El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page
Page lanza a España un mensaje de unidad entre turbas y fe en la Semana Santa de Cuenca
En la madrugada más sobrecogedora de Cuenca, el presidente regional pone en valor la unión que nace entre tradición, fe y ciudadanía
La madrugada de Viernes Santo en Cuenca se ha vuelto a convertir en un escenario único donde tradición, emoción y silencio —roto solo por el estruendo de las turbas— se entrelazan con un mensaje que trasciende lo religioso. Allí, entre tambores y clarines, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha vuelto a vivir una de las procesiones más icónicas del país: el Camino del Calvario, conocido popularmente como Las Turbas.
Una madrugada que une más allá de las diferencias
En una noche cargada de simbolismo, García-Page ha querido poner el foco en un mensaje que va más allá de la Semana Santa: la convivencia. «Unidad en la diversidad es la clave para convivir pacíficamente», ha subrayado, destacando cómo distintas hermandades, hábitos y sensibilidades encuentran en esta celebración un punto común.
El presidente regional ha asistido a la llegada de la turba a la Plaza Mayor, acompañado por el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, y guiado por el alcalde de la ciudad, Darío Dolz. Desde allí, ha contemplado uno de los momentos más intensos de la madrugada conquense, donde tradición y emoción se funden en una experiencia casi sobrecogedora.
Cuenca, símbolo de unión y patrimonio
No es la primera vez que el líder autonómico se deja envolver por esta procesión, pero sí ha vuelto a insistir en el carácter especial de la ciudad. Ha definido Cuenca como «una de las ciudades más especiales de España», destacando el valor simbólico de Las Turbas como representación de la unión entre hermandades y del arraigo cultural de la Semana Santa.
Esa capacidad de reunir a personas de diferentes ideologías y sensibilidades ha sido, precisamente, uno de los aspectos que García-Page ha querido poner en valor. En contraste con el clima político nacional, ha señalado que celebraciones como esta demuestran que «hay muchas más cosas que nos unen», apelando a trasladar ese espíritu al día a día.
Reconocimiento a la Semana Santa conquense
En este contexto, el presidente ha anunciado que el próximo 31 de mayo, con motivo del Día de Castilla-La Mancha, el Gobierno regional reconocerá al presidente de la Junta de Cofradías de Cuenca, Jorge Sánchez Albendea. Un gesto que pone en valor el trabajo colectivo que sostiene una de las celebraciones más reconocidas del país.
Turismo, tradición y futuro
Más allá de la emoción del momento, la mirada del Ejecutivo regional también se dirige al futuro. García-Page ha destacado el creciente atractivo turístico de la región, especialmente en fechas como la Semana Santa, que atraen a miles de visitantes y refuerzan el potencial del turismo como motor económico.
En este sentido, ha defendido que, frente al avance de la inteligencia artificial, el turismo seguirá dependiendo de elementos insustituibles: la presencia física, el contacto humano y la experiencia directa. Cuenca, con su patrimonio, sus proyectos en marcha y su identidad, se posiciona como uno de los grandes referentes en este ámbito.
Una lección que trasciende la tradición
La madrugada de Las Turbas no solo deja imágenes imborrables. También lanza un mensaje que resuena más allá de sus calles empedradas: en un país marcado por el ruido político, la Semana Santa de Cuenca vuelve a demostrar que la convivencia es posible. Y que, quizá, entre tambores y clarines, también se esconde una forma de entender el futuro.