La vicepresidenta María Jesús Montero, durante su comparecencia en el Senado
El espectáculo de la candidata
Montero boicotea la comisión de la SEPI en el Senado y se encara con la oposición a gritos
La exvicepresidenta acudía a declarar a rastras, así que en respuesta adoptó una actitud cero colaborativa: interrumpió, se revolvió, cuestionó las preguntas y se quejó constantemente
Que María Jesús Montero no quería ir este lunes al Senado lo acredita el hecho de que el PSOE elevara un recurso a la Junta Electoral Central para intentar impedirlo, con el argumento de la precampaña andaluza. Pero no funcionó, y la vicepresidenta primera no tuvo más remedio que personarse en la comisión de investigación sobre las presuntas irregularidades en la SEPI, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, que depende del Ministerio de Hacienda que hasta hace pocas semanas ocupó Montero.
Ahora bien. En respuesta, ésta se dedicó a boicotear toda la sesión parlamentaria sin aportar un solo dato relevante. Interrumpiendo, quejándose de que ya compareció en enero, cuestionando las preguntas de los portavoces del PP, Vox y UPN y que tuvieran que ver con el objeto de la comisión, pidiendo amparo a la Mesa en dos ocasiones, quejándose del «uso partidista» del Senado, revolviéndose y hasta gritando. «Grito porque esa señora me interrumpe», se justificó en un momento dado, durante su cara a cara con la senadora de Vox Paloma Gómez.
Pero lo que más hizo fue denunciar insistentemente, en más de media docena de ocasiones, que el único motivo por el que el PP la había citado era su condición de candidata. «Estoy aquí simple y llanamente porque soy la candidata del PSOE de Andalucía. No quieren que esté allí hablando de los problemas de Andalucía y de Moreno Bonilla». «Mi presencia se debe a que soy la candidata del PSOE y no quieren que hable ni del cáncer de mama ni de los graves problemas de Andalucía». «Yo soy la candidata del PSOE a la Junta de Andalucía, no soy ministra. Estoy aquí para que ustedes eviten que hable del cáncer de mama, de la situación de la sanidad en Andalucía y haciendo precampaña». Y así sucesivamente. Hasta el punto de que, de tanto decirlo, la presidenta de la comisión, Ana Beltrán, la interrumpió para advertirle de que no lo volviera a repetir, porque era un «desdoro» para la Cámara Alta. Y porque la propia Junta Electoral Central había autorizado el interrogatorio parlamentario.
La comparecencia de María Jesús Montero
Montero fue vicepresidenta y ministra de Hacienda desde junio de 2018 y hasta el pasado 27 de marzo, casi ocho años, y solo lleva como candidata a tiempo completo poco más de tres semanas. Pero ya no quiere mirar al pasado, a pesar de que la Justicia investiga los rescates a las aerolíneas Air Europa y Plus Ultra bajo su mandato. Y a pesar de la supuesta implicación del expresidente de la SEPI Vicente Fernández, a quien Montero se trajo de Andalucía en junio de 2018 y que dimitió en octubre de 2019 por su imputación en el caso de la mina de Aznalcóllar (del que salió exonerado). Luego acabó contratado en Servinabar, la empresa navarra utilizada para blanquear parte de las mordidas, presuntamente.
Los tres escudos que usó Montero
Montero se defendió utilizando tres escudos. Primero, que a Fernández se le empezó a investigar dos años después de que abandonara la SEPI. Segundo, que tanto el rescate de Air Europa como el de Plus Ultra fueron validados por el Tribunal de Cuentas, la Intervención General del Estado y el Tribunal de Justicia de la UE; y que el de la aerolínea con lazos venezolanos -y con supuestos lazos con José Luis Rodríguez Zapatero- fue investigado durante dos años sin encontrar ilegalidad alguna. Y que la supuesta trama de amaños de contratos obra pública en la que participó el expresidente de la SEPI está bajo secreto de sumario, y por tanto ella no tiene información.
No obstante, Montero no matizó que el TJUE no avaló esos dos rescates en concreto, sino el Fondo de apoyo a la solvencia de empresas estratégicas que creó el Gobierno durante la pandemia y que dotó con 10.000 millones de euros, denunciado en su día por Ryanair a Bruselas. Además, y como le recordó el senador del PP Gerardo Camps, ambos rescates están siendo investigados de nuevo por los tribunales.
«No ha negado ni afirmado nada materialmente relevante. Ha llegado a decir: ‘No puedo saber algo que desconozco’», se desesperó este último. En efecto, nada de relevancia se extrajo de la comparecencia de la exvicepresidenta, que por el contrario sí negó con vehemencia dos cosas. Primera, que el presidente del Gobierno le hubiera dado alguna indicación, alguna vez, sobre cualquiera de los dos rescates. Segunda, que Begoña Gómez hiciese gestiones para el de Air Europa.
Fueron los momentos en los que más se revolvió Montero, a preguntas de la senadora de UPN María Caballero. «Nunca, en ningún caso, jamás me ha llamado el presidente del Gobierno para esto», aseguró. Y poco después: «Me parece ofensivo que se intente incorporar a la mujer del presidente en un expediente que los tribunales han analizado y han dicho que era correcto», continuó.
En su defensa salió el portavoz del PSOE, Alfonso Gil, que llegó a acusar a la oposición de pretender un «lapidamiento (sic) parlamentario», así como de «amordazarla -a Montero- e intentar que no se explique». «El único objetivo es atacar a María Jesús Montero, futura presidenta de la Junta de Andalucía y hoy candidata», se quejó el socialista. Afirmación a la que los senadores populares respondieron con risas.
Terminada la sesión, la exvicepresidenta de Pedro Sánchez emprendió el camino de regreso a Andalucía, donde el presidente la acompañó un día antes en su primer mitin de una precampaña en la que las encuestas siguen sin sonreírle.