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Piden ayuda urgente para salvar una joya histórica de Guadalajara que puede desaparecer en semanas

Una campaña de micromecenazgo busca evitar el colapso de la Nevera del Val, un antiguo pozo de nieve en Molina de Aragón que conserva siglos de historia

En lo alto de un paisaje marcado por el silencio y la piedra, donde el tiempo parece haberse detenido, hay una construcción que agoniza sin hacer ruido. No tiene la monumentalidad de un castillo ni la solemnidad de una iglesia, pero su historia es igual de valiosa.

La Nevera del Val, en Molina de Aragón, se enfrenta a sus últimas semanas si nadie lo remedia. Su estructura, debilitada por años de abandono, amenaza con colapsar de forma irreversible.

Un patrimonio al borde del derrumbe

Hispania Nostra y la Asociación Amigos del Castillo de Molina de Aragón han decidido actuar antes de que sea demasiado tarde. Ambas entidades han puesto en marcha una campaña de micromecenazgo que busca movilizar a la ciudadanía para salvar este enclave único del patrimonio molinés.

El objetivo mínimo es claro: 8.661 euros para intervenir de urgencia y frenar el deterioro. Pero la cifra ideal asciende a 12.312 euros, lo que permitiría ir más allá y garantizar su recuperación completa, además de facilitar su acceso y puesta en valor.

La campaña permanecerá activa hasta el 30 de mayo de 2026, una cuenta atrás que marca el futuro de esta construcción.

La memoria de un tiempo sin frigoríficos

Hubo un tiempo en el que el hielo era un bien preciado y casi milagroso. Antes de la electricidad, antes de los frigoríficos, la supervivencia dependía de soluciones como esta.

La Nevera del Val es un pozo de nieve tradicional, construido en mampostería de piedra caliza, con forma cilíndrica y rematado por una cúpula. Con unos 3,6 metros de diámetro y 5 metros de altura, este espacio permitía almacenar nieve en invierno, prensarla y conservarla durante meses para convertirla en hielo.

Ese hielo se utilizaba después para conservar alimentos o incluso con fines médicos. Su uso se prolongó hasta mediados del siglo XX, lo que la convierte en un testigo directo de una forma de vida desaparecida.

Hoy, sin embargo, su interior está invadido por escombros y su estructura muestra signos evidentes de agotamiento.

Una intervención en dos tiempos

El proyecto de restauración se ha planteado como una operación urgente, pero también como una oportunidad para recuperar su valor histórico.

La primera fase, vinculada al objetivo mínimo, permitirá limpiar el interior mediante excavación arqueológica, retirar restos, documentar los hallazgos y consolidar los muros de piedra. También se reconstruirán las partes dañadas, incluida la puerta, y se instalará una reja de forja que proteja el acceso.

Si se alcanza el objetivo óptimo, la segunda fase permitirá instalar una escalera metálica para facilitar el acceso hasta la base de la nevera, mejorando su comprensión y permitiendo su futura visita.

Y si la respuesta ciudadana supera las previsiones, aún quedará margen para recuperar el sistema original de desagüe, una pieza clave para entender su funcionamiento.

Un llamamiento a la sociedad

Desde Hispania Nostra insisten en que este tipo de proyectos demuestran el papel fundamental de la ciudadanía en la protección del patrimonio.

Su presidenta, Araceli Pereda, recuerda que construcciones como esta no son solo elementos arquitectónicos: son parte de la memoria colectiva, reflejo de antiguos oficios y de la relación entre las comunidades y su entorno. Salvar la Nevera del Val es, en realidad, salvar una forma de entender la vida.

Cómo colaborar para evitar su desaparición

Quienes deseen contribuir a esta causa pueden hacerlo a través de la campaña oficial de micromecenazgo, abierta hasta finales de mayo. Porque a veces, el futuro de un lugar depende de pequeños gestos. Y esta vez, esos gestos pueden marcar la diferencia entre el olvido y la memoria.