(Foto de ARCHIVO) El Papa León XIV preside la celebración de la Santa Misa multitudinaria, a 12 de junio de 2026, en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias (España)
Castilla-La Mancha aplaude el mensaje del Papa en España: «Todos, en algún momento, somos inmigrantes»
La Asociación Católica de Migraciones en Castilla-La Mancha celebra el discurso de León XIV rumbo a la cooperación para lograr rutas seguras, acabar con mafias de migración y conflictos en países afectados para evitar muertes en el mar
España se paralizó como hacía tiempo no se había visto. No era para menos. La espera ha merecido la pena tras quince años de la anterior visita de Benedicto XVI. En aquella ocasión, el Santo Padre llegó al país con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011.
A la falta de Benedicto XVI, el cónclave vaticano eligió a Francisco como sucesor, que proyectaría una agenda centrada en la visita a los lugares más desfavorecidos, impidiendo su presencia en España. Ahora, con León XIV, el país se paralizó para acoger el mensaje que viajó por Madrid, Barcelona y las Islas Canarias.
Cada una de las citas propició su insistencia en los temas pertinentes de cada lugar. Durante el acto celebrado en el centro de migrantes de Las Raíces en Tenerife, el mensaje del Papa sirvió para visibilizar y poner en valor el trabajo de asociaciones que luchan por el bienestar de las personas refugiadas y migrantes.
Al hilo de esta proclama, Braulio Carlés, responsable de la Asociación Católica de Migraciones en Castilla-La Mancha, quiere que el mensaje de León XIV no se interprete como un mero gesto. Para ello, defiende que debe convertirse en una llamada a la sociedad y a la política, porque su fondo trasciende lo religioso.
«Construir convivencia»
El próximo día 20 de junio, se celebra el Día de las Migraciones en un contexto marcado por conflictos bélicos que dan pie a desplazamientos forzosos. En este sentido, la Iglesia apuesta por alejarse de la confrontación y acercarse a la cooperación, solidaridad y derechos fundamentales.
El responsable de la Asociación Católica de Migraciones insiste en que la respuesta a la migración debe combinar acogida, cooperación con los países de origen y políticas que favorezcan la inclusión social y laboral. «No basta con atender la emergencia; hay que construir convivencia», resume.
«Todos, en algún momento de nuestra vida, somos inmigrantes», recuerda el responsable de la entidad, sintetizando una de las ideas centrales transmitidas por León XIV durante su estancia en Canarias. Un mensaje que, a su juicio, busca desmontar prejuicios y combatir la creciente deshumanización que rodea el debate migratorio.
«Su mensaje interpela a cualquier persona de buena voluntad», sostiene Carlés, convencido de que la defensa de la dignidad humana constituye el principal desafío de las sociedades contemporáneas.
Convertir aplausos en políticas
León XIV no quiso dejar fuera de su ruta a la gran puerta de entrada de los migrantes a Europa. En este sentido, Braulio Carlés insiste en el discurso del Pontífice por la creación de rutas seguras que eviten muertes en el mar. Además, resultaría crucial como punto de partida acabar con las mafias a cargo de expediciones en 'patera', así como trabajar para acabar con los conflictos que propician las migraciones.
Pero, además, subraya otro aspecto especialmente relevante: la integración entendida como un proceso compartido. «La sociedad de acogida debe ser abierta e integradora, pero también el migrante debe respetar la cultura y las normas del lugar que le recibe», explica.
Frente a ello, defiende la necesidad de reforzar la sensibilización social, especialmente en colegios y barrios, para favorecer el conocimiento mutuo y desmontar informaciones falsas. «La migración no es una amenaza; es una oportunidad y una riqueza para nuestras sociedades cuando se gestiona de forma ordenada», afirma.
En este sentido, considera que la visita del Papa supone también un mensaje dirigido a los dirigentes políticos. «Ahora hay que ver si los aplausos que ha recibido se convierten en políticas concretas o se quedan únicamente en gestos», señala.