Page en Letur, Albacete, Castilla-La Mancha (España)
Siete muertos, ninguna alerta y ninguna explicación: la dana sobre la que nadie ha pedido cuentas a Page
Mientras en otras regiones cada minuto de gestión ha sido examinado al detalle, la dana que dejó siete muertos en Castilla-La Mancha sigue rodeada de silencio institucional y sin respuestas de Page
Han pasado más de dieciséis meses desde la dana que golpeó Castilla-La Mancha el 29 de octubre de 2024. Aquella jornada dejó siete víctimas mortales: seis en Letur, en la provincia de Albacete, y una más en Mira, en Cuenca. Siete vidas que la riada se llevó en cuestión de minutos y que, con el paso del tiempo, siguen rodeadas de preguntas que nadie ha respondido públicamente.
Mientras en otros territorios cada decisión política durante aquel episodio de lluvias torrenciales ha sido examinada con lupa, en Castilla-La Mancha la tragedia se cerró con un silencio llamativo. Apenas hubo debate político sobre la gestión de la emergencia. No se exigieron explicaciones con insistencia. Y el presidente autonómico, Emiliano García-Page, nunca ha tenido que dar una explicación detallada sobre lo ocurrido durante aquellas horas críticas.
La dana golpeó con especial violencia a pequeñas localidades del interior, donde la capacidad de reacción es siempre más limitada. En Letur, uno de los pueblos más emblemáticos de la sierra albaceteña, el agua irrumpió en el casco urbano con una rapidez devastadora. Las calles se transformaron en torrentes y varias viviendas quedaron anegadas en cuestión de minutos.
Entre las víctimas estaban Mónica Martínez y Jonathan Muñoz, ambos de 37 años y padres de dos hijos. También fallecieron Dolores Veiret, de 92 años, Antonia López, de 71, y los operarios municipales Manuel García y Juan Alejandro. En la localidad conquense de Mira la riada acabó con la vida de Celsa, de 88 años.
Siete historias que golpearon profundamente a dos pequeños municipios y que durante semanas llenaron de barro, duelo y reconstrucción las calles de estos pueblos. Sin embargo, el paso del tiempo no ha traído una reconstrucción política equivalente.
Preguntas que siguen sin respuesta
En cualquier tragedia de esta magnitud surgen preguntas inevitables. Preguntas que forman parte del ejercicio normal de rendición de cuentas en una democracia.
¿Quién avisó del riesgo de lluvias torrenciales en Castilla-La Mancha aquel día?, ¿A qué hora se informó a los municipios afectados?, ¿Se emitió algún tipo de alerta directa a la población antes de que llegara la riada?, ¿Quién coordinó las actuaciones de emergencia durante las horas más críticas?, ¿Dónde estaba el presidente de la Junta durante el momento en que se desarrollaba la emergencia?. Todas sin respuesta.
Más de un año después de la tragedia, no existe una reconstrucción pública detallada de lo ocurrido durante aquella jornada. El Gobierno regional decretó tres días de luto oficial y defendió que no había recibido avisos de las confederaciones hidrográficas del Segura y del Júcar. Pero esa explicación nunca fue acompañada de una cronología institucional clara sobre qué decisiones se tomaron ni cuándo se adoptaron.
Un contraste inevitable, diferente vara de medir
La comparación con otras regiones afectadas por fenómenos meteorológicos extremos resulta difícil de evitar.
En la Comunidad Valenciana la gestión de la dana ha provocado investigaciones políticas, debates parlamentarios y una presión constante sobre los responsables institucionales. Cada alerta, cada llamada y cada decisión han sido objeto de análisis público.
En Castilla-La Mancha, sin embargo, ese nivel de escrutinio no ha existido. Contrasta la dimisión de un Mazón que ya no podía más, con el silencio de un Page que siguen sin rendir cuentas.
Ni el Parlamento regional abrió un debate profundo sobre la gestión de la emergencia. Ni se impulsó una investigación política relevante. Ni el presidente autonómico ha tenido que responder a un examen detallado sobre su actuación durante aquellas horas.
La tragedia quedó rápidamente eclipsada por la magnitud de lo ocurrido en otros puntos del país.
La reconstrucción pendiente
Con el paso de los meses, Letur y Mira han intentado recuperar la normalidad. Se han reparado infraestructuras, se han reconstruido accesos y los pueblos han ido retomando su vida cotidiana.
Pero la reconstrucción material no siempre va acompañada de una reconstrucción institucional.
Porque cuando una tragedia deja víctimas mortales, lo habitual es que las administraciones expliquen con claridad qué ocurrió, qué decisiones se tomaron y qué medidas se adoptarán para evitar que vuelva a suceder.
En el caso de la dana que golpeó Castilla-La Mancha el 29 de octubre de 2024, esas respuestas siguen sin llegar.
Más de dieciséis meses después, siete muertos continúan siendo el único dato incuestionable de una tragedia sobre la que aún quedan demasiadas preguntas abiertas.