que devolvió la voz a la Toledo medieval
El anuncio lo realizaba el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, durante la inauguración de la exposición «Lo que la ciudad esconde. Imágenes de la Corte Medieval de Toledo», instalada en el Museo Arqueológico Nacional. La muestra revela uno de los hallazgos más sorprendentes de la arqueología urbana reciente: 35 tablas policromadas medievales encontradas en 2018 en la Bajada del Pozo Amargo, en el barrio de los Canónigos, junto a la Catedral.
Tablas medievales
La historia del descubrimiento tiene algo de novela antigua. Las piezas aparecieron durante la rehabilitación de un edificio, dentro de un control arqueológico. Habían sido reutilizadas como base del forjado de una vivienda, lo que permitió su conservación parcial durante siglos, ocultas bajo la vida cotidiana de una casa anónima.
Datadas entre los siglos XIII y XIV, en tiempos de Alfonso X, Sancho IV y Fernando IV, las tablas muestran escenas organizadas en torno a la sabiduría, la corte y la guerra: libros, filósofos, damas, reyes y caballeros que devuelven el pulso de la Toledo medieval.
Tabla medieval
Actualmente forman parte de la colección del Museo de Santa Cruz de Toledo y vuelven a emocionar al público como protagonistas de una exposición que pretende acercar la arqueología reciente a la sociedad.
Restaurar la historia para que el futuro tenga raíces
La inversión de más de cuatro millones de euros no se limita a este hallazgo. Según ha explicado el Ejecutivo regional, el presupuesto ha servido también para financiar excavaciones arqueológicas, restauraciones patrimoniales, mejoras en museos y adquisición de materiales, entre otras actuaciones destinadas a conservar el legado toledano.
En una ciudad donde cada calle es un capítulo, estas intervenciones permiten que el patrimonio no se pierda en el abandono. Son trabajos que rara vez ocupan titulares, pero sostienen la memoria colectiva: consolidar un muro, restaurar un retablo, estudiar un yacimiento o iluminar una sala de museo para que vuelva a contar su historia.
La exposición en el Museo Arqueológico Nacional estará acompañada además de actividades científicas, culturales y educativas para reforzar la comprensión del público sobre el contexto histórico de las obras.
Toledo, un paraíso escondido que sigue latiendo
Toledo no es solo una ciudad monumental. Es un «paraíso escondido» de relatos que esperan bajo los suelos y entre los muros de sus casas. Cada inversión en patrimonio es, en realidad, una forma de proteger la identidad, de sostener el turismo cultural y de devolver orgullo a los vecinos que ven renacer sus rincones.
Porque conservar el pasado no es nostalgia. Es futuro. Es permitir que los visitantes sigan cruzando el Puente de San Martín con asombro, que los museos continúen revelando secretos y que Toledo mantenga su voz en la historia.
Más de cuatro millones pueden parecer una cifra fría. Pero detrás hay restauradores, arqueólogos, artesanos y vecinos que vuelven a escuchar a su ciudad. En Toledo, donde cada piedra guarda una historia, el compromiso con el patrimonio es también una promesa silenciosa: que la historia seguirá en pie, esperando a quien quiera descubrirla.