Cartel de Los MiércolesAyuntamiento de Chinchilla

Este pueblo de Castilla-La Mancha se llena de muñecos para decir lo que nadie se atreve

El 30º aniversario de la recuperación de ‘Los Miércoles’ devuelve a las calles de Chinchilla de Montearagón una fiesta única que mezcla humor, historia y emoción colectiva

En lo alto del cerro de San Blas, donde el viento trae ecos medievales y las murallas parecen vigilar el paso de los siglos, hay un pueblo manchego que cada Miércoles de Ceniza decide hablar sin palabras. En Chinchilla de Montearagón, a apenas trece kilómetros de Albacete, las calles se llenan de muñecos artesanales cargados de ironía, ternura y memoria.

Es la tradición de Los Miércoles de Chinchilla, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, que este 2026 celebra el 30º aniversario de su recuperación. Una fiesta única en España, donde la crítica social se viste de trapo y cartón piedra, y donde cada escena es un espejo de la vida cotidiana. Aquí, el humor no es frivolidad. Es identidad.

Muñecos que hablan por el pueblo

Cada año, los vecinos construyen figuras que representan escenas de actualidad, recuerdos del pasado o anécdotas del día a día. Son muñecos colocados en las puertas de las casas, en plazas escondidas, en callejones que parecen sacados de otro tiempo.

Cartel de Los MiércolesAyuntamiento de Chinchilla

Parejas discutiendo por la hipoteca. Agricultores mirando al cielo sin lluvia. Políticos caricaturizados. Abuelas cosiendo historias. Niños jugando en una plaza que ya no existe.

La tradición convierte a Chinchilla en una galería al aire libre donde el pueblo se mira a sí mismo.

La nostalgia que devolvió la fiesta a la vida

Hubo un tiempo en que esta tradición desapareció. Tras la Guerra Civil, y con el envejecimiento de quienes la mantenían viva, ‘Los Miércoles’ se apagaron en los años 60. Pero la memoria es un motor poderoso.

En los años 90, antiguos niños que habían vivido la fiesta decidieron recuperarla. Al frente, la asociación Antigua Tradición, con figuras como Fina Ortega, que supieron arrastrar a todo un pueblo detrás de una idea: no dejar morir la memoria. Desde entonces, la fiesta no ha dejado de crecer.

Los MiércolesJCCM

Hoy, recorrer las cuestas de Chinchilla en Miércoles de Ceniza es caminar por la infancia de varias generaciones. Es escuchar historias que no aparecen en los libros.

La plaza que vuelve en la memoria

Entre los recuerdos que regresan este aniversario está la antigua fuente de la Plaza de la Mancha, desaparecida en 1966, pero todavía viva en la nostalgia colectiva.

Para muchos chinchillanos fue más que un monumento: fue un tótem sentimental. Allí jugaban, se escondían, soñaban.

Ahora, la recreación de esa fuente permitirá que quienes no conocieron aquella época imaginen cómo era el corazón del pueblo antes del cambio.

Porque ‘Los Miércoles’ no solo critican el presente. También rescatan el pasado.

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Una fiesta que abre la Cuaresma con humor

Hoy, 18 de febrero de 2026, la jornada comenzará con el canto del Romance de los Miércoles, seguido del recorrido oficial desde la Plaza de la Mancha, acompañado por la charanga Cachimbaos.

Después llegarán los premios para adultos e infantiles, los obsequios artesanos, la invitación popular y, como manda la tradición del Carnaval que se despide, la quema de la sardina. Así, entre risas y reflexión, Chinchilla entra en la Cuaresma.

Un paraíso escondido que habla sin gritar

Chinchilla no es solo un pueblo bonito de Castilla-La Mancha. Es un paraíso escondido donde la tradición se convierte en crítica social y la nostalgia en futuro.

Aquí, los muñecos cuentan lo que a veces cuesta decir. Aquí, la memoria se disfraza para no morir. Aquí, la historia se hace presente en cada esquina. Y quien sube una tarde de Miércoles de Ceniza al cerro de San Blas descubre algo más que una fiesta. Descubre un pueblo que se ríe de sí mismo para seguir siendo eterno.