Plantación de coliflores en Lominchar, Toledo
Olivar arrasado, ríos desbordados: el grito del campo castellanomanchego tras el tren de borrascas
ASAJA Castilla-La Mancha reclama ayudas urgentes y flexibilidades en la PAC tras los graves daños en cultivos, ganadería e infraestructuras rurales
Las lluvias no dan tregua. Los ríos desbordados, los olivares castigados por el viento y los caminos convertidos en barro han dejado una estampa inquietante en buena parte de Castilla-La Mancha. Ante este escenario, ASAJA Castilla-La Mancha ha pedido que la región reciba el mismo trato que otras comunidades afectadas por las recientes borrascas y reclama ayudas extraordinarias urgentes para agricultores y ganaderos.
El olivar, el cultivo más castigado
La organización agraria sostiene que la climatología excepcional ha afectado de manera generalizada al campo castellano-manchego, con especial dureza en el olivar, que se ha convertido en el cultivo más golpeado por la concatenación de borrascas de principios de 2026.
A ello se suman pérdidas en frutos secos, cultivos hortícolas, maíz y herbáceos, además de daños en explotaciones ganaderas. El viento ha derribado árboles y estructuras, mientras el exceso de agua ha provocado asfixia radicular, caída de fruto y retrasos en la siembra.
ASAJA insiste en que el impacto no es solo agrícola, sino económico y social: muchos productores habían realizado inversiones previas y ahora ven alterada toda su planificación agronómica.
La región pide igualdad con otras comunidades
Desde Toledo, la organización ha remitido un escrito al consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural y al delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha para exigir medidas urgentes.
Entre ellas figuran ayudas extraordinarias, flexibilidades en la PAC, exención del IBI rústico, reducción fiscal y revisión de los seguros agrarios para adaptarlos a la realidad productiva actual, con rendimientos asegurables adecuados y pagos de indemnizaciones más ágiles.
ASAJA advierte de que Castilla-La Mancha no puede quedar al margen de las ayudas aprobadas para otras comunidades, ya que el tren de borrascas ha provocado pérdidas económicas y productivas importantes, además de daños en caminos rurales, redes de riego e infraestructuras hidráulicas.
Comarcas castigadas por el temporal
En Albacete, las zonas más afectadas se concentran en la Sierra de Alcaraz, la Sierra del Segura y los Campos de Hellín, donde el olivar ha sufrido graves daños por viento y exceso de agua. En Barazote, las inundaciones han comprometido explotaciones en zonas bajas.
En Ciudad Real, comarcas como Montes Norte y Campo de Montiel registran pérdidas en olivar, cereal, pistacho, ajo y ganadería, además de dificultades de acceso a las fincas.
En Cuenca, la persistencia de la lluvia ha retrasado la recogida de aceituna en La Alcarria y áreas cercanas al pantano de Alarcón.
En Guadalajara, la dificultad para acceder a parcelas en las vegas del Henares y del Bornova ha agravado los daños en maíz y espárrago.
En Toledo, las comarcas de La Jara, Oropesa, Talavera, Almorox, Torrijos y Ribera del Tajo registran problemas de encharcamiento y sanidad vegetal, mientras que en Montes de Toledo–Los Yébenes el olivar ha perdido parte de la cosecha.
Un plan urgente para salvar el medio rural
ASAJA ha pedido a los agricultores y ganaderos que comuniquen los daños a su Oficina Comarcal Agraria para poder evaluar la magnitud real del impacto.
Pero el mensaje principal es otro: el campo necesita rapidez. La organización reclama un plan de respuesta urgente que garantice la continuidad de la actividad agraria y la recuperación del medio rural.
Porque en Castilla-La Mancha, donde el paisaje agrícola es historia y sustento, cada tormenta deja algo más que barro en los caminos: deja incertidumbre en miles de familias que viven de la tierra. Y ahora, tras semanas de lluvias, el campo mira al cielo… y también a las administraciones.