Cerdos en macrogranja (Foto de archivo)Pedro Armestre

La ampliación de una macrogranja acecha el futuro de un pueblo de Cuenca: la vida con 58 cerdos por habitante

La Ventosa cuenta con 103 habitantes en peligro ante la ampliación en la capacidad de la macrogranja que con una producción estimada de 12,9 millones de litros de purines al año podría despedirse para siempre del agua potable

La población humana sigue aumentando su presencia en el mundo hasta límites todavía por conocer. Sin necesidad de poner de ejemplo a la India o a China, España se encuentra cerca de alcanzar los 50 millones de habitantes con cifras de récord en el histórico del país. De la mano de la expansión humana aumenta la necesidad de alimentos, energía o vivienda que se erigen como los grandes problemas del mundo actual.

La esperanza de vida se alarga y con más personas que nunca en España, la ganadería intensiva se ha convertido en un mal necesario. Sus métodos son controvertidos, pero con una justa disposición y planificación podría llover a gusto de todos. El territorio español ha sido diseñado a dedo por unos cuantos que han señalado en el mapa las zonas de castigo, pero la condena pasa a la tortura. El medio rural y sus zonas más despobladas pagan el martirio de convivir con la acumulación masiva de purines que propicia una notable contaminación del suelo y los acuíferos.

Hace años, la venida de estos proyectos a los pueblos se enmascaraba como una «industrialización del campo», pero tras el disfraz ocultaba lo que nadie quería. Como siempre los peores negociones acaban en los lugares más necesitados de un salvavidas y el salvador acaba siendo el verdugo definitivo. En 2024, el 37% de las aguas subterráneas de España ya superaban los niveles recomendados en presencia de nitratos y diversos estudios muestran su clara vinculación a la ganadería y agricultura intensiva.

Más allá de lo ambiental, la presencia de estos macroproyectos generan un profundo ataque a la dimensión social de los pueblos. En esta España que tanto presume de lo rural y se enorgullece de los pueblos, se encuentran lugares como La Ventosa en Cuenca, que sufre en sus carnes la presencia de una de estas macrogranjas de cerdos. La pequeña población de la Alcarria conquense cuenta con apenas 103 habitantes y se enfrenta a un proyecto de ampliación de la granja que elevaría la capacidad a los 6.000 cerdos y la producción a los 14.400 anuales.

14.4000 cerdos y 12,9 millones de litros de purines

Macrogranja antes de la ampliaciónPUEBLOS VIVOS CUENCA

La Ventosa convive desde hace tiempo con la presencia de una macrogranja de cerdos. Su presencia llegó amparada de un halo de esperanza para mantener con vida un pueblo sentenciado. La lucha por la despoblación es un mero párrafo incluido en un programa electoral que una vez votado desaparece. Con los pequeños lugares pidiendo auxilio, los vampiros del poder extienden sus alas y cubren las poblaciones con la mentira de la prosperidad ligada a proyectos que solo destruyen.

Esta macrogranja ahora quieren aumentar su capacidad de los 2.496 cerdos hasta los 6.000, por lo que la producción total anual ascendería al paso de 14.400 cerdos por sus instalaciones. Según datos del INE, en La Ventosa habitan 103 personas, es decir, se enfrentan a la presencia de 58 cerdos por cada vecino del pueblo. Esta macrogranja funciona bajo un modelo de integración, donde la gran empresa subcontrata el engorde de sus animales a un ganadero particular (el «integrado») que posee las instalaciones y tiene que hacerse cargo de los residuos generados, principalmente purines.

Según el proyecto, la macrogranja tendría 2,4 ciclos de engorde al año por lo que alcanzaría una producción anual cercana a la mencionada cifra de los 14.400 cerdos. Esta ampliación supone el aumento de los residuos hasta los 12,9 millones de litros de purines al año, el equivalente a cinco piscinas olímpicas. Y todo ello, para que se lo repartan 103 personas que sostienen la vida de La Ventosa. La ampliación contempla la construcción de una nueva balsa de almacenamiento de purines con capacidad de 2.020 m³, que se sumará a la existente de 2.180 m³.

Para La Ventosa ni agua

La VentosaPUEBLOS VIVOS CUENCA

La coportavoz de Pueblos Vivos Cuenca, Ana Muñoz, explica a El Debate el «grave problema de impacto ambiental que sufre esta población tan pequeña. Los purines generados se vierten al campo provocando una fuerte contaminación por nitratos. Actualmente, según los últimos análisis del agua en la zona, se presenta una fuerte concentración de nitratos en el agua del grifo, llegando a ser de 36 miligramos por litro, cuando el límite que establece la Unión Europea es de 50».

La Ventosa se encuentra al borde de perder su agua potable y todavía debería enfrentarse a la gran herida que supondría duplicar la capacidad de cerdos en la macrogranja. El proyecto MCC-Spain del Instituto de Salud Carlos III encontró vínculos entre la ingesta de nitratos y tumores de próstata agresivos, incluso por debajo del límite legal. El propio documento de ampliación reconoce la emisión de gases contaminantes como amoniaco, metano, óxidos de nitrógeno y dióxido de carbono, así como la generación de olores derivados tanto de los animales como del almacenamiento y manejo de purines. Estas emisiones están clasificadas dentro de las actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera.

La explotación se abastecerá mediante una captación propia de agua subterránea. La producción anual de cerdos consumirá unos 24 millones de litros de agua al año, casi cinco veces el consumo de los habitantes de La Ventosa, lo que evidencia una elevada demanda hídrica en un entorno rural donde el agua es un recurso limitado. La instalación se ubica a menos de 3 kilómetros del núcleo de La Ventosa y a distancias similares de otras localidades cercanas como Villarejo del Espartal y Villanueva de Guadamejud, lo que podría suponer afecciones en términos de calidad del aire y olores.

La tramitación está pendiente de envío a información pública y llegado el momento se podrán presentar alegaciones al proyecto en la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha.