El presidente chino, Xi Jinping, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado martes 14 de abril.
¿Por qué Sánchez va tanto a China? Algunos piensan que está preparando su salto a la empresa privada
En Estados Unidos estiman que podría 'hacer un Schröder', en alusión al excanciller alemán que acabó trabajando en una petrolera rusa
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha visitado esta semana China por cuarta vez en cuatro años, y ya se habla de que quiere volver el año que viene, pero aún no se ve ningún resultado positivo para España.
De hecho, la diferencia entre lo que les compramos y lo que les vendemos ha sido en el último año 2025 más grande que nunca a favor de China: nada menos que 42.000 millones de euros. El año pasado les adquirimos un 11 % más de productos, y rebasamos por primera vez los 50.000 millones en compras, y lo que le vendimos apenas subió respecto al año anterior: nos quedamos en 8.000 millones.
Las inversiones que los chinos hacen en España tampoco son para tirar cohetes. En 2025 supusieron tan solo el 2 % del capital que entra en nuestro país, muy lejos de los principales países inversores en España, que son Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Alemania. Mientras China invirtió en nuestro país unos 643 millones en el año 2025, Estados Unidos alcanzó los 10.000 millones y ocupa el primer puesto entre los países extranjeros inversores en España.
De hecho, la Unión Europea ha llamado la atención sobre el crecimiento de las compras de España a China, algo que no se está realizando a la misma velocidad en ningún otro país de nuestro continente.
Con estos datos sobre la mesa, la pregunta es que está consiguiendo Sánchez yendo tanto a China. Según han comentado a El Debate fuentes conocedoras, en Estados Unidos se ve a Sánchez «como un político que está en su etapa final, que tiene unas perspectivas jurídicas potentes y que ahora se va a China de la mano de Zapatero, que no goza de la simpatía ni del secretario de Estado, Marco Rubio, ni del subsecretario de Estado, Christopher Landau (que nació en Madrid)».
«¿Y por qué se va a China? Puede que, eso me lo han dicho literalmente, con la intención de empezar a construirse un futuro después de la política, de hacer un Schröder, en alusión al excanciller alemán Gerard Schröder, que fue nombrado presidente de la petrolera estatal rusa Rosneft al dejar el cargo, y luego fue a Nord Stream y estuvo nominado para el consejo de Gazprom. Sánchez iría a ser lo que fuera de la inversión china», indica esta fuente, que estuvo hace unos meses en Estados Unidos reunido con varios representantes de primera línea de la administración americana, y que tiene una relación magnífica con Landau.
Habrá que ver si esto es verdad o no. De momento Sánchez asegura haber alcanzado diecinueve acuerdos con China en la reunión que acaban de tener. Entre ellos, por ejemplo, aseguran que «se han formalizado protocolos que amplían las exportaciones españolas, incorporando nuevos productos autorizados -como los pistachos, los higos secos, proteínas de porcino y determinados fertilizantes-».
A final de año podremos comprobar si han servido para aumentar las ventas de nuestro país al suyo y para equilibrar la balanza comercial.